Las 5 Barreras al éxito de tu blog –Parte I
Noviembre 16, 2009
Si tu blog está creciendo muy lentamente, si rara vez recibe comentarios o si sientes que escribir en él es como gritar en el vacío —escribió Skellie en Enero de 2008— espero que esta serie te ayude a identificar lo que no funciona y a cambiar para mejor. Durante los próximos cinco fines de semana estaré publicando uno de los 5 obstáculos para el éxito de tu blog.
A continuación, la quinta entrada –por cierto, sorprendentemente corta– de la sección de Skellie de mi blog. Espero que les sea de utilidad.
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Barrera 1: Importancia insuficientePor SkelliePara que un lector enlace, comente o vote por una entrada, el contenido necesita producirle una fuerte reacción, en otras palabras, tiene que resultarle importante, significativo. Tu entrada puede ser significativa aunque sea corta. Incluso si sólo deseas compartir un enlace, éste será importante si es realmente útil para tus lectores. Si no es muy útil, si no añade algún valor, o si lo han visto antes, estás corriendo el riesgo de crear contenido insignificante. La creación de largos artículos largos no garantiza la importancia. Puede resultar fácil rellenar un punto importante con montones de otros carentes de significado, o tomarte demasiado tiempo expresar algo (hasta el punto en donde los lectores pierden la paciencia). Algunos bloggers producen contenidos con valor oculto. Estos podrían ser realmente útiles, pero si el título o la introducción se van por las ramas, tus lectores no sabrán que lo son. Los nuevos visitantes rara vez se quedarán a leer una entrada larga a menos que tengan extremadamente claro lo que esperan obtener a cambio de su tiempo. Estas son algunas señales de que tu contenido debe ser más significativo para tu público meta:
Si tu blog muestra alguno de estos síntomas, te sugeriría revisar tu estrategia de contenidos a fin de imprimir importancia en cada entrada que escribes. Pregúntate: “¿Les importará esto a mis lectores?” |
De partida, sospecho que la respuesta a esta última pregunta será “No” en el caso de algunos de mis lectores-amigos. ¿Qué opinas tú? ¿Por qué “sí” o por qué “no”?
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(*) Skellie se refiere a StumbleUpon. Decidí reemplazarlo por su homólogo español.
Cómo aumentar el tráfico en tu blog (III)
Mayo 9, 2009
En la primera entrada de esta serie, veíamos qué es el tráfico y qué lo aumenta. En la segunda, cómo incrementarlo en vista de tu propósito y el nicho que has escogido. Ahora le toca el turno a la calidad; algunas pinceladas de mi experiencia y observación para mejorar la calidad del tráfico de tu blog.
Hay ciertos bloggers que pueden darse el lujo de privilegiar el factor calidad del tráfico frente a la cantidad. Se trata, en general, de artistas de la palabra y la imagen y de filósofos, junto a una lista virtualmente inacabable de personas interesadas en comunicar y ayudar; aquellas que nos proveen incesantemente de consejos sobre informática, sobre la red y sobre blogs; que comparten con nosotros sus mejores recetas de cocina y sus opiniones sobre libros, música y cine, que nos instruyen sobre organización de una empresa o de un closet, que nos informan sobre lo último en leyes, en derechos humanos, en nutrición y medicina alternativa…… En mi humilde opinión, son estos bloggers quienes hacen de la blogósfera, una experiencia valiosa. Para ellos existe este blog, para ellos escribo.
Calidad vs cantidad
La calidad del tráfico se hace a partir de varios ingredientes. De los dos principales está, en primer lugar, todo lo que se relaciona con los enlaces: quién ha enlazado tu blog y cómo “se cuenta” cada enlace. En segundo lugar se encuentran los comentarios: quién te visita y comenta y cómo lo hacen. Las visitas, para fines de la calidad, no son significativas, a menos que se reflejen en comentarios y en enlaces. Entonces viene una colección de lo que yo llamaría “imponderables” y que serán tema de próximas entradas.
