06.13.08

Cómo aumentar el tráfico en tu blog (I)

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Bloggers: Primaria, Comunicación, Mi punto de vista tagged , , , en 11:24 am por Karen Blixen

Esta entrada pretende dar apenas las pinceladas iniciales de mi propia experiencia y observaciones sobre el tema del tráfico en un blog. No es un tutorial, podría considerarse una lista de las acciones exitosas mías y de mis amigos. Y aunque no persigue responder a todas las preguntas que puedas tener sobre el tráfico, con mucho gusto responderé a cualquier pregunta o comentario que me hagas al final de ella.

Si bien es cierto que no ha nacido el blogger que no desee más visitas, suscripciones y comentarios, esta entrada es parte de una serie que dedico a invitarte a volverte causa sobre tu tráfico, en lugar de ser efecto de él. Esto significa, que te invito ser más efectivo y eficiente en tus acciones en procura de tráfico, mientras te diviertes en el proceso.

Qué es el tráfico

El tráfico en tu blog es una mezcla, idealmente armoniosa, de:

  • las visitas que recibes, sean por primera vez o no;
  • las personas que se han suscrito a tu blog, lo sepas o no;
  • los comentarios que recibes en tus entradas; y
  • las personas que enlazan tu blog, sea para comentar o referenciar una entrada que has escrito y/o para agregarte a su blogroll.

En general los bloggers están de acuerdo en que de estos parámetros el que menos cuenta es el de las visitas.

Valoran bastante las suscripciones a sus feeds y el promedio de comentarios por entrada. Por ejemplo, en alguna parte, Skellie menciona que el mínimo aceptable de un blog que está en su etapa inicial son cinco comentarios por entrada; que si tienes menos de cinco, necesitas hacer algunos ajustes.

Por otra parte, los enlaces son importantes, porque son los que aumentan tu “ranking” es decir la posición de tu blog en sitios que se dedican a medir y comparar estas cosas, como Technorati, PageRank, etc., hay cientos de ellos.

Lo que otros dicen que funciona

Hay miles de entradas y artículos en la web de cómo incrementar el tráfico de tu blog. La mayor parte de los consejos coincide en que las claves para lograrlo, en orden de importancia, son:

  • un buen contenido;
  • comentar en otros blogs;
  • siempre responder a las comunicaciones de tus lectores
  • una buena optimización de tu blog, desde el punto de vista de los buscadores (que es el famoso SEO que ves por todas partes).

Esta lista pareciera tener sentido, ¿verdad?

Bueno, pues…. no. No demasiado, de acuerdo a mi observación. Yendo a cada punto, en orden inverso de importancia:

  • El SEO es importante, sin duda, ya que un enorme porcentaje de las visitas y potenciales comentarios y enlaces que recibe tu blog provienen de las búsquedas en Google y otros motores. Te puedo garantizar que no te hará ningún daño aprender sus fundamentos, se trata de algo muy sencillo. Luego de hacerlo, podrás decidir por ti mismo/a si lo necesitas o no.

    Pero te adelanto algo: si tu blog –como el mío– está hospedado en “punto com”, no es mucho lo que vas a poder hacer en cuanto a tu SEO. Es más, si tu blog tiene menos de 6 meses, puedes hasta darte el lujo de ignorarlo por ahora. Así como lo lees. Los chicos de WordPress se encargan de una buena parte de la optimización de tu blog, igual que se encargan de capturar el Spam antes de que llegue a ti y de decenas de otras tareas, grandes y pequeñas. Y como dice Patricia, como si esto fuera poco, ¡lo hacen gratis! Cuando decidas irte a WordPress.org, ya puedes comenzar a preocuparte y a estresarte si quieres, porque entonces todo, absolutamente todo lo que pase en tu blog estará en tus manos.
  • Siempre responder a tus lectores. Muy cierto. Así debe ser. Sin embargo, paradójicamente, la posibilidad de cumplir con este mandamiento es inversamente proporcional al tráfico de los comentarios. Hasta yo he recibido, en más de una ocasión, más comentarios y comunicaciones de las que puedo responder en un día. En el caso de “monstruos” como Darren Rowse, Leo Babauta, Skellie o nuestros propios anfitriones, estamos hablando como cosa habitual de entre 20 hasta ¡350 comentarios por entrada, o más! ¿Qué blogger puede responder a 350 lectores cada vez que publica? Y aunque es posible que ahora digas “Ese es un problema que quiero tener”, créeme, no lo quieres.

    En resumen, por imposible que parezca, necesitas hacer todo lo posible –y un poco más– por cumplir este mandamiento, aún sabiendo que trabajas para que te sea cada vez más difícil hacerlo.
  • Comentar en otros blogs. 6 palabras: ¡Funciona! Es fácil, es divertido… ¡Hazlo!
  • Un buen contenido. Así debería ser. Pero no es. La verdad es que, según lo que yo he observado, esto también tiende a ser inversamente proporcional. ¿No me crees? Date una vuelta cualquier día por tu propio tablero de WordPress y dedica una hora a leer pacientemente lo que son las 10 “mejores” entradas en WordPress.com (mejores = de mayor tráfico) y los 4 o 5 “mejores” blogs de WordPress.com. También puedes darte una vuelta por los “Top 50″ o los “Top 100″ en cualquier idioma, país o categoría que escojas, en sitios como Technorati, o Alianzo por darte dos ejemplos…

    Ahora bien, no me malinterpretes, por favor. Porque hay excepciones. Y cuando hablamos de los 112 millones de blogs que se cuentan actualmente, las excepciones bien podrían llegar a ser hasta de cientos, e incluso miles. No te estoy diciendo que todos los blogs de alto tráfico tienen un pésimo contenido. No considero que los bloggers más populares son los que peor escriben. No. Mucho menos, te estoy invitando a escribir el tipo de basura que a menudo hace popular a una entrada, a un blog o a un blogger. Ni estoy sugiriendo que te dediques a producir entradas aburridas o mecánicas, pero con un SEO que haría ponerse verde de envidia al Robot más sofisticado. Menos todavía, entradas “especializadas” en chismes sobre celebridades o farándula… No. Nada de eso.

    Lo que te pido es que no esperes que el excelente contenido de tu blog produzca automáticamente una gran cantidad de tráfico. Porque no lo hará. Sólo puede producir una buena calidad de éste.

En una próxima entrada (muy próxima) veremos con lujo de detalles este asunto de la calidad del tráfico en tu blog.

Lo que yo he visto funcionar

Según mi propia experiencia y lo que he podido observar de la experiencia de bloggers amigos, esto es lo que ha funcionado en diversas circunstancias para elevar la cantidad de tráfico:

  1. Comenta en otros blogs. Si son grandes, podría ser mejor, aunque no necesariamente. Sólo di lo que piensas sobre la entrada que comentas. Si resulta ser interesante para el blogger o para los demás comentaristas, seguro que querrán saber quién dijo eso y/o por qué e irán a tu blog. Cada semana “descubre” unos cuantos blogs que escriban sobre temas parecidos al tuyo y haz un hábito de escribir comentarios en ellos.
  2. Aprende a escribir títulos que “jalen” tráfico y otros trucos de SEO. El título de tus entradas determina una buena parte la posición de tu blog en Google o en otros motores. El escribir títulos para Google le quita buena parte de la poesía a la entrada, pero de que trae público, lo trae. Estés o no hospedado/a en WordPress.com, es posible que quieras aprender y usar al menos los fundamentos del SEO.
  3. Conoce a tus lectores. Encuentra una forma de averiguar qué buscan, qué les gusta y qué no, que les interesa leer y escríbelo para ellos. Un buen ejemplo de esto es Milla, de Clear Santo Domingo! Ella se ha pasado los casi dos años de su blog encuestando a sus lectores sobre toda clase de cosas y usando los resultados de estas encuestas para hacer (o no hacer) cambios en su blog que resultan cada vez en más y más tráfico.
  4. Construye una relación con tus lectores. Aunque esta recomendación pareciera pertenecer más al “Departamento de Calidad” que al de Cantidad, la verdad es que la promoción “boca a boca” sigue siendo hoy en día tan efectiva como en tiempos de la abuela. Los “fans” de tu blog encontrarán por su propia inspiración (sin que siquiera se los pidas), la forma de promoverte y ¡además lo harán con muchísimo gusto!
  5. “El flujo hacia adentro es directamente proporcional al flujo hacia afuera”. Esto es una Ley Universal. Mientras más formas encuentres de “sacar” comunicación, energía, buena onda, ayuda, etcétera… hacia afuera, más entrará en tu blog. No me lo creas…. haz la prueba. Y definitivamente este “sacar” o “dar”, ¡¡¡incluye escribir y publicar tus propias entradas!!! Esto parece ser tan obvio que a veces lo olvidamos. De hecho, aunque puede haber miles de formas de aumentar tu tráfico, sólo hay una 100% segura de no tener ninguno: NO tener un blog y, por tanto, no escribir en él.

