Este blog es un mal ejemplo… ¿qué opinas?
Julio 27, 2008
Mi querido Fernando me ha puesto como ejemplo de una función indeseable. Pocas horas después, del Olimpo de los Bloggers bajó su castigo correspondiente, en forma de un rayo fulminante que corrompió la base de datos de su blog Ayuda WordPress. No perdió demasiado, menos mal, pero si hay justicia, pienso que al menos se llevó un buen susto.
Pero fuera de bromas, nunca pensé que los simpáticos y juguetones mini-visores de enlaces, llamados Snapshots en inglés, fueran tan odiados por un blogger, ¡como para llegar a iniciar una campaña en pro de su total aniquilación! Jamás imaginé que podían desatar tan intensas pasiones.
Como le escribía a Fernando, a mí me gustan, obviamente, si no no los habría activado…. Pero comprendo que pueden ser molestos para algunas personas, especialmente para aquellas que tienen la manía de jugar con el ratón mientras leen, lo cual hace que el cursor se mueva y que estas ventanitas le broten en las narices sin haberlas llamado.
Me interesa tu opinión. ¿Te gustan? ¿Te resultan de algún modo útiles? ¿Te dan exactamente lo mismo? ¿Te unes a la cruzada de exterminación de Fernando? Déjame saber para determinar qué hago con ellos.
¡Feliz cumpleaños, Mundito!
Julio 24, 2008
“Un Mundo Mejor” fue el primer blog que nació con mi asistencia. Muy poco tiempo antes, había conocido a Iña y Cris, los orgullosos padres. En ese momento, aunque yo tenía otros blogs, y llevaba ya un tiempito navegando la blogósfera “Creando tu Propio Blog, Desde Cero” tenía apenas un mes.
Esta pareja se convirtió prácticamente de la noche a la mañana en algo excesivamente especial para mí, si la expresión “excesivamente” cabe. Los siento amigos, pero un poco más que amigos…. La verdad es que no sé cómo llamarles. A través de la Red no se pueden hacer la mayor parte de las cosas que los amigos hacen: dar un paseo juntos, ir al cine, oír música, tomar algo juntos, darse un abrazo, mirarse a los ojos y sonreír…. Y aunque esto comprueba que la comunicación es la más importante de todas y es por sí sola suficiente para crear y mantener sentimientos muy profundos, aún en ausencia de espacio físico en común, en determinadas ocasiones, y esta es una de ellas, siento que me gustaría tenerlos un poco más cerca que a un cuarto de planeta de distancia que es lo que me imagino significan esas 6 horas de diferencia….
Cris e Iñaki, este es un enlace a su regalo de cumpleaños, en honor a su penúltima entrada. ¡Muchas felicidades!
Más sobre las plantillas en WordPress.com
Julio 16, 2008
No sé si a otros bloggers les pasa, pero a mí me está pasando. Tengo una especie de problema existencial con la plantilla de mi blog. Porque considero que debería existir aquella que es perfecta para mí pero no acabo de encontrarla. Luego de casi dos meses en el proceso, me temo que se acerca el momento de ocuparme de mi propia plantilla, de mi propio diseño a la medida.
Lo primero es que no me gustan las azules. Lamentablemente, en WordPress.com, las azules son la mayoría. Así que mis opciones estuvieron bastante limitadas desde el inicio. Sin embargo, logré pasarme casi un año con MistyLook, hasta que me desesperé porque me sentía encerrada en ella. Fue algo completamente subjetivo, no era un problema del diseño, para nada. Al contrario, MistyLook es un tema muy bien pensado y muy bien hecho. El problema es algo que tiene que ver conmigo solamente.
Luego de MistyLook, pasé por una especie de fase de transición en la que probé prácticamente todos los diseños que no eran negros ni grises oscuros. Con o sin encabezado, blanco y negro, verdes, rojos, incluso algunos azules… de dos, tres y hasta cuatro columnas, en fin, sin prejuicios de ninguna clase.
Me pasé casi un mes con Ocadia, pero aparte de que este tema era un poco estrecho y además melancólico, tenía un “bug” o mejor dicho tres bugs en la barra de navegación: los elementos de archivos y nubes de etiquetas se salían de los márgenes… En Support de WordPress me prometieron arreglarlo. Esperé 3 semanas y luego de ese tiempo y 4 correos de ida y vuelta consideré que era espera suficiente y que el momento para el cambio había llegado nuevamente.
Me gusta mucho Tarski, pero esta plantilla hace algo muy extraño con los comentarios: comienza a ponerlos luego de que se termina tu barra lateral, así que si ésta es muy larga y tu entrada (o página) es muy corta, es incómodo. Hay un blog marinero (interesantísimo y hermoso, por cierto), que usa Tarski. Te enlazo una página para que veas a qué me refiero.
Finalmente, decidí quedarme con Simpla, la plantilla que ves ahora. Me disgusta un poco el uso de los espacios horizontales y verticales en la tipografía, especialmente en los títulos y subtítulos. Pienso que los espacios entre líneas son excesivos, en contraste con los espacios entre letras que son insuficientes; no veo ninguna justificación para tal apretujamiento de las letras, ya que tanto la columna principal como la barra de navegación son bastante anchas… Tampoco me fascina especialmente la mezcla que hace de tipos con y sin serif… ni algunas otras cosillas pero qué le vamos a hacer, parece que después de todo la perfección que busco no existe, o al menos no existe prediseñada.
