06.13.08

Cómo aumentar el tráfico en tu blog (I)

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Bloggers: Primaria, Comunicación, Mi punto de vista tagged , , , en 11:24 am por Karen Blixen

Esta entrada pretende dar apenas las pinceladas iniciales de mi propia experiencia y observaciones sobre el tema del tráfico en un blog. No es un tutorial, podría considerarse una lista de las acciones exitosas mías y de mis amigos. Y aunque no persigue responder a todas las preguntas que puedas tener sobre el tráfico, con mucho gusto responderé a cualquier pregunta o comentario que me hagas al final de ella.

Si bien es cierto que no ha nacido el blogger que no desee más visitas, suscripciones y comentarios, esta entrada es parte de una serie que dedico a invitarte a volverte causa sobre tu tráfico, en lugar de ser efecto de él. Esto significa, que te invito ser más efectivo y eficiente en tus acciones en procura de tráfico, mientras te diviertes en el proceso.

Qué es el tráfico

El tráfico en tu blog es una mezcla, idealmente armoniosa, de:

  • las visitas que recibes, sean por primera vez o no;
  • las personas que se han suscrito a tu blog, lo sepas o no;
  • los comentarios que recibes en tus entradas; y
  • las personas que enlazan tu blog, sea para comentar o referenciar una entrada que has escrito y/o para agregarte a su blogroll.

En general los bloggers están de acuerdo en que de estos parámetros el que menos cuenta es el de las visitas.

Valoran bastante las suscripciones a sus feeds y el promedio de comentarios por entrada. Por ejemplo, en alguna parte, Skellie menciona que el mínimo aceptable de un blog que está en su etapa inicial son cinco comentarios por entrada; que si tienes menos de cinco, necesitas hacer algunos ajustes.

Por otra parte, los enlaces son importantes, porque son los que aumentan tu “ranking” es decir la posición de tu blog en sitios que se dedican a medir y comparar estas cosas, como Technorati, PageRank, etc., hay cientos de ellos.

Lo que otros dicen que funciona

Hay miles de entradas y artículos en la web de cómo incrementar el tráfico de tu blog. La mayor parte de los consejos coincide en que las claves para lograrlo, en orden de importancia, son:

  • un buen contenido;
  • comentar en otros blogs;
  • siempre responder a las comunicaciones de tus lectores
  • una buena optimización de tu blog, desde el punto de vista de los buscadores (que es el famoso SEO que ves por todas partes).

Esta lista pareciera tener sentido, ¿verdad?

Bueno, pues…. no. No demasiado, de acuerdo a mi observación. Yendo a cada punto, en orden inverso de importancia:

  • El SEO es importante, sin duda, ya que un enorme porcentaje de las visitas y potenciales comentarios y enlaces que recibe tu blog provienen de las búsquedas en Google y otros motores. Te puedo garantizar que no te hará ningún daño aprender sus fundamentos, se trata de algo muy sencillo. Luego de hacerlo, podrás decidir por ti mismo/a si lo necesitas o no.

    Pero te adelanto algo: si tu blog –como el mío– está hospedado en “punto com”, no es mucho lo que vas a poder hacer en cuanto a tu SEO. Es más, si tu blog tiene menos de 6 meses, puedes hasta darte el lujo de ignorarlo por ahora. Así como lo lees. Los chicos de WordPress se encargan de una buena parte de la optimización de tu blog, igual que se encargan de capturar el Spam antes de que llegue a ti y de decenas de otras tareas, grandes y pequeñas. Y como dice Patricia, como si esto fuera poco, ¡lo hacen gratis! Cuando decidas irte a WordPress.org, ya puedes comenzar a preocuparte y a estresarte si quieres, porque entonces todo, absolutamente todo lo que pase en tu blog estará en tus manos.
  • Siempre responder a tus lectores. Muy cierto. Así debe ser. Sin embargo, paradójicamente, la posibilidad de cumplir con este mandamiento es inversamente proporcional al tráfico de los comentarios. Hasta yo he recibido, en más de una ocasión, más comentarios y comunicaciones de las que puedo responder en un día. En el caso de “monstruos” como Darren Rowse, Leo Babauta, Skellie o nuestros propios anfitriones, estamos hablando como cosa habitual de entre 20 hasta ¡350 comentarios por entrada, o más! ¿Qué blogger puede responder a 350 lectores cada vez que publica? Y aunque es posible que ahora digas “Ese es un problema que quiero tener”, créeme, no lo quieres.

