El posicionamiento es un término de la jerga de marketing que implica el sitio que ocupa un producto en la preferencia del consumidor real o potencial. Existe una serie de técnicas y trucos para subir el rango de un posicionamiento deficiente. Este es todo el propósito del SEO, tan apreciado por los bloggers y webmasters; de eso es que se trata Technorati y PageRank, por ejemplo.

Hay un tipo de posicionamiento, al que acabo de apellidar asociativo para diferenciarlo de los demás, que se refiere a asociar un producto (o un blog, un blogger, etc.) con algo o alguien que tiene un alto rango o una posición buena, deseable y hasta envidiable en las preferencias de cierto mercado o nicho.

Un ejemplo de posicionamiento asociativo, un poco tonto pero ilustrativo, sería lograr que Enrique Dans (un blogger estrella de habla hispana) escribiera y comentara a menudo en mi blog y además lo enlazara. Este sólo hecho subiría mi PageRank a niveles estratosféricos en muy poco tiempo. No me cabe duda alguna de que el Sr. Dans cuenta con toda una corte de lectores genuinamente interesados en sus espléndidos escritos. Pero al mismo tiempo, estoy segura de que tiene un gran cúmulo de pretendidos fans cuya única intención es aprovecharse de una gloria ajena a través del posicionamiento que él podría darles, haciéndole creer que le admiran o le convienen de alguna forma. Mintiendo, en otras palabras. Enrique Dans comparte, así, la desgracia de las chicas bonitas, los dueños de un Ferrari y los políticos con futuro.

Hoy recibí un correo de promoción que, cosa en extremo inusual, despertó mi interés inmediato con sólo dos palabras. Por esas dos palabras fui al Web Site que enlazaba, leí una breve reseña del libro que intentaba vender y entonces seguí el enlace de “más información”. La nueva página presentaba a un “entrenador en destrezas de comunicación” desconocido para mí, cuya foto, aspecto, sonrisa…. por alguna razón me desagradaron… a pesar de lo cual, seguí adelante y vi un video de casi 5 minutos, en inglés. El video presentaba una entrevista a este entrenador, que sorprendentemente parecía tener ahora al menos 20 años más que en la foto, y obtuve así cierta idea del contenido de su libro, que prometía develar los secretos más recónditos de uno de los mejores presentadores del planeta: Steve Jobs.

Y ésas, naturalmente, fueron las dos palabras mágicas que me llevaron hasta allí: Steve Jobs. Las mismas que harán que cientos de miles de usuarios de Windows, y unos cuantos miles de usuarios de Mac y de Linux menos suspicaces que yo adquieran este material titulado Los Secretos de las Presentaciones de Steve Jobs, con el igualmente atractivo subtítulo de Cómo ser locamente fabuloso frente a una audiencia.

Los “secretos” revelados por el autor durante la entrevista eran tips que conoce cualquier estudiante de primer año de diseño o de primer semestre de comunicación. Ya para estas alturas, yo estaba francamente molesta. Y no porque fueran datos sin ningún valor. No. Eran datos valiosos, aunque de secretos no tenían nada. La molestia fue porque concluí que era un caso más –y esta es apenas mi opinión– de intento de posicionamiento asociativo indecente.

No conozco la obra del autor del libro (a quien concederé el beneficio de la duda, mas no una mención, ni menos un enlace, en mi blog). Tampoco, sus grados de fama ni de experticio. Sin embargo, infiero que deben ser ligeramente menores que los de Mr. Jobs, ya que:

  • en el libro, su propio nombre aparece debajo y con caracteres de un tercio del tamaño de los que usa para el co-fundador de Apple;
  • al buscar su nombre en Google, en las 3 primeras páginas de resultados aparecen apenas tres menciones sobre un libro anterior, 5 de otras personas de igual nombre en Facebook, LinkedIn, etc. y todo el resto con relación a este libro;
  • lo más interesante de todo: ante la pregunta obligada del entrevistador sobre si había consultado o se había comunicado previamente con el propio Jobs, la respuesta fue que no (¿sorpresa?) ya que había visto un número exorbitante de horas de presentaciones de Mr. Jobs y era, además un experto en comunicaciones que trabajaba para firmas muy reconocidas.

Ni el SEO, ni el marketing, ni el posicionamiento –asociativo o no–, ni el hacer dinero con un libro tienen absolutamente nada censurable de por sí.