El tema del tráfico puede obsesionar tremendamente a un blogger. Si has investigado mínimamente sobre el tema, seguramente habrás notado que algunos bloggers parecieran escribir para las arañas de búsqueda, no para sus lectores humanos. Hay otros que –aún pasados los inevitables meses de noviciado– continuan visitando sus estadísticas ocho veces al día, inscribiéndose en cuanto directorio y red social pueda existir sobre la faz de la tierra y, lo peor, martirizándose cuando la estadística de visitas baja o cuando los comentarios escasean…
Pienso que, en general, las obsesiones no son demasiado saludables, por más emocionantes que puedan resultar. Y cuando se trata de una actividad que involucra creación, el consumo de energía no sólo nos deja exhaustos, sino que puede llegar a quitarle buena parte de la magia. Si escribir tu blog es para ti más que nada una labor creativa, es posible que los datos a continuación te ayuden a relajarte un poco, a disfrutar más de tu oficio y, lo más importante, a construir un blog cada vez mejor.
La cantidad y la calidad de tu tráfico no son parámetros que se excluyan mutuamente, pero se obtienen de modo independiente.
Posicionamiento: el tráfico atrae más tráfico
Hay una característica de la cantidad de tráfico que se basa en un aspecto de la calidad y se relaciona con el posicionamiento. Se refiere a qué piensan de tu blog los monstruos, los grandes directorios y buscadores, de la magnitud de Google o Technorati; incluso, de algunos tan aterradores como Alexa…
De tu posicionamiento depende con qué facilidad te encuentra en los buscadores alguien que busca algo de lo que tú tienes. Depende si tu blog aparece en la primera página en una búsqueda, por ejemplo de Google, o en la número 350… depende si tu blog aparece en la posición número 1 o en la número 8,734. Naturalmente, la velocidad del aumento de tu tráfico es directamente proporcional a tu posicionamiento. En otras palabras, el tráfico atrae más tráfico.
Como veíamos en las entradas anteriores, el posicionamiento depende principalmente de los enlaces que recibe tu blog. En términos de la cantidad, lo importante es cuántos otros blogs y sitios web diferentes te enlazan. En cuanto a la calidad, quiénes te enlazan. Esa es la razón de que a tu blog “le conviene más” que te enlacen blogs grandes y bien posicionados que pequeños. El “tamaño” grande o pequeño se refiere a la cantidad de tráfico. Como es natural, requiere de mucho más esfuerzo y disciplina obtener los enlaces de los blogs grandes que de los pequeños.
Finalmente, también está lo que tú consideras deseable o no en términos de enlaces. Personalmente, aunque mi posicionamiento subiera a la estratósfera, no me gustaría que me enlazaran todos los sitios porno de la red, por poner un ejemplo.
Comentarios: comunicar o no comunicar, he ahí la cuestión
Comunicar. Siempre. Esa es la respuesta. Y no hay otra respuesta.
En mis paseos por la blogósfera nunca ha dejado de asombrarme la fidelidad de los comentaristas que una y otra vez escriben, responden y acusan recibo a las entradas de bloggers que no les responden. Para mí esto es algo impresionante. Hay casos en que es comprensible que el blogger no responda: por ejemplo, si recibe más de 30 comentarios al día como algo usual, el silencio puede entenderse; pero hasta en un caso así se puede dar un acuse de recibo “genérico” a quienes comentan.
Al principio, yo pensaba que tarde o temprano estos bloggers desatentos se quedarían sin comentaristas, que en algún momento la cantidad de comentarios comenzaría a disminuir (he observado a algunos por plazos de más de 6 meses). Pero no ocurre así, la cantidad se mantiene más o menos estable.
Lo que disminuye es la calidad de los comentarios, la calidad de la comunicación. Tarde o temprano, los comentaristas de un blogger que no responde se van limitando a acusar recibo a la entrada: Me gustó. Me encantó. Gracias. Felicidades. Escribes muy bien…. con variantes infinitas de forma, pero con el mismo fondo. Todo el asunto tiende a volverse algo repetitivo, no se origina nueva comunicación, comunicación fresca.
Naturalmente, no a todo el mundo le interesa que esto pase. A muchos ni siquiera se les ha ocurrido que pudiera suceder, ni se han enterado de que algo como eso existe… Me refiero a cierta clase de comunicación, estimulante, creadora y por sobre todas las cosa, viva… que es como un premio, que es sólo para gourmets, que está fuera del alcance de la gran mayoría de los comentaristas y de la mayoría de los bloggers y sólo puede existir cuando están presentes todos los elementos del ciclo comunicación, entre los cuales está, por supuesto, el acuse de recibo adecuado o la respuesta.
Conclusión: qué hacer
Un blog, al estar a cargo de un ser vivo (tú) que está dispuesto a dar origen a nueva comunicación, que es capaz de hacerlo (y que está consciente de ser capaz y de estar dispuesto) se rige por las mismas leyes que gobiernan la interacción entre las personas, la comunicación.