    En resumen, por imposible que parezca, necesitas hacer todo lo posible –y un poco más– por cumplir este mandamiento, aún sabiendo que trabajas para que te sea cada vez más difícil hacerlo.
  • Comentar en otros blogs. 6 palabras: ¡Funciona! Es fácil, es divertido… ¡Hazlo!
  • Un buen contenido. Así debería ser. Pero no es. La verdad es que, según lo que yo he observado, esto también tiende a ser inversamente proporcional. ¿No me crees? Date una vuelta cualquier día por tu propio tablero de WordPress y dedica una hora a leer pacientemente lo que son las 10 “mejores” entradas en WordPress.com (mejores = de mayor tráfico) y los 4 o 5 “mejores” blogs de WordPress.com. También puedes darte una vuelta por los “Top 50″ o los “Top 100″ en cualquier idioma, país o categoría que escojas, en sitios como Technorati, o Alianzo por darte dos ejemplos…

    Ahora bien, no me malinterpretes, por favor. Porque hay excepciones. Y cuando hablamos de los 112 millones de blogs que se cuentan actualmente, las excepciones bien podrían llegar a ser hasta de cientos, e incluso miles. No te estoy diciendo que todos los blogs de alto tráfico tienen un pésimo contenido. No considero que los bloggers más populares son los que peor escriben. No. Mucho menos, te estoy invitando a escribir el tipo de basura que a menudo hace popular a una entrada, a un blog o a un blogger. Ni estoy sugiriendo que te dediques a producir entradas aburridas o mecánicas, pero con un SEO que haría ponerse verde de envidia al Robot más sofisticado. Menos todavía, entradas “especializadas” en chismes sobre celebridades o farándula… No. Nada de eso.

    Lo que te pido es que no esperes que el excelente contenido de tu blog produzca automáticamente una gran cantidad de tráfico. Porque no lo hará. Sólo puede producir una buena calidad de éste.

En una próxima entrada (muy próxima) veremos con lujo de detalles este asunto de la calidad del tráfico en tu blog.

Lo que yo he visto funcionar

Según mi propia experiencia y lo que he podido observar de la experiencia de bloggers amigos, esto es lo que ha funcionado en diversas circunstancias para elevar la cantidad de tráfico:

  1. Comenta en otros blogs. Si son grandes, podría ser mejor, aunque no necesariamente. Sólo di lo que piensas sobre la entrada que comentas. Si resulta ser interesante para el blogger o para los demás comentaristas, seguro que querrán saber quién dijo eso y/o por qué e irán a tu blog. Cada semana “descubre” unos cuantos blogs que escriban sobre temas parecidos al tuyo y haz un hábito de escribir comentarios en ellos.
  2. Aprende a escribir títulos que “jalen” tráfico y otros trucos de SEO. El título de tus entradas determina una buena parte la posición de tu blog en Google o en otros motores. El escribir títulos para Google le quita buena parte de la poesía a la entrada, pero de que trae público, lo trae. Estés o no hospedado/a en WordPress.com, es posible que quieras aprender y usar al menos los fundamentos del SEO.
  3. Conoce a tus lectores. Encuentra una forma de averiguar qué buscan, qué les gusta y qué no, que les interesa leer y escríbelo para ellos. Un buen ejemplo de esto es Milla, de Clear Santo Domingo! Ella se ha pasado los casi dos años de su blog encuestando a sus lectores sobre toda clase de cosas y usando los resultados de estas encuestas para hacer (o no hacer) cambios en su blog que resultan cada vez en más y más tráfico.
  4. Construye una relación con tus lectores. Aunque esta recomendación pareciera pertenecer más al “Departamento de Calidad” que al de Cantidad, la verdad es que la promoción “boca a boca” sigue siendo hoy en día tan efectiva como en tiempos de la abuela. Los “fans” de tu blog encontrarán por su propia inspiración (sin que siquiera se los pidas), la forma de promoverte y ¡además lo harán con muchísimo gusto!
  5. “El flujo hacia adentro es directamente proporcional al flujo hacia afuera”. Esto es una Ley Universal. Mientras más formas encuentres de “sacar” comunicación, energía, buena onda, ayuda, etcétera… hacia afuera, más entrará en tu blog. No me lo creas…. haz la prueba. Y definitivamente este “sacar” o “dar”, ¡¡¡incluye escribir y publicar tus propias entradas!!! Esto parece ser tan obvio que a veces lo olvidamos. De hecho, aunque puede haber miles de formas de aumentar tu tráfico, sólo hay una 100% segura de no tener ninguno: NO tener un blog y, por tanto, no escribir en él.

Bueno, hasta aquí llego yo con esta entrada. No está terminada aún, no sólo porque es parte de una serie, sino porque le faltan tus recetas de éxito. Prueba hacer, ahora mismo, en este instante, un ejercicio de “flujo hacia fuera”, comparte con los demás qué te ha funcionado a ti en términos de tráfico, qué has visto tú que funciona, con tus propios ojos. También, qué cosas no te han funcionado. Y observa lo que obtienes –o no– a cambio. Entonces, nos habremos acercado, mediante la práctica, un poco más a su terminación.

05.27.08

Crítica de la crítica

Publicado en Comunicación, Mi punto de vista tagged , en 1:49 pm por Karen Blixen

Tengo esta entrada dándome vueltas en la cabeza hace meses. Y no se va. Cuando eso sucede, sólo hay un modo de sacarla de ahí, ya sabes, te sientas, la escribes y así por fin te deja en paz. A veces, algún valiente amigo blogger te da, sin saberlo, el empujoncito que te hacía falta… gracias por ello, a quien corresponde. :)

Crecemos endiosando la crítica. En mi caso, primero fue “el pensamiento crítico” o la llamada “visión crítica del mundo”. Me lo enseñaron desde niña, en el colegio, para delicia y alivio de mis padres. Más tarde, era “la autocrítica”, ligada primero a un punto de vista político y más tarde (¡horror!) psicológico sobre la vida. El mundo estaba mal. Definitivamente mal. Y yo con él, naturalmente. Y si era incapaz de verlo y gritarlo a los cuatro vientos, estaría en problemas. Me convertiría en aquella cosa temida y aborrecible, en el cuco aquél de “ser una más del montón”. Luego, vino la etapa de la “crítica constructiva” que era perentorio hacer sobre los demás, sus creaciones, sus proyectos, sus sueños. Sin lugar a dudas, siempre con el noble ánimo (Ja!) de abrirles los ojos, de ayudarlos a ser mejores, o de impedir que se estrellaran contra la dura pared de la “realidad”.

Todo este duro entrenamiento, de un par de décadas, rindió sus frutos. Llegué a ser una persona extremadamente inteligente (crítica), con un admirable sentido del humor (negro), y sorprendente capacidad, para mis cortos años, de analizar (destrozar) la realidad en que vivía (vegetaba). No hacía nada. No obtenía ningún producto valioso. Sólo era una decepcionada y crítica espectadora del mundo que bullía de vida a mi alrededor, sin pedir mi consentimiento.

Me tomó unos años desandar ese lúgubre camino, con gran renuencia al principio y unos cuantos fracasos durante todo el proceso. Pero finalmente llegué a donde iba y aprendí mucho más de lo que jamás esperé aprender.