Deberían poder ser, todas ellas, actividades honrosas para quienes las llevan a cabo.

El problema, cuando lo hay, reside en algo tan inefable como la intención de quien las desempeña. Y sobre ésta, para bien o para mal, a larga distancia, a corto plazo y a insuficiencia de datos, sólo cabe nuestra percepción, algunas interrogantes y la especulación, a menudo inagotable.

Según mi reloj, falta apenas una hora para que se nos acabe la nieve en WordPress.com… supongo que si durara más tiempo llegaría a cansarme… en unas 25 horas vienen los Reyes Magos… no pasarán por mi blog, no porque me haya portado mal, sino porque esa noche tan corta dan preferencia a los hogares (y blogs) con niños… Esta extraña introducción es para “dulcificar” un poco el sabor excesivamente técnico de este corto artículo que espero responda las preguntas de mi querido amigo Luis sobre “enlaces entrantes y salientes”.

Como de costumbre, comenzamos con definiciones

 
Un trackback es una forma de notificar a un blog de otro sistema (uno menos actualizado) que has publicado una entrada que contiene un enlace a una entrada de este otro blog.

Los famosos pingbacks son lo que “envías” cuando creas un enlace con otro blog del sistema WordPress. En este caso, la notificación es automática, le llega al blog que has enlazado como una especie de comentario que comienza y termina con puntos suspensivos entre corchetes [...]

Un enlace entrante es una enlace a tu blog o a una entrada de tu blog que ha creado otro blog o sitio web. El enlace puede estar en una entrada del blog de tu lector o amigo, o tal vez es que te ha añadido a su blogroll… o se encuentra en una página o hasta en un comentario. En alguna parte de ese blog hay un enlace al tuyo.

Un enlace saliente es el flujo inverso: es un enlace que tú creas en tu blog al blog de alguien más.

En qué se diferencian

Como puedes ver, los cuatro términos se parecen y tienden a confundirse. De hecho, si no eres un técnico en la materia, es difícil diferenciar un trackback de un pingback… sus diferencias están en las tecnologías que cada cual utiliza para funcionar.

Sin embargo, como la diferencia entre la cordura y la demencia es la capacidad (o incapacidad) para diferenciar, vamos a establecer las diferencias entre los tres:

  • Trackbacks y pingbacks son notificaciones que recibes en forma de comentarios individuales. Los enlaces entrantes en WordPress.com se muestran en forma de lista en tu Panel de Control (tablero).
  • Los trackbacks son notificaciones manuales a blogs de otros sistemas. Los pingbacks son notificaciones automáticas entre blogs de WordPress.
  • Los enlaces entrantes se diferencian de los salientes sólo en el punto de vista. Lo que para ti es un enlace saliente, para el blog que has enlazado es un enlace entrante.

Cómo funcionan

Para “enviar” un trackback a un blog de otro sistema (es decir para dejarle saber que has creado un enlace a su blog) colocas el URL del blog al que deseas notificar en el módulo “Send Trackbacks”, debajo de tu editor de texto, en tu Tablero. (Si no lo encuentras, probablemente debes activarlo. Hazlo en “Screen Options” arriba a la derecha en tu Tablero).

Para “enviar” un pingback a un blog de WordPress no necesitas hacer nada, como te decía es una función automática. Sin embargo, es necesario que ambos blogs hayan habilitado la función de enviar/recibir pingbacks. Verifica si la tuya está activada en Tablero —> Opciones —> Discusión —> Permitir notificaciones de enlace desde otros blogs (pingbacks y trackbacks).

Los enlaces entrantes/salientes no se “envían”. Simplemente, se crean. 

Actualmente, algo anda mal con ellos en WordPress.com; no están funcionando bien, así que puedes más o menos ignorar los supuestos enlaces entrantes en tu lista.

“Es por culpa de Google…”

Traté durante 2 días de comprender cuál era el problema y parece ser del tipo de “misterio dentro de un acertijo envuelto en un enigma” del mundo web… se dicen miles de cosas; la mayoría de ellas aún más incomprensibles y/o carentes de sentido que el mismo problema, así que yo prefiero concluir que es un misterio y olvidarme del asunto por el momento al menos. Lo único que todo el mundo parece saber al respecto es que el fallo es de Google. (???)

