05.30.08

Escribiendo con humanidad

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Bloggers: Primaria, Comunicación, Del teclado de Skellie, ¿Cómo se hace...? tagged , , , , , en 12:22 am por Karen Blixen

Este es la entrada inaugural de la sección de Skellie. Me costó un poco de trabajo seleccionarla: muchas de sus entradas citan otras anteriores. Así, fui retrocediendo y retrocediendo hacia las primeras. Hasta que encontré esta belleza. No la había leído nunca. Aunque fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2007, hace ya casi un año, resultó ser tan nueva para mí como lo es hoy para ti. Y es un estupendo ejemplo de por qué Skellie es Skellie.
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Escribir sucio

Por Skellie

Hay un argumento que dice que, en el ámbito de la palabra impresa, lo escrito no es tan importante como quien lo escribe. Sin embargo, cuando se trata de contenido web, la mayoría de la gente escribe como si tal regla no aplicara; como si la web fuera únicamente una esfera de información, como si a los autores les repugnara la idea de una huella en sus escritos.

Escribir sucio, como yo lo veo, no es lo mismo que hablar sucio. Significa escribir con humanidad. Significa animar a los lectores a desenvolver las palabras hasta llegar a la fuente: el autor, la persona.

Tus lectores no pueden construir una relación con la información. Pueden hacerlo contigo. En esta entrada, quiero hablar de cómo podemos des-esterilizar nuestros escritos en la red y dejar un gran borrón, colorido, humano, en nuestras palabras.

¿Cómo llegamos a estar tan limpios?

No ayuda el hecho de que parte importante del contenido con formato web provenga de procesos automatizados, conectados con líneas de código: los resultados de las búsquedas, los mensajes de error, las interfaces de usuario cada vez más chispeantes. Hay un ser humano (o varios de ellos) detrás de todas estas cosas, sin embargo, se hacen enormes esfuerzos por eliminar todo rastro de ese contacto, como si lo único que hiciera fuera enliarlo todo.

La Wikipedia, por ejemplo, es “una sola tienda para todas tus necesidades” de información, fruto de la ardua labor de miles de autores. Sin embargo, nadie lo diría. Como si reconocer su creación humana pudiera manchar lo valioso de información.

Los espacios de interacción social en Internet, también, alientan al autor a retirarse de lo que crea. Se trata a las hordas de usuarios de Digg, de StumbleUpon y de del.icio.us (quizá merecidamente) como una plaga de langostas: descienden sobre el contenido, se lo tragan por completo, y pasan al siguiente, tan rápido como llegaron.

Pero ¿quién podría culparlos? Un requisito de las llamados “carnadas para Digg” (o lo que te ha hecho creer la gente que escribe sobre el tema) es que hay que concentrar la información. Al parecer, mencionar el autor que está detrás aburrirá a las masas hasta las lágrimas. Parece lógico, después de todo no te conocen, así que ¿por qué debería importarles?

Creo que la verdad reside precisamente en lo opuesto. Creo que esto podría explicar una de las razones por la que a los visitantes de estos medios de interacción social se les considera tan inconstantes. No se vinculan en modo alguno con el contenido, porque no se les da la oportunidad de hacerlo.

La gente no se siente significativamente intrigada ni seducida por una foto divertida, por una entrada compuesta de información en forma de listas, ni por un tutorial seco como un hueso. La gente consume lo que hay de entretenimiento, de utilidad y entonces se va, en busca de otro contenido con las mismas cualidades. Después de todo, se encuentra por todas partes, cuando haces una búsqueda.

Lo sucio es interesante

No obstante, si escribes sucio, si colocas un buen poco de ti en el contenido que creas, vas a intrigar a los lectores, sea que procedan de un capricho de Digg, o que hayan estado visitando tu sitio por años.

Cuando llegas a conocer algo acerca de alguien, eso deja una huella. Si hay resonancia entre tú y tus lectores, ellos querrán saber más sobre ti. Van a ir a tu página ‘Acerca de’ en lugar de navegar a otro sitio, y posiblemente escarben más hondo en él tratando de obtener más información.

El argumento de que las personas que no te conocen no están interesadas en ti es, creo yo, una falsedad. ¿Cómo se llega a conocer a alguien, en primer lugar? Esa persona da algo de sí misma, eso pica tu interés, y entonces decides obtener más información.

Cuando das algo de ti, aunque sea sólo una golosina, dejas una huella única. Probablemente, la información que comunicas se puede encontrar en otros lugares, aunque en diferentes formas. La huella que has dejado (tu sello, si se quiere), no.

Comenzar a hacer un lío

A continuación, algunos hábitos sucios que se pueden desarrollar con el tiempo.