Bueno, hasta aquí llego yo con esta entrada. No está terminada aún, no sólo porque es parte de una serie, sino porque le faltan tus recetas de éxito. Prueba hacer, ahora mismo, en este instante, un ejercicio de “flujo hacia fuera”, comparte con los demás qué te ha funcionado a ti en términos de tráfico, qué has visto tú que funciona, con tus propios ojos. También, qué cosas no te han funcionado. Y observa lo que obtienes –o no– a cambio. Entonces, nos habremos acercado, mediante la práctica, un poco más a su terminación.

05.30.08

Escribiendo con humanidad

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Bloggers: Primaria, Comunicación, Del teclado de Skellie, ¿Cómo se hace...? tagged , , , , , en 12:22 am por Karen Blixen

Este es la entrada inaugural de la sección de Skellie. Me costó un poco de trabajo seleccionarla: muchas de sus entradas citan otras anteriores. Así, fui retrocediendo y retrocediendo hacia las primeras. Hasta que encontré esta belleza. No la había leído nunca. Aunque fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2007, hace ya casi un año, resultó ser tan nueva para mí como lo es hoy para ti. Y es un estupendo ejemplo de por qué Skellie es Skellie.
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Escribir sucio

Por Skellie

Hay un argumento que dice que, en el ámbito de la palabra impresa, lo escrito no es tan importante como quien lo escribe. Sin embargo, cuando se trata de contenido web, la mayoría de la gente escribe como si tal regla no aplicara; como si la web fuera únicamente una esfera de información, como si a los autores les repugnara la idea de una huella en sus escritos.

Escribir sucio, como yo lo veo, no es lo mismo que hablar sucio. Significa escribir con humanidad. Significa animar a los lectores a desenvolver las palabras hasta llegar a la fuente: el autor, la persona.

Tus lectores no pueden construir una relación con la información. Pueden hacerlo contigo. En esta entrada, quiero hablar de cómo podemos des-esterilizar nuestros escritos en la red y dejar un gran borrón, colorido, humano, en nuestras palabras.

¿Cómo llegamos a estar tan limpios?

No ayuda el hecho de que parte importante del contenido con formato web provenga de procesos automatizados, conectados con líneas de código: los resultados de las búsquedas, los mensajes de error, las interfaces de usuario cada vez más chispeantes. Hay un ser humano (o varios de ellos) detrás de todas estas cosas, sin embargo, se hacen enormes esfuerzos por eliminar todo rastro de ese contacto, como si lo único que hiciera fuera enliarlo todo.

La Wikipedia, por ejemplo, es “una sola tienda para todas tus necesidades” de información, fruto de la ardua labor de miles de autores. Sin embargo, nadie lo diría. Como si reconocer su creación humana pudiera manchar lo valioso de información.

Los espacios de interacción social en Internet, también, alientan al autor a retirarse de lo que crea. Se trata a las hordas de usuarios de Digg, de StumbleUpon y de del.icio.us (quizá merecidamente) como una plaga de langostas: descienden sobre el contenido, se lo tragan por completo, y pasan al siguiente, tan rápido como llegaron.

Pero ¿quién podría culparlos? Un requisito de las llamados “carnadas para Digg” (o lo que te ha hecho creer la gente que escribe sobre el tema) es que hay que concentrar la información. Al parecer, mencionar el autor que está detrás aburrirá a las masas hasta las lágrimas. Parece lógico, después de todo no te conocen, así que ¿por qué debería importarles?

Creo que la verdad reside precisamente en lo opuesto. Creo que esto podría explicar una de las razones por la que a los visitantes de estos medios de interacción social se les considera tan inconstantes. No se vinculan en modo alguno con el contenido, porque no se les da la oportunidad de hacerlo.

La gente no se siente significativamente intrigada ni seducida por una foto divertida, por una entrada compuesta de información en forma de listas, ni por un tutorial seco como un hueso. La gente consume lo que hay de entretenimiento, de utilidad y entonces se va, en busca de otro contenido con las mismas cualidades. Después de todo, se encuentra por todas partes, cuando haces una búsqueda.

Lo sucio es interesante

No obstante, si escribes sucio, si colocas un buen poco de ti en el contenido que creas, vas a intrigar a los lectores, sea que procedan de un capricho de Digg, o que hayan estado visitando tu sitio por años.

Cuando llegas a conocer algo acerca de alguien, eso deja una huella. Si hay resonancia entre tú y tus lectores, ellos querrán saber más sobre ti. Van a ir a tu página ‘Acerca de’ en lugar de navegar a otro sitio, y posiblemente escarben más hondo en él tratando de obtener más información.

El argumento de que las personas que no te conocen no están interesadas en ti es, creo yo, una falsedad. ¿Cómo se llega a conocer a alguien, en primer lugar? Esa persona da algo de sí misma, eso pica tu interés, y entonces decides obtener más información.

Cuando das algo de ti, aunque sea sólo una golosina, dejas una huella única. Probablemente, la información que comunicas se puede encontrar en otros lugares, aunque en diferentes formas. La huella que has dejado (tu sello, si se quiere), no.

Comenzar a hacer un lío

A continuación, algunos hábitos sucios que se pueden desarrollar con el tiempo.

No es sobre ti, es sobre mí. La próxima vez que tu contenido llore por una anécdota, mete la mano en el baúl de los recuerdos de tu propia vida, en vez de subcontratarlos. Con frecuencia, es más fácil ilustrar lo que escribes con la vida de alguien más, pero ten en cuenta el por qué aún se habla de esa anécdota (o de esa persona): ella dio algo de sí misma —o tal vez los periodistas lo hicieron en su nombre, sin su consentimiento. De cualquier modo, dejaron su propia huella. En vez de eso, deja la tuya.

Compartir los fallos La frase “Todos cometemos errores”, cuenta con el acuerdo general. Seguro, es un cliché digno de vergüenza, pero es cierto. Difícilmente podrías llegar a notarlo, sin embargo, dada la forma de escribir de muchos de nosotros.

Los escritores de la red están más que dispuestos a escribir sobre sus éxitos, su experiencia, su conocimiento superior, y omiten por completo aquellos años de aprendizaje (y fracasos) que pasaron forjando esos conocimientos. Naturalmente, es difícil desarrollar una relación humana con alguien que se presenta a sí mismo como supra-humano, por omisión.

Esto, por supuesto, no es intencional. Parece desafiar toda lógica el ocuparnos de reconocer dónde nos quedamos cortos, o hemos fallado en el pasado, especialmente cuando queremos atraer elogios, no críticas.

En la mayoría de los casos, sin embargo, reconocer los errores y hablar de lo que hemos aprendido con ellos crea una resonancia con los lectores, en particular con aquellos que han cometido el mismo error, o que lo están cometiendo en este preciso momento.

Timothy Ferriss tiene un gran blog. No obstante, una de sus debilidades, es que la novedad de ser alguien perfecto en todo, comienza a desgastarse.

Lo que realmente me interesa saber, y me imagino que a un montón de otras personas por igual, es en qué cosa el Sr. Ferriss es absolutamente pésimo.

Escribir sobre tus errores le muestra a tus lectores que no eres un experto o alguien con talento porque de algún modo eres mejor, sino porque te has hecho de esa manera. Así se infiere que lo que escribes puede ayudarles a hacer lo mismo.

“¿Cómo estás vestido?”