Lo más probable es que la mayoría de los ítems en tu lista de “Enlaces entrantes” de tu Tablero, en este momento esté formada por un montón de enlaces que realmente no existen, sino que son notificaciones de que un blog o un sitio web que alguna vez te enlazó ha publicado algo. Sin embargo, algunos son enlaces entrantes legítimos, no pierdas las esperanzas por completo.

:-)

Espero que 2009 traiga la solución a este absurdo y que, mientras tanto, alguno de nuestros amigos bloggers expertos que pasan por aquí de vez en cuando nos puedan dar algo de luz en esta penumbra.

Dejándome llevar por esas “ansias zen” de descongestionarlo todo que me asaltan de cuando en cuando, he dedicado unos minutos a reflexionar sobre cómo se podría aplicar el principio de “menos es más” a la propia blogósfera. El toque final a la creación de esta entrada, ese “cling” que hacía falta, vino a dárselo el artículo más reciente de mi vecino Jusamawi, en la parte donde habla del silencio, mejor dicho de su escasez en nuestros días. Por esa razón, le corresponde la dedicatoria de esta entrada.

Sucede que para alguien como yo, el silencio es una especie de artículo de primera necesidad. ¡Y caramba qué cierto es lo escaso que se ha vuelto!

En todas partes, en todos los ámbitos, reina un zumbido in crescendo cada vez más universal. La blogósfera no es la excepción, todo lo contrario. Por ejemplo, este fin de semana, leyendo mis feeds –cuya lista ha ido creciendo nuevamente después de la última poda– lo he notado con cierta tristeza…. La causa: una incapacidad manifiesta para evaluar importancias, para ignorar lo banal, para prescindir de lo innecesario.

En general, se publica cualquier cosa y muchas veces –quisiera yo creer que inadvertidamente– se promueve cualquier cosa. Hasta pareciera que algunos bloggers jamás llegan a plantearse la posibilidad de dotar a sus entradas del más mínimo propósito. Como si lo único importante fuera postear, postear, postear, postear, postear, no importa qué ni cómo. Como si sólo importara cuánto y cuan frecuentemente. Como si el único objetivo fuera estar en el medio, que hablen de nosotros, que nos enlacen. Para bien o para mal, pero que hablen y que nos enlacen.

Además, ¿quién debería preocuparse por nimiedades como la consecuencia en el propio pensamiento…? ¿A quién podría importarle si ayer publicamos un artículo promoviendo el silencio y hoy publicamos otro promoviendo la bulla? ¡Hombre! en eso reside precisamente la libertad de expresión, ¿no? Además, “¡es mi blog y al que no le guste, pues que no lo lea!”

Cuando sale un nuevo artefacto al mercado, un nuevo software, una nueva herramienta, dependiendo de la magnitud del estreno cada blogger escribe entre una y tres entradas anunciando el lanzamiento por llegar. Luego, dos o tres entradas más (nuevamente por blogger) con los informes “en tiempo real” del evento en sí del lanzamiento. Entonces, cada blogger nos obsequia con otras dos o tres entradas –y hasta cuatro o cinco si se siente realmente inspirado– con recuentos detallados de todas las desventajas, fallas y deficiencias del producto. Sólo con mucha, mucha suerte, logramos encontrar una o dos entradas en total explicando las ventajas de aquello que acaba de ser lanzado o para qué puede servirnos a nosotros, simples mortales de la lejana periferia de la blogósfera tecnológica….

¿Cuántas de estas entradas eran necesarias; cuántas, prescindibles; cuántas, simple “ruido”? Y más importante aún ¿quién podría o “debería” determinarlo?

Este artículo no pretende ser más que una invitación al silencio, cuando el silencio llena mejor el vacío que una entrada.

¿Y qué es el silencio? En un blog, son esas entradas que no publicamos, o las que ni siquiera escribimos. Son también aquellos elementos del diseño o de la navegación que eliminamos o que nunca llegamos a incluir. En una entrada, son aquellas cosas que nos abstenemos de mencionar, las que callamos, sin necesariamente otorgar nada. El silencio y su hermano el espacio, son elementos sin los cuales la creación de cualquier tipo resulta sencillamente imposible.