También, sigue fielmente los dictados de la Regla de Oro: “No hagas a otros…..” y también a la inversa: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti“.
Todo el mundo sabe que para poder dirigir o liderar, hay que ser capaz de seguir instrucciones. Que para controlar, tenemos que estar dispuestos a ser controlados. En el caso que nos ocupa se produce el mismo fenómeno. Para ser un buen blogger necesitas ser un buen lector. Para obtener muchos y buenos comentarios, necesitas ser el mejor de los comentaristas. En esta entrada: Los 15 mandamientos del perfecto lector, encuentras el cómo, con lujo de detalles.
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Feeds, RSS y otros jeroglíficos
El papel de la Verdad en el tráfico de tu blog
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Cómo crear contenido “de marca”
Agosto 11, 2008
Les presento la tercera entrada de la sección de Skellie, que fue publicada originalmente el 5 de agosto de 2007.
Pienso que esta entrada es un aporte a aquella pequeña parte de la blogósfera que trabaja a favor del contenido “Hecho a Mano” o “hu-mano”, como contraposición al contenido “robótico” que amenaza constantemente con sepultarnos a todos, a una velocidad pasmosa.
Como de costumbre, he mantenido los enlaces de la entrada original que apuntan a algunos sitios en inglés.
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Creando contenido autografiadoPor SkellieTengo vagos recuerdos del tiempo que pasé en la creación de mi firma, y mirando hacia atrás, creo que no le di a la tarea la atención que merecía. Ahora la firma en que estoy atascada es irregular y algo desordenada, y me encantaría volver atrás y cambiarla si pudiera. Pero a pesar de sus defectos, sí tiene algo bueno: es única, y como cualquier buena firma, no puede ser copiada. Esta semana, quiero tratar cómo se crea el contenido “de marca” o autografiado: ese contenido que tus lectores no van a poder obtener de ninguna otra persona. ¿Por qué crear contenido autografiado?Cuando estaba investigando para este artículo me tropecé con una cita de Leo Babauta que, en mi opinión, llega al quid de la importancia de la creación de contenido de marca. Aunque Leo estaba hablando sobre incluir sesgos en las entradas del blog en ese momento, la cita aporta verdad al contexto y puede aplicarse a cualquier forma de contenido web: En otras palabras, Internet es tan vasto que lo más probable es que al menos otra persona esté escribiendo sobre los temas que cubres tú. Al autografiar tu contenido con tu propia firma: tus procesos de pensamiento, tus experiencias, tus historias, le estás garantizando a los lectores que pueden venir a sólo y únicamente a ti por el contenido que les proporcionas. Otros beneficios:
Autografiando diferentes tipos de contenidoNoticias Todo el mundo puede tener una opinión, y muchas personas tienen la misma opinión. Tus sesgos, por sí solos, no son suficientes para hacer singular tu contenido noticioso. Considera la posibilidad de hacerte las siguientes preguntas a medida que escribes y de trabajar en las respuestas donde sea (y si es) apropiado.
Asesoría Si estás recomendando algo, debes tener la experiencia personal (o por lo menos haber observado personalmente) que funciona. Cuanto más te pongas a ti mismo/a en tu escrito, más muestra das de “practicar lo que predicas.” También puedes usar tu propia experiencia como prueba de que el consejo o la recomendación funciona. Últimamente, el asesoramiento escrito es una de las formas de escritura más comúnmente duplicada. ¿Cuántos artículos de asesoramiento has visto que enlistan las formas de aumentar el tráfico de un sitio web, por ejemplo? ¿Cuántos puntos de esos artículos ya habías visto en otra parte? Colocarte a ti mismo/a en tu consejo escrito puede garantizar su frescura. Un gran ejemplo de un autor colocándose a sí mismo en su asesoramiento escrito son las 18 lecciones que he aprendido sobre Blogging, de Darren Rowse. Cuando trabajes en tu propio asesoramiento escrito, incluye pensar en las respuestas a las siguientes preguntas:
ReferimientosAquello que haces para crear contenido que apunte al contenido de otros lugares. Esto podría implicar un enlace a un gran artículo que leíste, un nuevo servicio que has descubierto, una tira cómica divertida, y así sucesivamente. Si el contenido es nuevo y popular, entonces es muy probable que haya mucha gente creando el mismo contenido de referencia. Considerando las siguientes preguntas, puedes hacer que tu contenido sea único:
Otras formas de contenidoAcabo de enumerar tres tipos comunes de contenido. La web es hogar de muchos otros tipos, pero espero que los ejemplos anteriores ilustren cómo puedes añadir tu firma a cada clase de contenido que crees. Puedes colocarte en una frase o puedes salpicar tus pensamientos y reacciones en todo el artículo. ¡Ya podrías estar haciéndolo!La mayoría de nosotros no escribe de manera completamente abstracta, y es probable que ya hayas estampado tu firma en algunos de tus contenidos. Lo que quiero sugerir es que podemos estar más conscientes de cómo y cuándo lo hacemos, y podemos hacerlo más, espacialmente cuando conocemos los beneficios. Practicando lo que se predicaDebo terminar este artículo diciendo que esto es algo que yo misma no hago lo suficiente. Mi esfuerzo fue la anécdota introductoria sobre mi trabajo para crear mi propia firma en la vida real, pero sin duda podría hacer más. ¿Es esto algo que tú sientes que estás haciendo bien, o crees que es algo que podrías mejorar? |
Mis amigos tienen sus propios trucos personales para crear contenido autografiado, así como yo tengo los míos. Algunos de estos trucos, hechizos y conjuros especiales tienen que ver con lo que plantea Skellie; otros, no pueden estar más lejos…
¿Qué opinas tú? ¿Quieres compartir algunos de tus propios secretos con nosotros?
Cuándo guardar silencio…
Julio 6, 2008
Dejándome llevar por esas “ansias zen” de descongestionarlo todo que me asaltan de cuando en cuando, he dedicado unos minutos a reflexionar sobre cómo se podría aplicar el principio de “menos es más” a la propia blogósfera. El toque final a la creación de esta entrada, ese “cling” que hacía falta, vino a dárselo el artículo más reciente de mi vecino Jusamawi, en la parte donde habla del silencio, mejor dicho de su escasez en nuestros días. Por esa razón, le corresponde la dedicatoria de esta entrada.
Sucede que para alguien como yo, el silencio es una especie de artículo de primera necesidad. ¡Y caramba qué cierto es lo escaso que se ha vuelto!
En todas partes, en todos los ámbitos, reina un zumbido in crescendo cada vez más universal. La blogósfera no es la excepción, todo lo contrario. Por ejemplo, este fin de semana, leyendo mis feeds –cuya lista ha ido creciendo nuevamente después de la última poda– lo he notado con cierta tristeza…. La causa: una incapacidad manifiesta para evaluar importancias, para ignorar lo banal, para prescindir de lo innecesario.
En general, se publica cualquier cosa y muchas veces –quisiera yo creer que inadvertidamente– se promueve cualquier cosa. Hasta pareciera que algunos bloggers jamás llegan a plantearse la posibilidad de dotar a sus entradas del más mínimo propósito. Como si lo único importante fuera postear, postear, postear, postear, postear, no importa qué ni cómo. Como si sólo importara cuánto y cuan frecuentemente. Como si el único objetivo fuera estar en el medio, que hablen de nosotros, que nos enlacen. Para bien o para mal, pero que hablen y que nos enlacen.
Además, ¿quién debería preocuparse por nimiedades como la consecuencia en el propio pensamiento…? ¿A quién podría importarle si ayer publicamos un artículo promoviendo el silencio y hoy publicamos otro promoviendo la bulla? ¡Hombre! en eso reside precisamente la libertad de expresión, ¿no? Además, “¡es mi blog y al que no le guste, pues que no lo lea!”
Cuando sale un nuevo artefacto al mercado, un nuevo software, una nueva herramienta, dependiendo de la magnitud del estreno cada blogger escribe entre una y tres entradas anunciando el lanzamiento por llegar. Luego, dos o tres entradas más (nuevamente por blogger) con los informes “en tiempo real” del evento en sí del lanzamiento. Entonces, cada blogger nos obsequia con otras dos o tres entradas –y hasta cuatro o cinco si se siente realmente inspirado– con recuentos detallados de todas las desventajas, fallas y deficiencias del producto. Sólo con mucha, mucha suerte, logramos encontrar una o dos entradas en total explicando las ventajas de aquello que acaba de ser lanzado o para qué puede servirnos a nosotros, simples mortales de la lejana periferia de la blogósfera tecnológica….
¿Cuántas de estas entradas eran necesarias; cuántas, prescindibles; cuántas, simple “ruido”? Y más importante aún ¿quién podría o “debería” determinarlo?