Los contenidos no se producen en un vacío. ¿Cómo obtuviste la idea? ¿Qué te inspira? ¿Por qué estás interesado/a en el tema? Tu estado de ánimo en el momento ¿afecta lo que escribes? ¿Tienen algún efecto las experiencias de la vida real en tu forma de ver las cosas?

Tú escribes el contenido en una computadora, o en un bloc de notas, y a medida que lo haces, estás situado/a en algún lugar del tiempo y del espacio. Estás en un lugar específico, estás en medio (o al comienzo o al final) de un día en que sucedieron cosas. No eres un cerebro en una tina. Tus experiencias influyen lo que escribes. Nunca es una mala idea darle un acuse de recibo al mundo que está más allá de tus palabras.

Hazlo personal

Tenemos una ventaja muy buena sobre los que escriben para publicar impreso.

En el reino de la palabra impresa, los autores están ‘demasiado ocupados’ para lidiar con las reacciones a su trabajo. Tú lees un libro e independientemente de la forma en que pueda afectarte profundamente, no hay manera fácil de dejárselo saber a su autor. Servicios como el de la Wikipedia parecen emular deliberadamente ese desapego, como si un cierto grado de distancia fuera necesario para que la información tuviera algún valor real.

Los escritores no deben olvidar que esta interactividad es uno de los principales atractivos del contenido web. Por desgracia, creo que muchos escritores sí lo olvidan, en particular aquellos que crean contenidos increíblemente populares. ¿Cuántos bloggers o webmasters de primera línea participan activa y regularmente en los hilos de los comentarios que reciben? ¿Cuántos responden rápidamente a los e-mails de sus lectores, si es que acaso responden?

Sí, están increíblemente ocupados, pero ocurre que llegan a un punto de ausencia, donde pareciera que el escritor ha decidido que los beneficios de la interacción son mucho menores que, por ejemplo, el esfuerzo necesario para publicar un comentario.

También parece haber una tendencia, una vez que el responder a cada comentario y correo electrónico se convierte en inviable, a rendirse casi por completo, y responder sólo cuando el no hacerlo podría dañar una amistad (habrás notado que algunos bloggers de primera línea tienden a la comentar principalmente en respuesta a quienes aparentemente son amigos cercanos. ¿Nuevos lectores? ¡Olvídalos!)

Esto visión aparentemente pragmática de los costos frente a las ganancias es bastante miope. Cada comentario, cada e-mail cortés se dirige a reforzar la percepción de que este autor respeta a sus lectores y es responsable ante ellos. Esta relación autor/lector es completamente invaluable, y vale cada segundo de esfuerzo que se toma construirla.

Si no puedes responder a cada comentario, reconoce que los has leído y disfrutado a todos, escogiendo aquellos que puedas responder fácilmente. Si no puedes responder a tus mensajes de correo electrónico en ese momento, deja que la persona que lo envió lo sepa, y lo guárdalo para abordarlo más tarde. No hay nada más frustrante que elaborar un mensaje de correo electrónico sólo para ver que se encuentra con el silencio.

No caigas en la trampa de no acusar recibo a los lectores. Mézclate con ellos, enlíate con ellos, llega a conocerlos, si no individualmente, al menos colectivamente. No reniegues de uno de los mejores aspectos de escribir para la web.

A medida que llegas a conocer a tus lectores, ellos llegan a conocerte a ti. Sin embargo, si dejas que la balanza se incline, retirándote de la interacción a medida que tu contenido se hace más popular, inevitablemente encontrarás que tus nuevos lectores no desarrollan ese sentido de intimidad que tanto apreciaste en los primeros días.

A largo plazo, esta negligencia puede hacerte daño. Es fácil que los visitantes olviden o ignoren un autor sin rostro cuando se queda en silencio por una semana, o cuando escribe una porquería de artículo.

Es mucho más difícil olvidarse de un amigo, cuando las cosas se ponen difíciles.

05.27.08

Crítica de la crítica

Publicado en Comunicación, Mi punto de vista tagged , en 1:49 pm por Karen Blixen

Tengo esta entrada dándome vueltas en la cabeza hace meses. Y no se va. Cuando eso sucede, sólo hay un modo de sacarla de ahí, ya sabes, te sientas, la escribes y así por fin te deja en paz. A veces, algún valiente amigo blogger te da, sin saberlo, el empujoncito que te hacía falta… gracias por ello, a quien corresponde. :)

Crecemos endiosando la crítica. En mi caso, primero fue “el pensamiento crítico” o la llamada “visión crítica del mundo”. Me lo enseñaron desde niña, en el colegio, para delicia y alivio de mis padres. Más tarde, era “la autocrítica”, ligada primero a un punto de vista político y más tarde (¡horror!) psicológico sobre la vida. El mundo estaba mal. Definitivamente mal. Y yo con él, naturalmente. Y si era incapaz de verlo y gritarlo a los cuatro vientos, estaría en problemas. Me convertiría en aquella cosa temida y aborrecible, en el cuco aquél de “ser una más del montón”. Luego, vino la etapa de la “crítica constructiva” que era perentorio hacer sobre los demás, sus creaciones, sus proyectos, sus sueños. Sin lugar a dudas, siempre con el noble ánimo (Ja!) de abrirles los ojos, de ayudarlos a ser mejores, o de impedir que se estrellaran contra la dura pared de la “realidad”.

Todo este duro entrenamiento, de un par de décadas, rindió sus frutos. Llegué a ser una persona extremadamente inteligente (crítica), con un admirable sentido del humor (negro), y sorprendente capacidad, para mis cortos años, de analizar (destrozar) la realidad en que vivía (vegetaba). No hacía nada. No obtenía ningún producto valioso. Sólo era una decepcionada y crítica espectadora del mundo que bullía de vida a mi alrededor, sin pedir mi consentimiento.

Me tomó unos años desandar ese lúgubre camino, con gran renuencia al principio y unos cuantos fracasos durante todo el proceso. Pero finalmente llegué a donde iba y aprendí mucho más de lo que jamás esperé aprender.

Fue interesante descubrir que a pesar de existir la llamada crítica constructiva, no ocurría lo mismo con su par, la crítica destructiva. Nadie tenía nunca las agallas suficientes, o tal vez la integridad suficiente, o quizá la capacidad de observación objetiva suficiente para decir: “Te voy a hacer una crítica destructiva…” Nunca sucedía. Nadie hablaba de ella. Era como si no existiera. Como si alguien la estuviera ocultando, deliberadamente. Muy extraño… Este hecho era tan intrigante para mí, que decidí investigarlo.

Observé que el aplaudido resultado “constructivo” de la crítica así llamada, era simplemente un mito. Nunca llegué a ver un átomo de esa pretendida construcción. Nunca vi que alguien se sintiera mejor por ella, ni que cambiara lo que estaba haciendo en la dirección de tal crítica. Ocurría, en general, lo mismo que con los consejos: entraban por un oído… Por el contrario, pude observar que las pocas personas que aparentemente no rechazaban la crítica de modo visceral, que la aceptaban estoicamente, sin pestañear, con los labios apretados, y que luego hasta la agradecían con su mejor sonrisa protocolar; cuando nadie las veía, estallaban en un arranque de furia o, peor, de llanto, cuya magnitud era sorprendentemente proporcional a la profundidad y extensión de la crítica, así como al número de críticos. En casos extremos, especialmente en los que se involucraba la creación de alguna especie, llegaban a abandonar por completo la actividad. Si este resultado no era “destructivo”, no puedo imaginarme cuál podría haberlo sido.

Ocurría exactamente lo mismo con la aclamada autocrítica. La autocrítica pública, de moda en los años 70-90 en determinados espacios, era en el mejor de los casos una farsa que había sido previamente ensayada, posiblemente incluso ante el espejo, y en el peor, una réplica exacta, en primera persona, de lo que ocurría con la crítica constructiva. Nunca conocí a nadie en su sano juicio que dedicara una parte importante de su hacer a autocriticarse. Las personas a las que admiraba por sus logros en diversos campos, ciertamente no lo hacían. Y a la inversa, aquellas personas que tuve el infortunio de conocer que sí practicaban la autocrítica como si fuera una especie de deporte, no sólo eran insufriblemente egocéntricas y deprimentes, no sólo vivían lamentando sus inacabables desgracias, sino que no hacían nada por nadie, ni acababan de hacer tampoco nada por sí mismas.