Aunque estoy completamente conciente de que hay toda una corriente de bloggers que consideran lo contrario; en mi humilde opinión, un blog es algo que hacemos para otros, no para nosotros mismos. Un blog, para mí, es una interminable página en blanco en la que nos ocupamos de alternar palabras y silencios, vacíos, imágenes y hasta sonidos, en procura de construir algo que pueda ser útil, valioso o simplemente hermoso para alguien más, a través del tiempo. Un blog no debería ser ni parecer un basurero ni un “Muro de los Lamentos” ni un desván repleto de objetos de dudosa procedencia y utilidad; ni para el blogger, ni para sus lectores, ni mucho menos para la blogósfera nuestra de todos los días.

Como en el yin y el yang, el sonido y el silencio, el vacío y la materia; la armonía entre estos opuestos es fuente de placer para muchos y hasta necesidad vital para unos cuantos de nosotros.

¿Y tú, querido lector/a qué piensas? ¿Cuándo deberíamos guardar silencio?

Palabras como RSS, feeds y otras aún peores que frecuentemente las acompañan en la misma oración, son de las más comunes en la jerga de los blogs. Trágicamente, las “explicaciones” que se les intenta dar en Internet parecen ser las más confusas e indescifrables, al menos en español. Para mí, esta situación ha llegado a ser tan intrigante que ya he comenzado una entrada sobre la dificultad que parece haber para explicar cuestiones técnicas en términos comprensibles.

En la entrada probablemente más importante de mi blog, Cómo Comenzar un blog decía, hace casi un año:

Ignora los términos que están de última moda. Si tienes una de estas palabras o siglas [como RSS] zumbando en tu cabeza y no estás seguro/a de si pertenece o no a la lista de “ignorar”, asume que sí pertenece. No te preocupes, más adelante tendrás tiempo más que suficiente de aclarar cada uno de estos términos, como Dios manda.

32 entradas más tarde, ha llegado ese “más adelante”.

Aclarar las palabras feed y RSS me ha llevado –lo creas o no– más de 8 horas de trabajo. Y ha resultado completamente imposible hacerlo en nuestro propio idioma. Uno de los problemas parece ser la confusión entre ambos términos.

Sin embargo, al final resultaron ser conceptos extremadamente simples. Así reconocí que había encontrado la Verdad en cuanto a ellos. ;-)

Qué es un feed

Un feed es simplemente un archivo que contiene una versión abreviada de una página web (como el “Home” de tu blog), creado para compartir su contenido con otros sitios web.

Una característica del feed es que se actualiza constantemente con lo que se publica o se comenta en tu blog. Contiene lo que escribes, incluyendo tus imágenes y enlaces, pero sin el diseño.

¿Quieres ver un feed, tu propio feed? Abre una nueva ventana o pestaña en tu navegador y escribe el URL de tu blog, seguido de “/feed”. Es decir, http:// elnombredetublog.wordpress.com /feed (sin los espacios); y…

Voilà! Ahí lo tienes. Eso es un feed, tu feed.

Si tu blog tiene más de dos meses de edad, si está abierto al mundo y si publicas al menos una vez cada dos semanas; créeme, más de alguien lee tu feed. Si quieres, puedes jugar un poco con él en este punto, para ganar algo de la familiaridad y el control que regularmente complementan la comprensión.

En tu Panel de Control –> Configuraciones (Settings) –> Lectura están las 3 opciones para tu feed.

  • En la opción “Syndication feeds show the most recent ___ posts” (Los feeds publicados muestran las ___ entradas más recientes) determinas cuántas entradas quieres que se vean en tu feed.
  • En la opción “Para cada artículo en un feed, mostrar…”, decides si quieres que tu feed muestre las entradas completas o sólo los primeros párrafos.
  • En la opción “For each article in an enhanced feed, show…” (En cada artículo de feed “mejorado” mostrar:…) puedes escoger si mostrar o no en cada artículo a los lectores de tu feed: tus categorías, tags, número de comentarios, y opciones para añadir tu feed a cuatro “lectores de feeds” (hablaremos sobre esto en un minuto).

Prueba cambiar algunas de las opciones para que veas lo que hacen. No olvides presionar el botón “Guardar cambios” antes de ir a tu feed a mirar cómo se ven.

Finalmente, para terminar la aclaración del término, cuando hablamos de la palabra feed en términos de la web, la usamos siempre como sustantivo: decimos “un feed”, o “tu feed”. Feed, como sustantivo –contrario a lo que se plantea en las definiciones comunes en Internet– no es “alimentar” ni “alimentación”. Ese es su uso como verbo en inglés.