No es sobre ti, es sobre mí. La próxima vez que tu contenido llore por una anécdota, mete la mano en el baúl de los recuerdos de tu propia vida, en vez de subcontratarlos. Con frecuencia, es más fácil ilustrar lo que escribes con la vida de alguien más, pero ten en cuenta el por qué aún se habla de esa anécdota (o de esa persona): ella dio algo de sí misma —o tal vez los periodistas lo hicieron en su nombre, sin su consentimiento. De cualquier modo, dejaron su propia huella. En vez de eso, deja la tuya.

Compartir los fallos La frase “Todos cometemos errores”, cuenta con el acuerdo general. Seguro, es un cliché digno de vergüenza, pero es cierto. Difícilmente podrías llegar a notarlo, sin embargo, dada la forma de escribir de muchos de nosotros.

Los escritores de la red están más que dispuestos a escribir sobre sus éxitos, su experiencia, su conocimiento superior, y omiten por completo aquellos años de aprendizaje (y fracasos) que pasaron forjando esos conocimientos. Naturalmente, es difícil desarrollar una relación humana con alguien que se presenta a sí mismo como supra-humano, por omisión.

Esto, por supuesto, no es intencional. Parece desafiar toda lógica el ocuparnos de reconocer dónde nos quedamos cortos, o hemos fallado en el pasado, especialmente cuando queremos atraer elogios, no críticas.

En la mayoría de los casos, sin embargo, reconocer los errores y hablar de lo que hemos aprendido con ellos crea una resonancia con los lectores, en particular con aquellos que han cometido el mismo error, o que lo están cometiendo en este preciso momento.

Timothy Ferriss tiene un gran blog. No obstante, una de sus debilidades, es que la novedad de ser alguien perfecto en todo, comienza a desgastarse.

Lo que realmente me interesa saber, y me imagino que a un montón de otras personas por igual, es en qué cosa el Sr. Ferriss es absolutamente pésimo.

Escribir sobre tus errores le muestra a tus lectores que no eres un experto o alguien con talento porque de algún modo eres mejor, sino porque te has hecho de esa manera. Así se infiere que lo que escribes puede ayudarles a hacer lo mismo.

“¿Cómo estás vestido?”

Los contenidos no se producen en un vacío. ¿Cómo obtuviste la idea? ¿Qué te inspira? ¿Por qué estás interesado/a en el tema? Tu estado de ánimo en el momento ¿afecta lo que escribes? ¿Tienen algún efecto las experiencias de la vida real en tu forma de ver las cosas?

Tú escribes el contenido en una computadora, o en un bloc de notas, y a medida que lo haces, estás situado/a en algún lugar del tiempo y del espacio. Estás en un lugar específico, estás en medio (o al comienzo o al final) de un día en que sucedieron cosas. No eres un cerebro en una tina. Tus experiencias influyen lo que escribes. Nunca es una mala idea darle un acuse de recibo al mundo que está más allá de tus palabras.

Hazlo personal

Tenemos una ventaja muy buena sobre los que escriben para publicar impreso.

En el reino de la palabra impresa, los autores están ‘demasiado ocupados’ para lidiar con las reacciones a su trabajo. Tú lees un libro e independientemente de la forma en que pueda afectarte profundamente, no hay manera fácil de dejárselo saber a su autor. Servicios como el de la Wikipedia parecen emular deliberadamente ese desapego, como si un cierto grado de distancia fuera necesario para que la información tuviera algún valor real.

Los escritores no deben olvidar que esta interactividad es uno de los principales atractivos del contenido web. Por desgracia, creo que muchos escritores sí lo olvidan, en particular aquellos que crean contenidos increíblemente populares. ¿Cuántos bloggers o webmasters de primera línea participan activa y regularmente en los hilos de los comentarios que reciben? ¿Cuántos responden rápidamente a los e-mails de sus lectores, si es que acaso responden?

Sí, están increíblemente ocupados, pero ocurre que llegan a un punto de ausencia, donde pareciera que el escritor ha decidido que los beneficios de la interacción son mucho menores que, por ejemplo, el esfuerzo necesario para publicar un comentario.

También parece haber una tendencia, una vez que el responder a cada comentario y correo electrónico se convierte en inviable, a rendirse casi por completo, y responder sólo cuando el no hacerlo podría dañar una amistad (habrás notado que algunos bloggers de primera línea tienden a la comentar principalmente en respuesta a quienes aparentemente son amigos cercanos. ¿Nuevos lectores? ¡Olvídalos!)

Esto visión aparentemente pragmática de los costos frente a las ganancias es bastante miope. Cada comentario, cada e-mail cortés se dirige a reforzar la percepción de que este autor respeta a sus lectores y es responsable ante ellos. Esta relación autor/lector es completamente invaluable, y vale cada segundo de esfuerzo que se toma construirla.