La “visión crítica del mundo”, el “pensamiento crítico”, incluían la “apreciación crítica del arte”. Y la tarea era aprender a detectar, por más escondido que estuviera, todo lo malo que debía incuestionablemente existir en una actividad, en una sociedad, en una institución.

Todo tenía, todo debía tener, grandes y numerosas fallas y era injusto para los demás el ignorarlas. Hacerlo, te convertía en cómplice de la barbarie. Estas eran las premisas iniciales. Había que escarbar y escarbar. Había que sacar estas fallas a la luz por el bien de todos; se tratara de la Mona Lisa, de un minuet de Mozart, del desempeño del gobierno o de sus intenciones. Se trataba, naturalmente de todas y cada una de las instituciones sociales, desde “la religión” (la Iglesia Católica), hasta los intentos de “alienación de las masas” (las películas, libros y artistas que no eran políticamente “correctos”), pasando naturalmente por los sistemas políticos y económicos que estaban en ese momento en el banquillo, y, como cantaba Silvio, por la familia, la propiedad privada y el amor.

Todo era malo, muy malo. Y si no lo era a simple vista, había entonces que buscar, aún con más empeño hasta encontrarlo. Nos enseñaron a enfurecernos por ello, a luchar contra ello. Nos enseñaron a despedazarlo. Y ¿qué obtuvimos? ¿La ansiada sociedad mejor? ¿La libertad? De la felicidad nunca se hablaba, llegar siquiera a considerar su existencia se había convertido en una vergüenza oculta, demasiado vinculada al placer y a otras libertades que nunca fue posible, ni nunca lo será, poner tras las rejas de ninguna ideología, ni de ninguna ciencia.

Aunque hoy en día para mí existen pocos seres más despreciables que los críticos profesionales, y pocos más patéticos que los aficionados, sucede que algunas personas, muy queridas por mí, escogieron quedarse atrapadas en esa trinchera, de dudoso honor. Parecen ser incapaces de observar algo, cualquier cosa, y verlo como es. Miran un reflejo distorsionado del mundo en su espejo crítico particular de feria de diversiones. ¿Quién más que quien lo instaló en primer lugar podría quitarles ese aparato que se mueve en la misma dirección de su mirada? La buena noticia es que es sólo eso. Un aparato. No es parte de nosotros. Es completamente desechable. Y profundamente inútil.

05.24.08

Skellie, la mejor de los mejores bloggers profesionales

Publicado en Anuncios, Comunicación, Mi punto de vista tagged , en 11:48 am por Karen Blixen

Hace poco más de dos años, yo hubiera necesitado desesperadamente un blog como este. No sabía nada de nada del oficio, tenía muchas ganas de comenzar, poco tiempo y muchas confusiones.

Comencé leyendo blogs sobre blogs, como debe ser, en español y en inglés. Cuando descubrí los lectores de feeds llegué a tener una lista de unos 20 bloggers profesionales, que escriben entre 3 y 20 entradas semanales. Cada semana, tenía como 300 entradas para leer… naturalmente me estaba volviendo loca. Así que empecé a acortar mi lista y a acortarla un poco más y luego un poco más.

Finalmente, me quedé con Fernando de Ciberprensa, con el equipo de Ayuda WordPress; con Matt; con Max, de Theta Code; con Leo y sus Hábitos Zen, con Daily Blog Tips; y con Skellie. Y eliminé todo lo demás. Matt y Max escriben un par de entradas al mes. El promedio semanal de los otros bloggers es 3 entradas, así que ahora mi lector de feeds ha recuperado la cordura.

De estos bloggers aprendí una buena parte de lo que sé sobre blogs. En muchos casos era un dolor de cabeza, más que un reto, el lograr aprender algo (casi todos ellos fueron borrados de mi lista). Otros, eran buenos maestros, aunque algo severos… De los menos, obtuve tanto placer como conocimiento. Y de estos últimos, Skellie es mi favorita, la mejor de los mejores.

Skellie es una blogger australiana, que además de tener un blog exitosísimo y hermoso, Skelliewag, escribe para los más renombrados blogs profesionales y está a punto de graduarse de Ciencias Políticas y Comunicación en la ciudad de Melbourne.

Cada vez que leo un artículo de ella, termino con un sentimiento de frustración. Con unos deseos inmensos que mis lectores puedan beneficiarse de ellos pero “sin poder hacer nada al respecto”, ya que pocos hablan inglés, por lo que he visto. Y tengo el impulso de escribirle hace casi un año y pedirle que me permita traducir algunas de sus entradas para que personas de nuestro idioma puedan leerlos, pero no me atrevo: mi blog es tan pequeño y tan desconocido en comparación… además es “punto com”, lo que automáticamente me descalifica como blogger profesional… y si me dice que no… y si, peor aún, no me responde… duda, duda, duda…

Bueno, anoche, luego de leer su última entrada, dije “Ya basta”. Y le escribí.

Esta mañana, veo que tengo un mensaje en mi buzón de entrada. Es de Skellie.

“Estaré feliz de que traduzcas mis artículos, me siento halagada”.

Estoy flotando entre las nubes desde entonces. Y me he tenido que ajustar tres cinturones de plomo para poder sentarme a escribir esta entrada. Me siento como una quinceañera que acaba de conseguir una foto autografiada de su ídolo de música pop. ¡Es una sensación estupenda!

Y así termina la historia.

Tengo entonces el inmenso placer de anunciarles que a partir de este mes, tendrán el privilegio de leer una entrada mensual de Skellie, por primera vez en español. Y entonces verán el porqué de tanto entusiasmo por mi parte. :-D :-D :-D :-D :-D :-D :-D

01.25.08

El papel de la Verdad en el tráfico de tu blog

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación tagged , , , en 1:31 am por Karen Blixen

Existe un alto grado de acuerdo entre los bloggers profesionales sobre el hecho de que el contenido de tu blog, no la frecuencia de sus publicaciones, es el factor que, a la larga, determina no sólo la cantidad del tráfico que obtienes, sino su calidad.

Naturalmente, es bueno que tengas en cuenta el tipo de blog que lees en este momento, a fin de poner esta entrada en la perspectiva correcta. Este es un blog estrictamente no-comercial, orientado a difundir y a apoyar puntos de vista constructivos sobre la vida. Por esa razón, y de manera muy personal, estoy un poquitín más interesada en la calidad del tráfico que en la cantidad.

Yo entiendo que la calidad del tráfico de un blog se puede determinar (en términos estrictamente no-técnicos) de dos formas. Por un lado, considerando el número de lectores “fieles” a tu blog –esos que regresan una y otra vez. Y por otro –fíjate que digo “y”, no “o”– la cantidad y la calidad de su participación, que puede ocurrir no sólo a través de sus comentarios, sino en muchos otros niveles de comunicación y de aprendizaje. En el mejor de los casos, según mi opinión, llegan a formarse sólidos lazos de amistad entre el blogger y sus lectores favoritos y entre los lectores y su blogger favorito.

Y como probablemente ya te has percatado, navegando por allí y por allá, esto de la calidad del tráfico no va necesariamente de la mano con la cantidad. Y aunque tampoco se trata de parámetros opuestos, pienso que vale la pena, al menos al iniciar un blog, la reflexión sobre qué es lo que perseguimos con él, en términos de tráfico y, por tanto, de contenido.

Bueno ¿y qué tiene todo esto que ver con el título de esta entrada?

La verdad es que la Verdad tiene bastante que ver en todo esto. De hecho, la idea para esta entrada surgió a raíz del atado de mentiras más famoso y difundido en este momento por Internet: la más reciente campaña anti-Tom Cruise; por llamarle de alguna manera, con un nivel mínimo de decencia que en realidad sus autores y reproductores –seres por completo despreciables– no merecen; aunque sí mis lectores.