Feed como sustantivo, significa “pienso”, es decir, alimento para ganado. Y creo que el término, aunque un poco insultante para los humanos, es bastante descriptivo de lo que hace un feed. Tendrás mayor realidad sobre este pequeño chiste cuando te descubras a ti mismo/a horas de horas frente a tu pantalla masticando contenidos web en tu flamante lector de feeds. Espero que te rías cuando llegue ese momento. :-)

Para qué sirven los feeds

Los feeds por sí solos no tienen ninguna utilidad. A muy pocas personas se les ocurriría que es mejor leer un blog en forma de feed que en su forma original. La palabra “UN” es la clave aquí. Los feeds sirven para que puedas leer MUCHOS blogs, no uno.

Existen unos programas especiales que se llaman “lectores” (readers) o “agregadores”, donde en una sola página web puedes leer todos tus blogs favoritos. Otros sitios que no son blogs, pero se actualizan frecuentemente, como de noticias, etc., también disponen de feeds que puedes agregar a tu lector.

Estos lectores te permiten escoger tus cinco, veinte o trescientos sesenta blogs favoritos y leerlos desde una sóla página… en forma de feed. Esto te ahorra bastante tiempo porque te evita tener que visitar a diario tus cinco, veinte o trescientos sesenta blogs y sitios favoritos para ver si hay novedades. Sólo vas a uno: tu lector, y allí lo tienes todo. Además, los lectores de feeds te permiten compartir las entradas de tus blogs favoritos con tus amigos y también tienen otras funciones, pero dejaré que las descubras por ti mismo/a.

WordPress recomienda el lector de Bloglines. Yo lo he usado, es excelente y brinda muchísimas opciones. Sin embargo, en mi opinión, el más sencillo de usar (aunque es un poco limitado) es el lector de Google. Para que tengas una mejor idea, en este enlace tienes un mini-tour por este lector, y en este otro enlace, tienes mis feeds compartidos en el lector de Google.

Estos lectores no pueden leer los sitios en su forma original. Los necesitan en forma de feed. Uno de los formatos más comunes para que los lectores “capturen” los feeds tan pronto se publican y te los presenten para que tú los leas, se llama RSS.

Qué es RSS

Entonces, los feeds están escritos principalmente en un formato llamado RSS. También se escriben en otros formatos con nombres igualmente “simpáticos”, como Atom.

RSS es una sigla muy especial, ya que significa diferentes cosas. Así mismo. Aunque no lo creas. Y en diferentes fuentes en la Web, se dice “que hay una discusión al respecto”, o que “significa 4 cosas diferentes según el grado de actualización del formato”, o que “hay ciertas preferencias con respecto a su significado”.

Como puedes imaginarte (si me conoces), te daré un solo significado. Si dentro de un par de años los geeks se ponen de acuerdo y RSS llega a significar algo diferente a lo que te voy a decir o aparecen nuevos significados, pues ya tienes algo de lo que puedes culparme si quieres.

RSS es la sigla de “Sindicación Realmente Simple”. (Really Simple Syndication).

Ahora bien, paradójicamente, ocurre que la palabra “sindicación” en español es cualquier cosa menos “realmente simple”. Yo llegaría hasta a decir que es un poquitín difícil.

En primer lugar, resulta ser (al menos en lo que respecta a su uso en la redifusión de contenidos en los medios de comunicación) un barbarismo, es decir “un extranjerismo no incorporado totalmente al idioma”, según la Real Academia. Por esta razón, en español debería usarse “Redifusión” en vez de “Sindicación”. Pero entonces esto significaría cambiar “RSS”, por “RRS” en español, con lo cual todo se complicaría más aún.

En segundo lugar, aunque la palabra proviene originalmente de misma raíz griega de términos muy comunes en nuestro idioma, como sindicato, no significa lo mismo, ni siquiera se parece.

Syndication en inglés tiene un uso especializado bastante particular, que no existe en español. Y esta acepción de la palabra, que es la que se aplica al caso de esta entrada, se refiere al campo del periodismo.

Syndication significa vender un artículo o tira cómica para ser publicado en muchas revistas o periódicos a la vez. Por ejemplo, “el reportero recibió un buen ingreso por la “sindicación” de su último artículo”.