Si no puedes responder a cada comentario, reconoce que los has leído y disfrutado a todos, escogiendo aquellos que puedas responder fácilmente. Si no puedes responder a tus mensajes de correo electrónico en ese momento, deja que la persona que lo envió lo sepa, y lo guárdalo para abordarlo más tarde. No hay nada más frustrante que elaborar un mensaje de correo electrónico sólo para ver que se encuentra con el silencio.

No caigas en la trampa de no acusar recibo a los lectores. Mézclate con ellos, enlíate con ellos, llega a conocerlos, si no individualmente, al menos colectivamente. No reniegues de uno de los mejores aspectos de escribir para la web.

A medida que llegas a conocer a tus lectores, ellos llegan a conocerte a ti. Sin embargo, si dejas que la balanza se incline, retirándote de la interacción a medida que tu contenido se hace más popular, inevitablemente encontrarás que tus nuevos lectores no desarrollan ese sentido de intimidad que tanto apreciaste en los primeros días.

A largo plazo, esta negligencia puede hacerte daño. Es fácil que los visitantes olviden o ignoren un autor sin rostro cuando se queda en silencio por una semana, o cuando escribe una porquería de artículo.

Es mucho más difícil olvidarse de un amigo, cuando las cosas se ponen difíciles.

05.24.08

Skellie, la mejor de los mejores bloggers profesionales

Publicado en Anuncios, Comunicación, Mi punto de vista tagged , en 11:48 am por Karen Blixen

Hace poco más de dos años, yo hubiera necesitado desesperadamente un blog como este. No sabía nada de nada del oficio, tenía muchas ganas de comenzar, poco tiempo y muchas confusiones.

Comencé leyendo blogs sobre blogs, como debe ser, en español y en inglés. Cuando descubrí los lectores de feeds llegué a tener una lista de unos 20 bloggers profesionales, que escriben entre 3 y 20 entradas semanales. Cada semana, tenía como 300 entradas para leer… naturalmente me estaba volviendo loca. Así que empecé a acortar mi lista y a acortarla un poco más y luego un poco más.

Finalmente, me quedé con Fernando de Ciberprensa, con el equipo de Ayuda WordPress; con Matt; con Max, de Theta Code; con Leo y sus Hábitos Zen, con Daily Blog Tips; y con Skellie. Y eliminé todo lo demás. Matt y Max escriben un par de entradas al mes. El promedio semanal de los otros bloggers es 3 entradas, así que ahora mi lector de feeds ha recuperado la cordura.

De estos bloggers aprendí una buena parte de lo que sé sobre blogs. En muchos casos era un dolor de cabeza, más que un reto, el lograr aprender algo (casi todos ellos fueron borrados de mi lista). Otros, eran buenos maestros, aunque algo severos… De los menos, obtuve tanto placer como conocimiento. Y de estos últimos, Skellie es mi favorita, la mejor de los mejores.

Skellie es una blogger australiana, que además de tener un blog exitosísimo y hermoso, Skelliewag, escribe para los más renombrados blogs profesionales y está a punto de graduarse de Ciencias Políticas y Comunicación en la ciudad de Melbourne.

Cada vez que leo un artículo de ella, termino con un sentimiento de frustración. Con unos deseos inmensos que mis lectores puedan beneficiarse de ellos pero “sin poder hacer nada al respecto”, ya que pocos hablan inglés, por lo que he visto. Y tengo el impulso de escribirle hace casi un año y pedirle que me permita traducir algunas de sus entradas para que personas de nuestro idioma puedan leerlos, pero no me atrevo: mi blog es tan pequeño y tan desconocido en comparación… además es “punto com”, lo que automáticamente me descalifica como blogger profesional… y si me dice que no… y si, peor aún, no me responde… duda, duda, duda…

Bueno, anoche, luego de leer su última entrada, dije “Ya basta”. Y le escribí.

Esta mañana, veo que tengo un mensaje en mi buzón de entrada. Es de Skellie.

“Estaré feliz de que traduzcas mis artículos, me siento halagada”.

Estoy flotando entre las nubes desde entonces. Y me he tenido que ajustar tres cinturones de plomo para poder sentarme a escribir esta entrada. Me siento como una quinceañera que acaba de conseguir una foto autografiada de su ídolo de música pop. ¡Es una sensación estupenda!

Y así termina la historia.

Tengo entonces el inmenso placer de anunciarles que a partir de este mes, tendrán el privilegio de leer una entrada mensual de Skellie, por primera vez en español. Y entonces verán el porqué de tanto entusiasmo por mi parte. :-D :-D :-D :-D :-D :-D :-D

09.16.07

¿Calificas para blogger profesional?