Y ésta es la simplicidad de lo que quiero decir: la cantidad de Verdad y la ausencia de mentiras o de falsedades que haya en el contenido de tu blog por sí sola atraerá el tipo de tráfico que probablemente buscas.

No quiero sumirme en las profundidades filosóficas de la vida en este blog. Digamos que, por ley de probabilidades, si lo estás leyendo, eres una persona mínimamente creativa, es decir constructiva. Y que también probablemente desees ese tipo de lectores. Entonces, mientras lo confirmas por ti mismo/a, a través de tu propia observación en la vida, acepta mi palabra sobre esto: las personas constructivas y creativas se sienten naturalmente atraídas por la Verdad y, en la misma proporción, repelidas por la falsedad o la mentira.

¿Qué es verdad y qué es mentira? ¿Y cómo se aplica al contenido de tu blog? Dos de mis blogs favoritos, aparentemente están en sintonía mental con esta entrada que comencé hace como una semana. Clear Santo Domingo! acaba de publicar una excelente (y simple) definición al final de esta entrada que va precedida, por cierto, de un videoclip bellísimo. Y Ciberprensa, la pone como número uno en su reseña de anteayer de este espléndido listado de matices de la Verdad respecto a un ideal que en mi opinión podría inspirar más a algunos bloggers en particular, que a los periodistas en general…

01.05.08

Los 15 mandamientos del perfecto lector

Publicado en Bloggers: Primaria, Comunicación, Mi punto de vista, ¿Qué es...? tagged en 1:37 am por Karen Blixen

Esta entrada pretende responder una solicitud particular: “Cómo ser un buen lector de blog” y mi opinión al respecto. Es una solicitud interesante, ya que hay millones de artículos planteando cómo ser un buen blogger, pero no demasiados sobre el otro extremo de la línea de comunicación. Igualmente, abundan las reglas de qué hacer y qué no hacer al momento de escribir una entrada, pero escasean las que se refieren a los comentarios.

Existe hace mucho tiempo algo llamado “netiqueta”, es decir las reglas elementales de etiqueta o de comportamiento en la red. Estas reglas se refieren principalmente a lo que yo llamo los abuelitos de los blogs: los foros y también a otros espacios de interacción de los internautas, como el correo electrónico, las salas de chat, etc. Este enlace de la Wikipedia da una idea bastante clara sobre el asunto. Y muchos de los “preceptos” pueden aplicarse a la interacción en los blogs.

En base a esta netiqueta, a las reglas elementales de la comunicación y los buenos modales y a mi propia experiencia, como blogger y como lectora, estas serían mis recomendaciones para llegar a ser el lector que todo blogger sueña tener.

La parte formal de la comunicación

  1. Si el blog que lees usualmente respeta la ortografía y la gramática de tu idioma, hazlo tú también al comentar o escribir en él. El no hacerlo (omitir acentos y signos de puntuación, suprimir vocales, reemplazar la q por la k y muchos otros “rasgos de estilo”) además de dificultar la comprensión de lo que escribes, produce una disminución instantánea del ARC, tanto con el blogger como con sus lectores habituales. Si no conoces suficiente ortografía o gramática, ¡pues apréndela! No es difícil.
  2. No uses frases o párrafos completos en mayúsculas. La convención que existe en la comunicación por Internet es que las mayúsculas equivalen a gritos. Si tu intención no es gritarle al blogger o a sus lectores, usa mayúsculas y minúsculas, como todo el mundo.
  3. Si quieres destacar algo de lo que dices, usando negritas o itálicas por ejemplo, hazlo para agregar interés a tu escrito. Es muy sencillo… Si no sabes cómo hacerlo, sólo pregúntale a un amigo que sepa hacer páginas web y/o que tenga un blog.
  4. Parece ser una convención con un alto grado de acuerdo que los comentarios no requieren el clásico saludo o despedida de las cartas o mensajes normales. Pienso que se debe en parte a la rapidez característica del medio y en parte es que todos los comentarios en un blog o foro comienzan diciendo “Juan Pérez dijo:…”, por tanto, sería redundante firmar al final. Mi opinión sobre esto es que nunca un Hola! o un Con cariño, Juan podrían estar de más, y por tanto esto queda a opción del lector.
  5. Si comentas por primera vez en un blog de tipo personal o que tenga evidentemente una comunidad de lectores a su alrededor, que se conocen entre sí, preséntate en una línea o menos en tu primer comentario. Al menos di “Soy Juan Pérez, de tal país” o “Soy Juan Pérez y llegué a este blog buscando tal y tal cosa y me ha gustado…” o algo así. Igual que cuando llegas a una casa o cuando conoces a alguien por primera vez.
  6. Nunca olvides lo que tu mamá te enseñó: Las cosas se piden por favor y cuando se conceden, se dan las gracias. Por más rápido que escribas, estas reglas siguen siendo indispensables.
  7. Si le preguntas algo al blogger, asegúrate de volver a buscar tu respuesta, dale un mínimo de 12 a 48 horas. Y entonces, cuando te responda, al menos dale un acuse de recibo a su respuesta. Si no estás seguro de regresar, entonces no le preguntes.
  8. Siempre, siempre, siempre, tómate un par de minutos para revisar una o dos veces lo que has escrito antes de enviarlo. Asegúrate de que no tiene errores. De esta manera, no agregarás trabajo extra a algunos bloggers que se toman la molestia de corregir lo que escriben sus lectores.

La parte de contenido de tu comunicación

  1. El número uno aquí es: HAZLO. Escríbele, déjale un comentario, pregúntale, cuéntale cosas, discute con él/ella. Esto es lo más preciado para un blogger: la respuesta de sus lectores. En realidad, es lo más preciado, punto. Los seres humanos en general, tienen hambre permanente de respuestas. En otras palabras, si tienes duda entre comunicar o no, la respuesta SIEMPRE es ¡comunica!
  2. No puedo insistir demasiado en este asunto… si te gusta lo que el blogger escribió, díselo; si no te gusta, díselo también; si estás de acuerdo o en desacuerdo, díselo. Los comentarios de este tipo valen entre 1 y 3 puntos, dependiendo de la extensión. Si le dices el por qué, en cualquiera de los casos, entonces vale 2 puntos más. Si le pides que amplíe o que aclare algo, vale otros 2 puntos. Si tú amplías o aclaras algo, vale 3 puntos más. Si además de lo anterior, respondes a comentarios o preguntas de otros lectores, tus comentarios valen un mínimo de 10 puntos. Y así sucesivamente. [Nota: este "sistema de puntos" es algo totalmente arbitrario –medio en serio, medio en broma– que sólo busca dar una idea de lo que más aprecia un blogger en cuanto a comentarios.]
  3. No asumas que el blogger tiene poderes psíquicos de telepatía o algo similar y que sabe perfectamente a qué te refieres o qué necesitas o deseas saber. Haz todo lo posible para que tu comunicación sea comprensible, tanto en forma, como en extensión y en contenido.
  4. No olvides que lo que escribes está al alcance del mundo. Aparte del blogger, muchas otras personas, para bien o para mal, leerán lo que has escrito.
  5. Si te molesta, te enoja o te deprime sobremanera algo que ha escrito el blogger o uno de sus lectores, espera hasta el día siguiente antes de responder, a menos que seas Clear o más allá. Si escribes algo en medio de un ataque de furia, existe un 80% de probabilidades que te arrepientas después e inútilmente desees no haberlo hecho.
  6. Por el contrario, si algo que acabas de leer te fascina o te hace feliz ¡no esperes ni un segundo para hacérselo saber al mundo entero!
  7. Finalmente, siempre que puedas, añade algo a lo que acabas de leer. Tu propia experiencia, una reflexión, una información, un dato, un enlace,…. un “matiz”, como diría mi amigo Fernando. Esto es tremendamente valioso, mucho más de lo que te imaginas.

Si sigues estos 15 mandamientos te garantizo que serás el lector “consentido” o favorito del blogger y además, será una clara evidencia de que tú mismo deberías tener tu propio blog.

¿Se me queda algo en el tintero?

10.15.07

En tu blog, un buen video vale por 1,000 imágenes

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación tagged , , , , en 4:29 pm por Karen Blixen

Hoy es el Blog Action Day. A menudo, y éste es el ejemplo perfecto, un video bien hecho y con un buen propósito vale por mil imágenes y, ciertamente, por cientos de miles de millones de palabras.