Este artículo no pretende ser más que una invitación al silencio, cuando el silencio llena mejor el vacío que una entrada.
¿Y qué es el silencio? En un blog, son esas entradas que no publicamos, o las que ni siquiera escribimos. Son también aquellos elementos del diseño o de la navegación que eliminamos o que nunca llegamos a incluir. En una entrada, son aquellas cosas que nos abstenemos de mencionar, las que callamos, sin necesariamente otorgar nada. El silencio y su hermano el espacio, son elementos sin los cuales la creación de cualquier tipo resulta sencillamente imposible.
Aunque estoy completamente conciente de que hay toda una corriente de bloggers que consideran lo contrario; en mi humilde opinión, un blog es algo que hacemos para otros, no para nosotros mismos. Un blog, para mí, es una interminable página en blanco en la que nos ocupamos de alternar palabras y silencios, vacíos, imágenes y hasta sonidos, en procura de construir algo que pueda ser útil, valioso o simplemente hermoso para alguien más, a través del tiempo. Un blog no debería ser ni parecer un basurero ni un “Muro de los Lamentos” ni un desván repleto de objetos de dudosa procedencia y utilidad; ni para el blogger, ni para sus lectores, ni mucho menos para la blogósfera nuestra de todos los días.
Como en el yin y el yang, el sonido y el silencio, el vacío y la materia; la armonía entre estos opuestos es fuente de placer para muchos y hasta necesidad vital para unos cuantos de nosotros.
¿Y tú, querido lector/a qué piensas? ¿Cuándo deberíamos guardar silencio?
Cómo aumentar el tráfico en tu blog (I)
Junio 13, 2008
Esta entrada pretende dar apenas las pinceladas iniciales de mi propia experiencia y observaciones sobre el tema del tráfico en un blog. No es un tutorial, podría considerarse una lista de las acciones exitosas mías y de mis amigos. Y aunque no persigue responder a todas las preguntas que puedas tener sobre el tráfico, con mucho gusto responderé a cualquier pregunta o comentario que me hagas al final de ella.
Si bien es cierto que no ha nacido el blogger que no desee más visitas, suscripciones y comentarios, esta entrada es parte de una serie que dedico a invitarte a volverte causa sobre tu tráfico, en lugar de ser efecto de él. Esto significa, que te invito ser más efectivo y eficiente en tus acciones en procura de tráfico, mientras te diviertes en el proceso.
Qué es el tráfico
El tráfico en tu blog es una mezcla, idealmente armoniosa, de:
- las visitas que recibes, sean por primera vez o no;
- las personas que se han suscrito a tu blog, lo sepas o no;
- los comentarios que recibes en tus entradas; y
- las personas que enlazan tu blog, sea para comentar o referenciar una entrada que has escrito y/o para agregarte a su blogroll.
En general los bloggers están de acuerdo en que de estos parámetros el que menos cuenta es el de las visitas.
Valoran bastante las suscripciones a sus feeds y el promedio de comentarios por entrada. Por ejemplo, en alguna parte, Skellie menciona que el mínimo aceptable de un blog que está en su etapa inicial son cinco comentarios por entrada; que si tienes menos de cinco, necesitas hacer algunos ajustes.
Por otra parte, los enlaces son importantes, porque son los que aumentan tu “ranking” es decir la posición de tu blog en sitios que se dedican a medir y comparar estas cosas, como Technorati, PageRank, etc., hay cientos de ellos.
Lo que otros dicen que funciona
Hay miles de entradas y artículos en la web de cómo incrementar el tráfico de tu blog. La mayor parte de los consejos coincide en que las claves para lograrlo, en orden de importancia, son:
- un buen contenido;
- comentar en otros blogs;
- siempre responder a las comunicaciones de tus lectores
- una buena optimización de tu blog, desde el punto de vista de los buscadores (que es el famoso SEO que ves por todas partes).
Esta lista pareciera tener sentido, ¿verdad?
Bueno, pues…. no. No demasiado, de acuerdo a mi observación. Yendo a cada punto, en orden inverso de importancia:
- El SEO es importante, sin duda, ya que un enorme porcentaje de las visitas y potenciales comentarios y enlaces que recibe tu blog provienen de las búsquedas en Google y otros motores. Te puedo garantizar que no te hará ningún daño aprender sus fundamentos, se trata de algo muy sencillo. Luego de hacerlo, podrás decidir por ti mismo/a si lo necesitas o no.