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación, ¿Cómo se hace...?, ¿Qué es...? tagged , , en 11:58 am por Milla

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Descubre si calificas para blogger profesional (I)

Por Milla

Antes de comenzar a escribir esta entrada, que le prometí hace meses a mi querida amiga Karen, sobre “las calificaciones” para ser un blogger [autor(a) de uno o más blog(s)] profesional, lo primero que debo aclarar es que sólo podría considerarme una blogger profesional de acuerdo a nuestros propios estándares. Seguramente, en una reunión de bloggers-ampliamente-reconocidos-como-profesionales pasaría una vergüenza espantosa al menos en el 80% de los temas, mientras más técnicos, peor. Mi área de interés y por tanto de aprendizaje y práctica en este asunto nunca ha sido otra que la comunicación. Y es lo que he intentado desarrollar al máximo.

Esta es la primera parte. Y comprende los factores que entiendo como fundamentales, algunos de ellos, vitales. En una próxima segunda entrega, veremos algunos de los detalles y particularidades más importantes.

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Investigando un poco este asunto en la Red, me encuentro con 2 cosas. Lo primero es que existe una tendencia bastante marcada a definir “profesional” como alguien que se dedica a bloguear, que vive de esa actividad, sea contratado por una empresa o como freelance. Sin embargo una buena parte de las reflexiones reconoce la existencia de “profesionales por amor al arte”. Qué alivio, ¿no?

Lo segundo es que la mayoría de las entradas y artículos sobre este tema son, digamos, “reinterpretaciones” de una entrada publicada en Daily Blog Tips el pasado febrero. Los requisitos, según este blog, son:

  • Tiempo.
  • Pericia en una tema determinado.
  • Pasión por ese tema.
  • Habilidad para escribir.
  • Conocimientos técnicos sobre programación, diseño y construcción de blogs.
  • Conocimientos sobre la actividad del bloguear.
  • Habilidades de diseño web.
  • Conocimientos sobre negocios o mercadeo.
  • Creatividad e ideas innovadoras.
  • Una buena red de contactos.

En un blog como éste, una lista así podría desalentar a muchos de los lectores. Se ve bastante ardua, la verdad. Y podríamos casi asegurar que NADIE, al comienzo, cuenta con un “bagaje” como ése a su favor (¡especialmente, el primer requisito!). Por lo tanto, tenemos un ligero problema de secuencia aquí.

Así que nuestra propuesta sería, entonces, algo un poco diferente. Lo que planteamos es una secuencia de cosas totalmente indispensables para llegar a convertirte en un blogger profesional.

1. Lo primero son las ganas de hacerlo. Si “sientes que deberías” hacerlo, por alguna extraña razón, como que “está de moda” o porque hiciste una apuesta con alguien o porque “tu terapeuta te lo recetó”, pues no sirve. Necesitas QUERER hacerlo, querer con muchas ganas. Y la razón para el querer es, sencillamente, que deseas comunicar algo a otros, de manera más o menos permanente, ya que este “algo” es importante para ti y podría ser importante para ellos. Este primer paso, que es lo que normalmente llamamos “propósito”, engloba la pasión que se menciona arriba, y engloba, hasta un punto la pericia en un tema. El propósito no sólo es importante y fundamental. Es absolutamente vital. Literalmente vital, ya que es la reserva de vida, de donde se nutrirá tu blog y a donde acudirás tú mismo cuando las cosas no vayan completamente bien.

2. Entonces, decides hacerlo. Simplemente, decides convertirte en un blogger y comienzas a escribir tu blog. Si sabes como se hace técnicamente hablando, no tendrás muchos problemas con esto, pero tampoco tendrás la aventura. Si no sabes, investigas y aprendes y en ello vives la aventura de tu vida.

3. Encuentras barreras y las derribas, las saltas o sucumbes. Las barreras podrían ser innumerables en apariencia, pero se pueden resumir en

    a) un propósito débil (o ganas insuficientes);

    b) incapacidad o falta de disposición para asignarle a tu blog el tiempo necesario; y

    c) incapacidad o falta de disposición para aprender las cosas que necesitas saber para producir cada vez un mejor blog.

Fíjate que “la falta de tiempo” no es en sí una barrera, sino tu propia falta de disposición para crearlo o asignarlo. Lo mismo ocurre con “la falta de conocimientos”. ¿Desconoces algo? Bueno, ¿y qué esperas para aprenderlo? Me atrevería a decir que en todos los casos, es este punto de ser CAUSA, en la comunicación y en la vida (o mejor dicho, es este punto de negar que somos causa), lo que nos hace fracasar, a veces hasta antes de comenzar una empresa.

4. Continúas reimpulsando tu propósito, derribando barreras y obteniendo un producto cada vez mejor. Si haces esto, de manera continua, con un poco de tiempo y muchísima práctica, asegurándote de aprender algo no sólo de tus errores, sino muy especialmente de tus triunfos, habrás logrado al final convertirte en un blogger profesional a toda prueba.