Más información.

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Las medidas de tus imágenes
Imágenes para tu blog

10.05.07

Imágenes para tu blog

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación, ¿Qué es...? tagged , , , , , , , en 2:34 pm por Karen Blixen

Muchas personas que comienzan un blog se preguntan ¿debo ponerle imágenes a cada entrada? ¿cuántas imágenes se deben usar y de qué tipo? ¿qué hago con los derechos de autor (copyrights)? En esta entrada voy a intentar responder a estas preguntas. Si no lo logro, ya sabes qué hacer: simplemente déjame un comentario en esta Página con las preguntas adicionales que tengas sobre esta entrada. :-)

¿Con imágenes o sin imágenes?

Ésta es la primera decisión que debes tomar, en lo que respecta al tema de las imágenes. Pero no te preocupes demasiado, siempre puedes cambiar de opinión más adelante, si descubres que fue la decisión incorrecta.

Para fines de tu blog, las imágenes juegan dos papeles principales: comprensión y estética.

Las imágenes son útiles para la comprensión de un texto, ya que son un sustituto razonable de “la masa” de aquello sobre lo que escribes. La falta de masa es la primera barrera a la comprensión y cuando esta falta es muy grande, llega a provocar manifestaciones bastante desagradables a tus lectores, como aburrimiento, dolor de cabeza o de ojos, sensaciones extrañas en el estómago, etc.

Hay temas que necesitan más masa que otros. Cuando tratas de explicar cómo funciona o dónde se localiza algo, y en ciertas descripciones de cosas o eventos, las imágenes resultan ser imprescindibles. Por eso, si escribes sobre temas técnicos o científicos, o sobre cualquier cosa con la que tus lectores puedan no estar muy familiarizados, unas cuantas imágenes te serán muy útiles.

Por otra parte, para la mayor parte de las personas (¡espero que seas una de ellas!), la estética es algo importante. Pero ten cuidado. Porque en este sentido, las imágenes son una espada de doble filo para tu blog: pueden contribuir a hacerlo más bonito y atractivo, o, por el contrario, pueden afearlo bastante y hacer que tus lectores se sientan incómodos en él. El resultado depende de tu propio conocimiento y pericia en las leyes básicas del diseño y la estética. Si no las conoces, es bueno que las aprendas. Sólo tienes que investigar un poco, no es un tema muy complicado.

¿Cuántas imágenes?

A partir de mi modesta experiencia en estos afanes, lo que he observado y lo que te podría recomendar es muy sencillo: USA EL MÍNIMO POSIBLE.

  • En aras del tiempo. Un blog es esencialmente un medio de comunicación escrita. A menos que la imagen sea el tema de tu blog (como en una galería de arte, o de fotografías de tus creaciones, por ejemplo), si pasas más tiempo ocupándote de las imágenes que vas a insertar que de lo que escribes, hay algo que está al revés. Revísalo y haz los ajustes correspondientes.
  • En aras de la claridad. En general, aquello de que “una imagen vale por mil palabras” es muy cierto. Imagínate entonces lo que significa para tus lectores agregar mil palabras a cada entrada que escribes. Imagínate ahora lo que sería agregarle dos, tres o cuatro mil palabras y tendrás una idea de lo que quiero decir. Una entrada o una barra de navegación repleta de imágenes, botones, anuncios, ciber-juguetitos y toda clase de símbolos que sólo unos cuantos “iniciados” comprenden y pueden usar, a menos que seas un diseñador/a experimentado/a y a menos que tus lectores sean “iniciados”, a lo único que contribuyen es a aumentar el nivel de confusión en tu blog.
  • En aras del sentido común. Por ejemplo, si ya has escogido una plantilla que lleva una imagen en el encabezado, no necesitarás otras imágenes “para que se vea bonito”, porque ya tienes la imagen que tus lectores verán en cada entrada que publiques (la cual puedes cambiar cuantas veces quieras). Si le agregas, “por estética”, otra imagen a cada entrada, tendrás ahora el problema adicional —e innecesario, a mi modo de ver— de hacer que tu imagen combine bien con la de tu encabezado, y no haya un choque en términos de color, estilo, etc. Y si no solucionas bien este problema, habrás creado un blog falto de armonía y, por tanto, de la belleza que precisamente estás tratando de alcanzar.

¿Dónde obtienes imágenes?

En mi opinión, lo ideal sería que tus imágenes fueran “hechas en casa”, es decir creadas por ti mismo/a, pero esto no resulta factible en la mayoría de los casos, no todos podemos ser un Saint Exupery e ilustrar nuestras propias novelas…

Afortunadamente, en la comunidad de Internet existe ayuda e intercambio en abundancia. Te doy un Sitio, para comenzar: Flickr. Es un espacio donde miles de fotógrafos/as profesionales y aficionados publican sus creaciones. Por acuerdos que existen en la red, la gran mayoría de las fotos de este Sitio en particular se pueden usar en los blogs sin fines de lucro.

Simplemente vas, abres una cuenta ¡y te puedes pasar semanas completas mirando hermosas imágenes! La mayoría de las veces, las fotos disponen de versiones en varios tamaños y herramientas para descargarlas. También, tienen espacios para dejarle un amable comentario o al menos las gracias al autor/a de esa foto que te fascina, para crear un archivo con tus favoritas ¡y también para subir tus propias fotos!

¿Qué hay de los derechos de autor?

En este punto, es muy muy importante que comiences a enterarte acerca de los copyrights. Básicamente, hay dos tipos. El que tiene el símbolo © significa “propiedad privada” y no lo puedes usar ni coger prestado. El otro tipo es una licencia especial, llamada Creative Commons, que es maravillosa a la hora de compartir creaciones. En este enlace encontrarás toda la información . (Si no lees inglés, por favor léela a través de un traductor). Estudia los datos que te da este Sitio, compréndelos y úsalos. Las fotos de Flickr muchas veces usan este tipo de licencia, otras no; usan la © de “Todos los derechos reservados”. Ahora bien, siempre debes darle el crédito al autor/a de la imagen, lo pida o no. En el blog Clear Santo Domingo!, debajo de las imágenes, puedes ver un buen modelo de cómo se pueden acreditar.

Finalmente, sucede que WordPress es extremadamente estricto con el asunto de los derechos de autor. Muchos blogs han sido clausurados por violación a sus Condiciones de Servicio en lo que respecta a los copyrights. Nuevamente, si no lees inglés, estúdialas a través de un traductor, pero por favor no dejes de hacerlo. No puedes alegar desconocimiento, ya que al abrir tu blog, te comprometiste a regirte por estas reglas. Por esta razón, es importante que te informes e investigues y si no estás seguro/a de la licencia de una imagen en particular, simplemente no la uses.

En una próxima entrada, veremos la parte mecánica de como preparar e insertar las imágenes en tu blog.

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09.16.07

¿Calificas para blogger profesional?

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación, ¿Cómo se hace...?, ¿Qué es...? tagged , , en 11:58 am por Milla

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Descubre si calificas para blogger profesional (I)

Por Milla

Antes de comenzar a escribir esta entrada, que le prometí hace meses a mi querida amiga Karen, sobre “las calificaciones” para ser un blogger [autor(a) de uno o más blog(s)] profesional, lo primero que debo aclarar es que sólo podría considerarme una blogger profesional de acuerdo a nuestros propios estándares. Seguramente, en una reunión de bloggers-ampliamente-reconocidos-como-profesionales pasaría una vergüenza espantosa al menos en el 80% de los temas, mientras más técnicos, peor. Mi área de interés y por tanto de aprendizaje y práctica en este asunto nunca ha sido otra que la comunicación. Y es lo que he intentado desarrollar al máximo.

Esta es la primera parte. Y comprende los factores que entiendo como fundamentales, algunos de ellos, vitales. En una próxima segunda entrega, veremos algunos de los detalles y particularidades más importantes.