Fue interesante descubrir que a pesar de existir la llamada crítica constructiva, no ocurría lo mismo con su par, la crítica destructiva. Nadie tenía nunca las agallas suficientes, o tal vez la integridad suficiente, o quizá la capacidad de observación objetiva suficiente para decir: “Te voy a hacer una crítica destructiva…” Nunca sucedía. Nadie hablaba de ella. Era como si no existiera. Como si alguien la estuviera ocultando, deliberadamente. Muy extraño… Este hecho era tan intrigante para mí, que decidí investigarlo.

Observé que el aplaudido resultado “constructivo” de la crítica así llamada, era simplemente un mito. Nunca llegué a ver un átomo de esa pretendida construcción. Nunca vi que alguien se sintiera mejor por ella, ni que cambiara lo que estaba haciendo en la dirección de tal crítica. Ocurría, en general, lo mismo que con los consejos: entraban por un oído… Por el contrario, pude observar que las pocas personas que aparentemente no rechazaban la crítica de modo visceral, que la aceptaban estoicamente, sin pestañear, con los labios apretados, y que luego hasta la agradecían con su mejor sonrisa protocolar; cuando nadie las veía, estallaban en un arranque de furia o, peor, de llanto, cuya magnitud era sorprendentemente proporcional a la profundidad y extensión de la crítica, así como al número de críticos. En casos extremos, especialmente en los que se involucraba la creación de alguna especie, llegaban a abandonar por completo la actividad. Si este resultado no era “destructivo”, no puedo imaginarme cuál podría haberlo sido.

Ocurría exactamente lo mismo con la aclamada autocrítica. La autocrítica pública, de moda en los años 70-90 en determinados espacios, era en el mejor de los casos una farsa que había sido previamente ensayada, posiblemente incluso ante el espejo, y en el peor, una réplica exacta, en primera persona, de lo que ocurría con la crítica constructiva. Nunca conocí a nadie en su sano juicio que dedicara una parte importante de su hacer a autocriticarse. Las personas a las que admiraba por sus logros en diversos campos, ciertamente no lo hacían. Y a la inversa, aquellas personas que tuve el infortunio de conocer que sí practicaban la autocrítica como si fuera una especie de deporte, no sólo eran insufriblemente egocéntricas y deprimentes, no sólo vivían lamentando sus inacabables desgracias, sino que no hacían nada por nadie, ni acababan de hacer tampoco nada por sí mismas.

La “visión crítica del mundo”, el “pensamiento crítico”, incluían la “apreciación crítica del arte”. Y la tarea era aprender a detectar, por más escondido que estuviera, todo lo malo que debía incuestionablemente existir en una actividad, en una sociedad, en una institución.

Todo tenía, todo debía tener, grandes y numerosas fallas y era injusto para los demás el ignorarlas. Hacerlo, te convertía en cómplice de la barbarie. Estas eran las premisas iniciales. Había que escarbar y escarbar. Había que sacar estas fallas a la luz por el bien de todos; se tratara de la Mona Lisa, de un minuet de Mozart, del desempeño del gobierno o de sus intenciones. Se trataba, naturalmente de todas y cada una de las instituciones sociales, desde “la religión” (la Iglesia Católica), hasta los intentos de “alienación de las masas” (las películas, libros y artistas que no eran políticamente “correctos”), pasando naturalmente por los sistemas políticos y económicos que estaban en ese momento en el banquillo, y, como cantaba Silvio, por la familia, la propiedad privada y el amor.

Todo era malo, muy malo. Y si no lo era a simple vista, había entonces que buscar, aún con más empeño hasta encontrarlo. Nos enseñaron a enfurecernos por ello, a luchar contra ello. Nos enseñaron a despedazarlo. Y ¿qué obtuvimos? ¿La ansiada sociedad mejor? ¿La libertad? De la felicidad nunca se hablaba, llegar siquiera a considerar su existencia se había convertido en una vergüenza oculta, demasiado vinculada al placer y a otras libertades que nunca fue posible, ni nunca lo será, poner tras las rejas de ninguna ideología, ni de ninguna ciencia.