Pero te adelanto algo: si tu blog –como el mío– está hospedado en “punto com”, no es mucho lo que vas a poder hacer en cuanto a tu SEO. Es más, si tu blog tiene menos de 6 meses, puedes hasta darte el lujo de ignorarlo por ahora. Así como lo lees. Los chicos de WordPress se encargan de una buena parte de la optimización de tu blog, igual que se encargan de capturar el Spam antes de que llegue a ti y de decenas de otras tareas, grandes y pequeñas. Y como dice Patricia, como si esto fuera poco, ¡lo hacen gratis! Cuando decidas irte a WordPress.org, ya puedes comenzar a preocuparte y a estresarte si quieres, porque entonces todo, absolutamente todo lo que pase en tu blog estará en tus manos. - Siempre responder a tus lectores. Muy cierto. Así debe ser. Sin embargo, paradójicamente, la posibilidad de cumplir con este mandamiento es inversamente proporcional al tráfico de los comentarios. Hasta yo he recibido, en más de una ocasión, más comentarios y comunicaciones de las que puedo responder en un día. En el caso de “monstruos” como Darren Rowse, Leo Babauta, Skellie o nuestros propios anfitriones, estamos hablando como cosa habitual de entre 20 hasta ¡350 comentarios por entrada, o más! ¿Qué blogger puede responder a 350 lectores cada vez que publica? Y aunque es posible que ahora digas “Ese es un problema que quiero tener”, créeme, no lo quieres.
En resumen, por imposible que parezca, necesitas hacer todo lo posible –y un poco más– por cumplir este mandamiento, aún sabiendo que trabajas para que te sea cada vez más difícil hacerlo. - Comentar en otros blogs. 6 palabras: ¡Funciona! Es fácil, es divertido… ¡Hazlo!
- Un buen contenido. Así debería ser. Pero no es. La verdad es que, según lo que yo he observado, esto también tiende a ser inversamente proporcional. ¿No me crees? Date una vuelta cualquier día por tu propio tablero de WordPress y dedica una hora a leer pacientemente lo que son las 10 “mejores” entradas en WordPress.com (mejores = de mayor tráfico) y los 4 o 5 “mejores” blogs de WordPress.com. También puedes darte una vuelta por los “Top 50″ o los “Top 100″ en cualquier idioma, país o categoría que escojas, en sitios como Technorati, o Alianzo por darte dos ejemplos…
Ahora bien, no me malinterpretes, por favor. Porque hay excepciones. Y cuando hablamos de los 112 millones de blogs que se cuentan actualmente, las excepciones bien podrían llegar a ser hasta de cientos, e incluso miles. No te estoy diciendo que todos los blogs de alto tráfico tienen un pésimo contenido. No considero que los bloggers más populares son los que peor escriben. No. Mucho menos, te estoy invitando a escribir el tipo de basura que a menudo hace popular a una entrada, a un blog o a un blogger. Ni estoy sugiriendo que te dediques a producir entradas aburridas o mecánicas, pero con un SEO que haría ponerse verde de envidia al Robot más sofisticado. Menos todavía, entradas “especializadas” en chismes sobre celebridades o farándula… No. Nada de eso.
Lo que te pido es que no esperes que el excelente contenido de tu blog produzca automáticamente una gran cantidad de tráfico. Porque no lo hará. Sólo puede producir una buena calidad de éste.
En una próxima entrada (muy próxima) veremos con lujo de detalles este asunto de la calidad del tráfico en tu blog.
Lo que yo he visto funcionar
Según mi propia experiencia y lo que he podido observar de la experiencia de bloggers amigos, esto es lo que ha funcionado en diversas circunstancias para elevar la cantidad de tráfico:
- Comenta en otros blogs. Si son grandes, podría ser mejor, aunque no necesariamente. Sólo di lo que piensas sobre la entrada que comentas. Si resulta ser interesante para el blogger o para los demás comentaristas, seguro que querrán saber quién dijo eso y/o por qué e irán a tu blog. Cada semana “descubre” unos cuantos blogs que escriban sobre temas parecidos al tuyo y haz un hábito de escribir comentarios en ellos.
- Aprende a escribir títulos que “jalen” tráfico y otros trucos de SEO. El título de tus entradas determina en buena parte la posición de tu blog en Google o en otros motores. El escribir títulos para Google le quita buena parte de la poesía a la entrada, pero de que trae público, lo trae. Estés o no hospedado/a en WordPress.com, es posible que quieras aprender y usar al menos los fundamentos del SEO.