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Investigando un poco este asunto en la Red, me encuentro con 2 cosas. Lo primero es que existe una tendencia bastante marcada a definir “profesional” como alguien que se dedica a bloguear, que vive de esa actividad, sea contratado por una empresa o como freelance. Sin embargo una buena parte de las reflexiones reconoce la existencia de “profesionales por amor al arte”. Qué alivio, ¿no?

Lo segundo es que la mayoría de las entradas y artículos sobre este tema son, digamos, “reinterpretaciones” de una entrada publicada en Daily Blog Tips el pasado febrero. Los requisitos, según este blog, son:

  • Tiempo.
  • Pericia en una tema determinado.
  • Pasión por ese tema.
  • Habilidad para escribir.
  • Conocimientos técnicos sobre programación, diseño y construcción de blogs.
  • Conocimientos sobre la actividad del bloguear.
  • Habilidades de diseño web.
  • Conocimientos sobre negocios o mercadeo.
  • Creatividad e ideas innovadoras.
  • Una buena red de contactos.

En un blog como éste, una lista así podría desalentar a muchos de los lectores. Se ve bastante ardua, la verdad. Y podríamos casi asegurar que NADIE, al comienzo, cuenta con un “bagaje” como ése a su favor (¡especialmente, el primer requisito!). Por lo tanto, tenemos un ligero problema de secuencia aquí.

Así que nuestra propuesta sería, entonces, algo un poco diferente. Lo que planteamos es una secuencia de cosas totalmente indispensables para llegar a convertirte en un blogger profesional.

1. Lo primero son las ganas de hacerlo. Si “sientes que deberías” hacerlo, por alguna extraña razón, como que “está de moda” o porque hiciste una apuesta con alguien o porque “tu terapeuta te lo recetó”, pues no sirve. Necesitas QUERER hacerlo, querer con muchas ganas. Y la razón para el querer es, sencillamente, que deseas comunicar algo a otros, de manera más o menos permanente, ya que este “algo” es importante para ti y podría ser importante para ellos. Este primer paso, que es lo que normalmente llamamos “propósito”, engloba la pasión que se menciona arriba, y engloba, hasta un punto la pericia en un tema. El propósito no sólo es importante y fundamental. Es absolutamente vital. Literalmente vital, ya que es la reserva de vida, de donde se nutrirá tu blog y a donde acudirás tú mismo cuando las cosas no vayan completamente bien.

2. Entonces, decides hacerlo. Simplemente, decides convertirte en un blogger y comienzas a escribir tu blog. Si sabes como se hace técnicamente hablando, no tendrás muchos problemas con esto, pero tampoco tendrás la aventura. Si no sabes, investigas y aprendes y en ello vives la aventura de tu vida.

3. Encuentras barreras y las derribas, las saltas o sucumbes. Las barreras podrían ser innumerables en apariencia, pero se pueden resumir en

    a) un propósito débil (o ganas insuficientes);

    b) incapacidad o falta de disposición para asignarle a tu blog el tiempo necesario; y

    c) incapacidad o falta de disposición para aprender las cosas que necesitas saber para producir cada vez un mejor blog.

Fíjate que “la falta de tiempo” no es en sí una barrera, sino tu propia falta de disposición para crearlo o asignarlo. Lo mismo ocurre con “la falta de conocimientos”. ¿Desconoces algo? Bueno, ¿y qué esperas para aprenderlo? Me atrevería a decir que en todos los casos, es este punto de ser CAUSA, en la comunicación y en la vida (o mejor dicho, es este punto de negar que somos causa), lo que nos hace fracasar, a veces hasta antes de comenzar una empresa.

4. Continúas reimpulsando tu propósito, derribando barreras y obteniendo un producto cada vez mejor. Si haces esto, de manera continua, con un poco de tiempo y muchísima práctica, asegurándote de aprender algo no sólo de tus errores, sino muy especialmente de tus triunfos, habrás logrado al final convertirte en un blogger profesional a toda prueba.

06.25.07

Emails, newsletters y blogs

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación, ¿Qué es...? tagged en 12:21 am por Milla

Una amiga de Puerto Rico me preguntaba el otro día cuándo usar emails de promoción, cuándo usar “newsletters” y cuándo usar el blog.

Es una pregunta interesante, claro está. Y vale la pena mencionar, antes de responderla, que muy a menudo pasamos por alto que antes de decidir el “cómo”, necesitamos saber el “qué”. Así, lo primero que hay que tener claro es: Qué vamos a decir, a quién se lo vamos a decir y, por tanto, de qué manera se lo vamos a decir para que sea comprendido. Como en el caso de mi amiga, hablábamos de promoción, es decir de “dar a conocer” las cosas buenas que se hacen, hablamos de un mismo contenido, que puede ir por cualquier canal… Y estamos hablando, claro, del concepto básico de la comunicación, como lo usamos en Scientology, con todo lo que éste implica.

Los emails originalmente eran una “carta electrónica”, un mensaje personal, escrito a una persona en especial y enviado a esta persona. Idealmente, un email debería usarse para comunicarle algo a alguien, como hasta unos 15 años atrás lo habríamos hecho por medio de una carta o una postal. Y como con una carta, con la posibilidad de adjuntarle recortes, fotos o lo que tú quieras.

Al igual que una carta, un email puede tener “copias al carbón” (CC :) a otras personas que también necesitan leer tu mensaje. Sin embargo, al no tratarse ya de “copias” hechas con papel carbón auténtico (que nunca podían llegar a ser más de cuatro) el límite de las copias, para bien y para mal, se ha ampliado hasta un virtual infinito.

La línea del email es valiosísima y maravillosa. Desafortunadamente, sólo alguien que haya vivido más de 30 o 35 años es capaz, por experiencia, de darle su justo valor. Si nunca viviste la época de las cartas, cuando con suerte había que esperar 2, 3 y hasta 4 semanas para que una carta fuera y regresara (me refiero a los correos de nuestros países latinoamericanos, claro), no puedes comprender de primera mano la maravilla de lo instantáneo del correo electrónico.

Como todo en la vida, si lo desvirtuamos, lo corrompemos, lo irrespetamos, algún día lo perderemos. Si el abuso del email sigue como va, llegará el día en que nadie, absolutamente nadie abrirá un correo electrónico y esta línea de comunicación habrá llegado a su fin. Por esta razón, vale la pena no olvidar su función original y tratar de mantenerse tan cerca de ella como sea posible. Es una forma de contribuír a su supervivencia.

Cuando necesites enviar un mismo email a más de una persona, arréglatelas para que cada persona que lo recibe sienta que al menos un párrafo lo escribiste para ella. ¿Cómo hacer esto? Es muy fácil, lo aprendes con la tecnología de la comunicación de L. Ronald Hubbard.

Y, naturalmente, de acuerdo al Precepto 19 de El Camino a la Felicidad, nunca, nunca, nunca envíes “spam“.

El “newsletter” es simplemente un boletín de noticias. Se supone que sea periódico: semanal, quincenal, mensual…. como quieras o puedas.

No estoy muy familiarizada con este tipo de línea de comunicación, sólo como receptora de muchos boletines ;-)

Sin embargo, puedo decir que para hacerlo bien, es decir de manera profesional, es bueno que tengas o estés suscrito/a a un programa que te permita hacerlo; ya que la clave del newsletter es que puedas verlo cuando abres tu correo, y que sea lo suficientemente interesante y atractivo visualmente, como para que además de verlo, lo leas.

Un programa muy utilizado lo ofrece la compañía Constant Contact. Es en inglés, pero recibo muchos boletines en español de esta compañía, así que probablemente no sea tan difícil comenzar… Allí tienen un centro de aprendizaje, donde te enseñan a usarlo, te dan consejos, etc. Además, te dan un período de prueba de 60 días gratis, luego si te gusta, empiezas a pagar.

El blog es un “Querido Diario:”, en forma de sitio web.

Las diferencias (ventajosas en su mayoría) de un blog sobre un newsletter son:

    1. Permanece. Se queda ahí publicado y siempre se puede encontrar. El usuario puede borrar un email o newsletter de su buzón, pero no puede borrar tu blog.