En compensación, Simpla tiene dos cosas que considero bastante valiosas: tiene un océano de espacio blanco. Mucho, mucho espacio blanco. Lo cual es una delicia. Y tiene un ancho perfecto de columna principal a mi modo de ver. Por otro lado, aunque usa azul en los enlaces, es un azul bastante discreto y la combinación rojo/naranja/verde/azul chillante de los subtítulos se ve muy alegre. Entonces, tenemos mucho espacio, mucho blanco y una nota alegre. Nada mal.
Abandonaré Simpla para dar el salto a un diseño a la medida, sea en WordPress.org o no. Ya está decidido.
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¿Cuál plantilla me conviene más?
Cuándo guardar silencio…
Julio 6, 2008
Dejándome llevar por esas “ansias zen” de descongestionarlo todo que me asaltan de cuando en cuando, he dedicado unos minutos a reflexionar sobre cómo se podría aplicar el principio de “menos es más” a la propia blogósfera. El toque final a la creación de esta entrada, ese “cling” que hacía falta, vino a dárselo el artículo más reciente de mi vecino Jusamawi, en la parte donde habla del silencio, mejor dicho de su escasez en nuestros días. Por esa razón, le corresponde la dedicatoria de esta entrada.
Sucede que para alguien como yo, el silencio es una especie de artículo de primera necesidad. ¡Y caramba qué cierto es lo escaso que se ha vuelto!
En todas partes, en todos los ámbitos, reina un zumbido in crescendo cada vez más universal. La blogósfera no es la excepción, todo lo contrario. Por ejemplo, este fin de semana, leyendo mis feeds –cuya lista ha ido creciendo nuevamente después de la última poda– lo he notado con cierta tristeza…. La causa: una incapacidad manifiesta para evaluar importancias, para ignorar lo banal, para prescindir de lo innecesario.
En general, se publica cualquier cosa y muchas veces –quisiera yo creer que inadvertidamente– se promueve cualquier cosa. Hasta pareciera que algunos bloggers jamás llegan a plantearse la posibilidad de dotar a sus entradas del más mínimo propósito. Como si lo único importante fuera postear, postear, postear, postear, postear, no importa qué ni cómo. Como si sólo importara cuánto y cuan frecuentemente. Como si el único objetivo fuera estar en el medio, que hablen de nosotros, que nos enlacen. Para bien o para mal, pero que hablen y que nos enlacen.
Además, ¿quién debería preocuparse por nimiedades como la consecuencia en el propio pensamiento…? ¿A quién podría importarle si ayer publicamos un artículo promoviendo el silencio y hoy publicamos otro promoviendo la bulla? ¡Hombre! en eso reside precisamente la libertad de expresión, ¿no? Además, “¡es mi blog y al que no le guste, pues que no lo lea!”
Cuando sale un nuevo artefacto al mercado, un nuevo software, una nueva herramienta, dependiendo de la magnitud del estreno cada blogger escribe entre una y tres entradas anunciando el lanzamiento por llegar. Luego, dos o tres entradas más (nuevamente por blogger) con los informes “en tiempo real” del evento en sí del lanzamiento. Entonces, cada blogger nos obsequia con otras dos o tres entradas –y hasta cuatro o cinco si se siente realmente inspirado– con recuentos detallados de todas las desventajas, fallas y deficiencias del producto. Sólo con mucha, mucha suerte, logramos encontrar una o dos entradas en total explicando las ventajas de aquello que acaba de ser lanzado o para qué puede servirnos a nosotros, simples mortales de la lejana periferia de la blogósfera tecnológica….
¿Cuántas de estas entradas eran necesarias; cuántas, prescindibles; cuántas, simple “ruido”? Y más importante aún ¿quién podría o “debería” determinarlo?
Este artículo no pretende ser más que una invitación al silencio, cuando el silencio llena mejor el vacío que una entrada.
¿Y qué es el silencio? En un blog, son esas entradas que no publicamos, o las que ni siquiera escribimos. Son también aquellos elementos del diseño o de la navegación que eliminamos o que nunca llegamos a incluir. En una entrada, son aquellas cosas que nos abstenemos de mencionar, las que callamos, sin necesariamente otorgar nada. El silencio y su hermano el espacio, son elementos sin los cuales la creación de cualquier tipo resulta sencillamente imposible.
Aunque estoy completamente conciente de que hay toda una corriente de bloggers que consideran lo contrario; en mi humilde opinión, un blog es algo que hacemos para otros, no para nosotros mismos. Un blog, para mí, es una interminable página en blanco en la que nos ocupamos de alternar palabras y silencios, vacíos, imágenes y hasta sonidos, en procura de construir algo que pueda ser útil, valioso o simplemente hermoso para alguien más, a través del tiempo. Un blog no debería ser ni parecer un basurero ni un “Muro de los Lamentos” ni un desván repleto de objetos de dudosa procedencia y utilidad; ni para el blogger, ni para sus lectores, ni mucho menos para la blogósfera nuestra de todos los días.
Como en el yin y el yang, el sonido y el silencio, el vacío y la materia; la armonía entre estos opuestos es fuente de placer para muchos y hasta necesidad vital para unos cuantos de nosotros.
¿Y tú, querido lector/a qué piensas? ¿Cuándo deberíamos guardar silencio?