- Conoce a tus lectores. Encuentra una forma de averiguar qué buscan, qué les gusta y qué no, que les interesa leer y escríbelo para ellos. Un buen ejemplo de esto es Milla, de Clear Santo Domingo! Ella se ha pasado los casi dos años de su blog encuestando a sus lectores sobre toda clase de cosas y usando los resultados de estas encuestas para hacer (o no hacer) cambios en su blog que resultan cada vez en más y más tráfico.
- Construye una relación con tus lectores. Aunque esta recomendación pareciera pertenecer más al “Departamento de Calidad” que al de Cantidad, la verdad es que la promoción “boca a boca” sigue siendo hoy en día tan efectiva como en tiempos de la abuela. Los “fans” de tu blog encontrarán por su propia inspiración (sin que siquiera se los pidas), la forma de promoverte y ¡además lo harán con muchísimo gusto!
- “El flujo hacia adentro es directamente proporcional al flujo hacia afuera”. Esto es una Ley Universal. Mientras más formas encuentres de “sacar” comunicación, energía, buena onda, ayuda, etcétera… hacia afuera, más entrará en tu blog. No me lo creas…. haz la prueba. Y definitivamente este “sacar” o “dar”, ¡¡¡incluye escribir y publicar tus propias entradas!!! Esto parece ser tan obvio que a veces lo olvidamos. De hecho, aunque puede haber miles de formas de aumentar tu tráfico, sólo hay una 100% segura de no tener ninguno: NO tener un blog y, por tanto, no escribir en él.
Bueno, hasta aquí llego yo con esta entrada. No está terminada aún, no sólo porque es parte de una serie, sino porque le faltan tus recetas de éxito. Prueba hacer, ahora mismo, en este instante, un ejercicio de “flujo hacia fuera”, comparte con los demás qué te ha funcionado a ti en términos de tráfico, qué has visto tú que funciona, con tus propios ojos. También, qué cosas no te han funcionado. Y observa lo que obtienes –o no– a cambio. Entonces, nos habremos acercado, mediante la práctica, un poco más a su terminación.
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Crítica de la crítica
Mayo 27, 2008
Tengo esta entrada dándome vueltas en la cabeza hace meses. Y no se va. Cuando eso sucede, sólo hay un modo de sacarla de ahí, ya sabes, te sientas, la escribes y así por fin te deja en paz. A veces, algún valiente amigo blogger te da, sin saberlo, el empujoncito que te hacía falta… gracias por ello, a quien corresponde.
Crecemos endiosando la crítica. En mi caso, primero fue “el pensamiento crítico” o la llamada “visión crítica del mundo”. Me lo enseñaron desde niña, en el colegio, para delicia y alivio de mis padres. Más tarde, era “la autocrítica”, ligada primero a un punto de vista político y más tarde (¡horror!) psicológico sobre la vida. El mundo estaba mal. Definitivamente mal. Y yo con él, naturalmente. Y si era incapaz de verlo y gritarlo a los cuatro vientos, estaría en problemas. Me convertiría en aquella cosa temida y aborrecible, en el cuco aquél de “ser una más del montón”. Luego, vino la etapa de la “crítica constructiva” que era perentorio hacer sobre los demás, sus creaciones, sus proyectos, sus sueños. Sin lugar a dudas, siempre con el noble ánimo (Ja!) de abrirles los ojos, de ayudarlos a ser mejores, o de impedir que se estrellaran contra la dura pared de la “realidad”.
Todo este duro entrenamiento, de un par de décadas, rindió sus frutos. Llegué a ser una persona extremadamente inteligente (crítica), con un admirable sentido del humor (negro), y sorprendente capacidad, para mis cortos años, de analizar (destrozar) la realidad en que vivía (vegetaba). No hacía nada. No obtenía ningún producto valioso. Sólo era una decepcionada y crítica espectadora del mundo que bullía de vida a mi alrededor, sin pedir mi consentimiento.
Me tomó unos años desandar ese lúgubre camino, con gran renuencia al principio y unos cuantos fracasos durante todo el proceso. Pero finalmente llegué a donde iba y aprendí mucho más de lo que jamás esperé aprender.
Fue interesante descubrir que a pesar de existir la llamada crítica constructiva, no ocurría lo mismo con su par, la crítica destructiva. Nadie tenía nunca las agallas suficientes, o tal vez la integridad suficiente, o quizá la capacidad de observación objetiva suficiente para decir: “Te voy a hacer una crítica destructiva…” Nunca sucedía. Nadie hablaba de ella. Era como si no existiera. Como si alguien la estuviera ocultando, deliberadamente. Muy extraño… Este hecho era tan intrigante para mí, que decidí investigarlo.