Aunque hoy en día para mí existen pocos seres más despreciables que los críticos profesionales, y pocos más patéticos que los aficionados, sucede que algunas personas, muy queridas por mí, escogieron quedarse atrapadas en esa trinchera, de dudoso honor. Parecen ser incapaces de observar algo, cualquier cosa, y verlo como es. Miran un reflejo distorsionado del mundo en su espejo crítico particular de feria de diversiones. ¿Quién más que quien lo instaló en primer lugar podría quitarles ese aparato que se mueve en la misma dirección de su mirada? La buena noticia es que es sólo eso. Un aparato. No es parte de nosotros. Es completamente desechable. Y profundamente inútil.

05.24.08

Skellie, la mejor de los mejores bloggers profesionales

Publicado en Anuncios, Comunicación, Mi punto de vista tagged , en 11:48 am por Karen Blixen

Hace poco más de dos años, yo hubiera necesitado desesperadamente un blog como este. No sabía nada de nada del oficio, tenía muchas ganas de comenzar, poco tiempo y muchas confusiones.

Comencé leyendo blogs sobre blogs, como debe ser, en español y en inglés. Cuando descubrí los lectores de feeds llegué a tener una lista de unos 20 bloggers profesionales, que escriben entre 3 y 20 entradas semanales. Cada semana, tenía como 300 entradas para leer… naturalmente me estaba volviendo loca. Así que empecé a acortar mi lista y a acortarla un poco más y luego un poco más.

Finalmente, me quedé con Fernando de Ciberprensa, con el equipo de Ayuda WordPress; con Matt; con Max, de Theta Code; con Leo y sus Hábitos Zen, con Daily Blog Tips; y con Skellie. Y eliminé todo lo demás. Matt y Max escriben un par de entradas al mes. El promedio semanal de los otros bloggers es 3 entradas, así que ahora mi lector de feeds ha recuperado la cordura.

De estos bloggers aprendí una buena parte de lo que sé sobre blogs. En muchos casos era un dolor de cabeza, más que un reto, el lograr aprender algo (casi todos ellos fueron borrados de mi lista). Otros, eran buenos maestros, aunque algo severos… De los menos, obtuve tanto placer como conocimiento. Y de estos últimos, Skellie es mi favorita, la mejor de los mejores.

Skellie es una blogger australiana, que además de tener un blog exitosísimo y hermoso, Skelliewag, escribe para los más renombrados blogs profesionales y está a punto de graduarse de Ciencias Políticas y Comunicación en la ciudad de Melbourne.

Cada vez que leo un artículo de ella, termino con un sentimiento de frustración. Con unos deseos inmensos que mis lectores puedan beneficiarse de ellos pero “sin poder hacer nada al respecto”, ya que pocos hablan inglés, por lo que he visto. Y tengo el impulso de escribirle hace casi un año y pedirle que me permita traducir algunas de sus entradas para que personas de nuestro idioma puedan leerlos, pero no me atrevo: mi blog es tan pequeño y tan desconocido en comparación… además es “punto com”, lo que automáticamente me descalifica como blogger profesional… y si me dice que no… y si, peor aún, no me responde… duda, duda, duda…

Bueno, anoche, luego de leer su última entrada, dije “Ya basta”. Y le escribí.

Esta mañana, veo que tengo un mensaje en mi buzón de entrada. Es de Skellie.

“Estaré feliz de que traduzcas mis artículos, me siento halagada”.

Estoy flotando entre las nubes desde entonces. Y me he tenido que ajustar tres cinturones de plomo para poder sentarme a escribir esta entrada. Me siento como una quinceañera que acaba de conseguir una foto autografiada de su ídolo de música pop. ¡Es una sensación estupenda!