    2. Tiene un mecanismo para encontrar fácilmente la información que el usuario necesita: archivos por fecha o por tema. Es como una mente, y si es muy, MUY bueno, ¡puede llegar a ser como un organismo vivo! :-)

    3. Trasciende en número al grupo de tus direcciones de email. Lo puede ver (si quieres) todo el mundo. Cualquier persona del planeta que vaya a Google y busque un par de plabras claves sobre el tema que escribes, llegará a tu blog. El newsletter o el email sólo llega a quienes tú se los mandas.

    4. Puedes agregar, quitar o cambiar cualquier cosa. En el blog tú estás en control siempre. Cambias lo que quieras. En un mail o newsletter, luego de haberlo enviado a tu lista de correo, ¡ya! Es como echar una carta en un buzón: Ya no está en tus manos. Si cometiste un error, tienes que mandar OTRO email de “corrección” o de “ignorar anterior”, lo cual no es precisamente fascinante.

    5. Es GRATIS!!! Bueno, los emails son relativamente gratis también, pero un newsletter profesional sólo lo es por un tiempo corto.

    6. La única desventaja (que yo veo hasta ahora) de un blog, es que no puedes “enviarlo por email” directamente. Es decir, puedes mandarle un email a tu gente para que lo visite, pero ellos no verán el blog cuando abran su correo, sólo verán el enlace. Es decir que un blog requiere un nivel ligeramente superior de INTERES para ser leído: el nivel de interés que hace que hagas “click” en un enlace. Por supuesto, el que una persona reciba tu newsletter directamente cuando abra su correo, tampoco garantiza que lo lea. :-)

06.13.07

Anatomía de tu blog

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Bloggers: Primaria, Comunicación, En WordPress.com, ¿Cómo se hace...?, ¿Qué es...? tagged , , , , , en 7:43 pm por Karen Blixen

Esta entrada tiene el propósito de darte una visión panorámica de las partes que componen tu blog, a un nivel introductorio. Por esa razón, no entraremos en detalles, ni mucho menos en tecnicismos.

Tu blog tiene 2 partes principales.

A la primera parte, la parte VISIBLE para el resto del mundo, le podrías llamar “el blog en sí”. Es lo que todo el mundo puede ver cuando va al url de tu blog, es decir, cuando va a http://el-nombre-de-tu-blog.wordpress.com

La segunda parte, la parte INVISIBLE para el resto del mundo, es el panel de control (tablero), que sólo puedes ver tú y las personas que designes como usuarios de tu blog. De esta segunda parte, que es mucho más extensa y compleja que la primera, te daremos algunos detalles en futuras entradas. Lo “básico-básico” está en esta entrada.

La parte visible: Tu blog en sí

Tu blog, a su vez, tiene varias partes. Las 3 más importantes son la columna principal, que es la columna más ancha, donde aparecen tus entradas (la columna que estás mirando en este momento); la barra de navegación, que es la columna más delgada que se encuentra a mano derecha en este blog; y el encabezado, que es la parte superior.

Estas partes pueden verse de manera diferente, dependiendo del diseño (plantilla) que escojas, pero todo blog las tiene y siempre las encontrarás en alguna parte de él.

La columna principal

Extrañamente, no hay mucho que decir acerca de la columna principal, excepto que es la principal porque es donde está el contenido de tu blog.

En WordPress, esta columna puede mostrar hasta 20 entradas (la opción por defecto es que muestre las últimas 10 entradas).

Dependiendo de la plantilla (diseño) que escojas para tu blog, esta columna será muy estrecha, estrecha, regular, ancha o muy ancha.

La barra de navegación

Llamada también “barra lateral” (“sidebar”, en inglés), la barra de navegación ¡es un gran invento! Y la de WordPress es extremadamente flexible, útil y versátil.

Como su nombre lo indica, esta barra (o columna) te sirve para navegar, es decir para “ir” a los diferentes sitios a los que quieres ir. Como autor/a de tu blog, te sirve para enviar a tus lectores a donde quieres que vayan.

Una barra de navegación bien diseñada y construida es como un aeropuerto eficiente, con todas las rutas, itinerarios, mapas y horarios muy claros y precisos, en donde nadie se pierde.

Al momento de escribir esta entrada, WordPress te ofrece 23 diferentes tipos de información que puedes incluír en tu barra de navegación. Nuestro blog sólo usa, por el momento, 8 tipos diferentes. Puedes verlos a la derecha:

    Categorías (este es el nombre que le da WordPress, tú le pones el que quieras, nosotros le pusimos “Índice del blog”). Aquí, WordPress archiva automáticamente todas tus entradas, ordenadas según su categoría (o tema).
    Nube de etiquetas (le llamamos “Aquí hablamos de”). Esta es la colección completa de etiquetas (tags) que usas más frecuentemente, mostradas en forma de “nube”. Una nube es una lista (en este caso de etiquetas) por orden alfabético, donde las etiquetas más usadas se ven más grande y las menos usadas se ven más pequeñas.
    Entradas recientes (le pusimos “Lo más reciente”). En esta parte, WordPress coloca automáticamente las últimas entradas que has publicado.
    Comentarios recientes (este es el nombre de WordPress, nosotros le llamamos “Nos comentan”). Aquí, WordPress coloca automáticamente los últimos comentarios que has recibido de tus lectores.
    Blogroll Este es un nombre “genérico”. Significa, literalmente “lista de blogs”. Es el listado de tus blogs amigos. Aquí, es donde tú pones los blogs que quieres que tus lectores visiten. En nuestro blog, el blogroll se divide en tres categorías: “Alumnos y exalumnos”, “Blogroll de Scientology” y “Maestros, modelos y amigos”.
    Estadísticas del Blog (es el nombre de WordPress, nosotros le pusimos “Hemos recibido xxx visitas”) Aquí, WordPress cuenta automáticamente cada página que visitan tus lectores.
    Archivos (es el nombre de WordPress, nosotros usamos “Archivos por mes”). Aquí, WordPress archiva automáticamente todas tus entradas, ordenadas por mes.

El octavo tipo de información son los espacios destinados a alojar gráficos con enlaces (o sin ellos) o alojar textos. Los gráficos, en nuestro caso, son los botones de “Herramientas”, o de “Para iniciar tu blog, haz clic aquí”, o “I love WordPress”. Los textos son –por ahora– nuestro lema: “Un ser esta vivo en la medida en que se pueda comunicar. L. Ronald Hubbard”.

Todas estas opciones las encuentras en tu Panel de Control, haciendo click en “Design” (diseño) y luego en “Widgets”.

Un widget, en informática, es un programita muy útil que te da acceso a funciones que usas frecuentemente. En este caso, usas un widget para cada parte que constituye tu barra de navegación: Un widget te muestra las últimas entradas, otro widget cuenta para ti las páginas que visitan tus lectores, otro te sirve para escribir textos o mostrar imágenes, otro lo usas para tu Blogroll y así sucesivamente.

Al principio, no necesitarás conocer ni usar más widgets que los anteriores en tu barra de navegación.

Como mencionábamos al comienzo de esta entrada, la barra de navegación puede tener aspectos muy diferentes dependiendo la plantilla que escojas para tu blog.

Hay barras de navegación muy sencillas y las hay complicadísimas. Hay blogs, como el nuestro, que tienen una sola barra; hay otros que tienen dos y los hay hasta de tres barras de navegación. En la mayoría de los blogs (como en el nuestro), la barra de navegación está a la derecha; en algunos está a la izquierda; en otros, está abajo.

Sin embargo, una barra de navegación, sin importar cómo se vea, tiene siempre la misma función.

El encabezado

Esta es la parte superior del blog. En algunas plantillas, como la nuestra, incluye una foto o imagen que se puede cambiar a voluntad. En otras plantillas, el encabezado es sólo el nombre del blog o una franja de color con el nombre y un diseño simple…

Algunas plantillas con encabezado de imagen editable incluyen las páginas del blog sobre o bajo el encabezado. En el caso de nuestro blog, las páginas son: Home (la principal), Bienvenido!, Tus preguntas, Glosario, Conversando, Éxitos y puedes verlas sobre el encabezado.

Otras plantillas incluyen las páginas como parte de la barra de navegación.

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–> Entrada actualizada 8 Abril 2008
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