Observé que el aplaudido resultado “constructivo” de la crítica así llamada, era simplemente un mito. Nunca llegué a ver un átomo de esa pretendida construcción. Nunca vi que alguien se sintiera mejor por ella, ni que cambiara lo que estaba haciendo en la dirección de tal crítica. Ocurría, en general, lo mismo que con los consejos: entraban por un oído… Por el contrario, pude observar que las pocas personas que aparentemente no rechazaban la crítica de modo visceral, que la aceptaban estoicamente, sin pestañear, con los labios apretados, y que luego hasta la agradecían con su mejor sonrisa protocolar; cuando nadie las veía, estallaban en un arranque de furia o, peor, de llanto, cuya magnitud era sorprendentemente proporcional a la profundidad y extensión de la crítica, así como al número de críticos. En casos extremos, especialmente en los que se involucraba la creación de alguna especie, llegaban a abandonar por completo la actividad. Si este resultado no era “destructivo”, no puedo imaginarme cuál podría haberlo sido.
Ocurría exactamente lo mismo con la aclamada autocrítica. La autocrítica pública, de moda en los años 70-90 en determinados espacios, era en el mejor de los casos una farsa que había sido previamente ensayada, posiblemente incluso ante el espejo, y en el peor, una réplica exacta, en primera persona, de lo que ocurría con la crítica constructiva. Nunca conocí a nadie en su sano juicio que dedicara una parte importante de su hacer a autocriticarse. Las personas a las que admiraba por sus logros en diversos campos, ciertamente no lo hacían. Y a la inversa, aquellas personas que tuve el infortunio de conocer que sí practicaban la autocrítica como si fuera una especie de deporte, no sólo eran insufriblemente egocéntricas y deprimentes, no sólo vivían lamentando sus inacabables desgracias, sino que no hacían nada por nadie, ni acababan de hacer tampoco nada por sí mismas.
La “visión crítica del mundo”, el “pensamiento crítico”, incluían la “apreciación crítica del arte”. Y la tarea era aprender a detectar, por más escondido que estuviera, todo lo malo que debía incuestionablemente existir en una actividad, en una sociedad, en una institución.
Todo tenía, todo debía tener, grandes y numerosas fallas y era injusto para los demás el ignorarlas. Hacerlo, te convertía en cómplice de la barbarie. Estas eran las premisas iniciales. Había que escarbar y escarbar. Había que sacar estas fallas a la luz por el bien de todos; se tratara de la Mona Lisa, de un minuet de Mozart, del desempeño del gobierno o de sus intenciones. Se trataba, naturalmente de todas y cada una de las instituciones sociales, desde “la religión” (la Iglesia Católica), hasta los intentos de “alienación de las masas” (las películas, libros y artistas que no eran políticamente “correctos”), pasando naturalmente por los sistemas políticos y económicos que estaban en ese momento en el banquillo, y, como cantaba Silvio, por la familia, la propiedad privada y el amor.
Todo era malo, muy malo. Y si no lo era a simple vista, había entonces que buscar, aún con más empeño hasta encontrarlo. Nos enseñaron a enfurecernos por ello, a luchar contra ello. Nos enseñaron a despedazarlo. Y ¿qué obtuvimos? ¿La ansiada sociedad mejor? ¿La libertad? De la felicidad nunca se hablaba, llegar siquiera a considerar su existencia se había convertido en una vergüenza oculta, demasiado vinculada al placer y a otras libertades que nunca fue posible, ni nunca lo será, poner tras las rejas de ninguna ideología, ni de ninguna ciencia.
Aunque hoy en día para mí existen pocos seres más despreciables que los críticos profesionales, y pocos más patéticos que los aficionados, sucede que algunas personas, muy queridas por mí, escogieron quedarse atrapadas en esa trinchera, de dudoso honor. Parecen ser incapaces de observar algo, cualquier cosa, y verlo como es. Miran un reflejo distorsionado del mundo en su espejo crítico particular de feria de diversiones. ¿Quién más que quien lo instaló en primer lugar podría quitarles ese aparato que se mueve en la misma dirección de su mirada? La buena noticia es que es sólo eso. Un aparato. No es parte de nosotros. Es completamente desechable. Y profundamente inútil.