Y así termina la historia.

Tengo entonces el inmenso placer de anunciarles que a partir de este mes, tendrán el privilegio de leer una entrada mensual de Skellie, por primera vez en español. Y entonces verán el porqué de tanto entusiasmo por mi parte. :-D :-D :-D :-D :-D :-D :-D

01.25.08

El papel de la Verdad en el tráfico de tu blog

Publicado en Bloggers: Kindergarten, Comunicación tagged , , , en 1:31 am por Karen Blixen

Existe un alto grado de acuerdo entre los bloggers profesionales sobre el hecho de que el contenido de tu blog, no la frecuencia de sus publicaciones, es el factor que, a la larga, determina no sólo la cantidad del tráfico que obtienes, sino su calidad.

Naturalmente, es bueno que tengas en cuenta el tipo de blog que lees en este momento, a fin de poner esta entrada en la perspectiva correcta. Este es un blog estrictamente no-comercial, orientado a difundir y a apoyar puntos de vista constructivos sobre la vida. Por esa razón, y de manera muy personal, estoy un poquitín más interesada en la calidad del tráfico que en la cantidad.

Yo entiendo que la calidad del tráfico de un blog se puede determinar (en términos estrictamente no-técnicos) de dos formas. Por un lado, considerando el número de lectores “fieles” a tu blog –esos que regresan una y otra vez. Y por otro –fíjate que digo “y”, no “o”– la cantidad y la calidad de su participación, que puede ocurrir no sólo a través de sus comentarios, sino en muchos otros niveles de comunicación y de aprendizaje. En el mejor de los casos, según mi opinión, llegan a formarse sólidos lazos de amistad entre el blogger y sus lectores favoritos y entre los lectores y su blogger favorito.

Y como probablemente ya te has percatado, navegando por allí y por allá, esto de la calidad del tráfico no va necesariamente de la mano con la cantidad. Y aunque tampoco se trata de parámetros opuestos, pienso que vale la pena, al menos al iniciar un blog, la reflexión sobre qué es lo que perseguimos con él, en términos de tráfico y, por tanto, de contenido.

Bueno ¿y qué tiene todo esto que ver con el título de esta entrada?

La verdad es que la Verdad tiene bastante que ver en todo esto. De hecho, la idea para esta entrada surgió a raíz del atado de mentiras más famoso y difundido en este momento por Internet: la más reciente campaña anti-Tom Cruise; por llamarle de alguna manera, con un nivel mínimo de decencia que en realidad sus autores y reproductores –seres por completo despreciables– no merecen; aunque sí mis lectores.

Y ésta es la simplicidad de lo que quiero decir: la cantidad de Verdad y la ausencia de mentiras o de falsedades que haya en el contenido de tu blog por sí sola atraerá el tipo de tráfico que probablemente buscas.

No quiero sumirme en las profundidades filosóficas de la vida en este blog. Digamos que, por ley de probabilidades, si lo estás leyendo, eres una persona mínimamente creativa, es decir constructiva. Y que también probablemente desees ese tipo de lectores. Entonces, mientras lo confirmas por ti mismo/a, a través de tu propia observación en la vida, acepta mi palabra sobre esto: las personas constructivas y creativas se sienten naturalmente atraídas por la Verdad y, en la misma proporción, repelidas por la falsedad o la mentira.

¿Qué es verdad y qué es mentira? ¿Y cómo se aplica al contenido de tu blog? Dos de mis blogs favoritos, aparentemente están en sintonía mental con esta entrada que comencé hace como una semana. Clear Santo Domingo! acaba de publicar una excelente (y simple) definición al final de esta entrada que va precedida, por cierto, de un videoclip bellísimo. Y Ciberprensa, la pone como número uno en su reseña de anteayer de este espléndido listado de matices de la Verdad respecto a un ideal que en mi opinión podría inspirar más a algunos bloggers en particular, que a los periodistas en general…