En tercer lugar, su origen griego: σύνδικος (syndikos), está compuesto por las voces syn: en conjunto; dik: justicia; y os: sufijo para género masculino; en otras palabras, un magistrado civil u otro oficial gubernamental similar.

Y, pues, naturalmente, uno tiende a quedarse en la luna, ya que esto no parece tener nada que ver con periodismo, mucho menos con Internet…. Pero qué le vamos a hacer. Así discurren y evolucionan a veces los laberintos conceptuales de las palabras a través de los siglos… Amén.

Como les contaba al comienzo de esta entrada, para rematar la confusión, a menudo se usa el concepto “feed RSS” para decir por igual “feed” o “RSS”. Y como si fuera poco, el simbolito naranja que parece un chicle gordito y que sale hasta en la sopa en la mayoría de los blogs, también se asocia indistintamente con feed y con RSS.

Como ves, estos dos términos se tratan como sinónimos y no lo son. Si lo fueran ¡te aseguro que no te sentirías confuso/a en absoluto! :)

Cuando necesites nuevamente “parar” una confusión respecto a este tema, simplemente mantén en mente el dato estable que dice: Un feed es un documento escrito en formato RSS. El formato RSS se utiliza para redifundir contenidos que se actualizan con gran frecuencia en la red.

Espero que con esta entrada puedan disiparse mínimamente las confusiones y los misterios. Si estoy esperando demasiado, déjame tus preguntas y con gusto te responderé lo antes posible.

Y para cerrar esta entrada con broche de oro incrustado de diamantes y zafiros, si hablas inglés, mira este video que explica en una forma magistral lo que es RSS. Es lo mejor que he visto en toda mi vida en cuanto a enseñanza audiovisual de un concepto. Si no hablas inglés, por favor, haz lo que sea para que un amigo te lo traduzca…. ¡no te lo puedes perder!

En una próxima entrada, muy próxima (que es la que en realidad espera mi amigo jusamawi), veremos de qué manera se aplican estos dos conceptos: feeds y RSS al incremento del tráfico de tu blog.

HTML… difícilmente pudo algo tener un nombre más complicado y falto de sentido. Solo de ver la palabra, fácilmente te da sueño. Y lo peor es que cuando te enteras de lo que significa la sigla (sí, HTML es una sigla), te quedas peor que como estabas.

Entonces, ¿por qué un navegante común y corriente, uno que nunca ha sido, que no es ni será nunca uno de esos jóvenes técnicos adictos a la programación y a lo último de lo último en tecnología, que se llaman a sí mismos geeks, que se comunican en lenguajes incomprensibles y descifran jeroglíficos informáticos… por qué alguien como tú necesita conocer algo tan esotérico? ¿Para qué?

Esta entrada no pretende enseñarte HTML. Pretende responder a la pregunta “¿Para qué?” luego de lograr algo casi imposible: convertir la sensación de pánico, de estar completamente en blanco y de frustración que provoca la incomprensión en un interés, moderado apenas, que te permita decidir racionalmente si deseas este conocimiento o no para mejorar tu blog o tu página web.

Mi propósito no es convertirte en uno de esos geeks que acabo de mencionar. Si más tarde sucede, es por completo tu responsabilidad. ;-)

¿Qué cosa es el HTML?

Tu computadora habla un lenguaje de máquina. Está compuesto de miles de millones de combinaciones de ceros y unos o, si quieres, “bolitas y palitos”.

Para un humano “normal” es prácticamente imposible comunicarse de esta manera. Para eso existen los programas. Los programas son intérpretes, traductores. Pueden comunicarse con la máquina directamente y también contigo, a través de idiomas comunes, de idiomas que tanto una máquina, como un programa (que es un especie de máquina), y como un ser humano (que no es una máquina, en absoluto) pueden comprender.

Por ejemplo, si tu computadora se quedara “vacía”, si le sacaras todos sus programas, si se quedara sin Word, sin Excel, sin Explorer…. etcétera, tú pensarías que ella “no puede hacer nada”. No, no es así. Ella puede, igual que antes. Eres tú quien no podría hacer nada. Porque no podrías comunicarle a ella lo que quieres que haga. Para comunicárselo, necesitas los traductores, que son los programas que le acabas de quitar.

Los diferentes programas se comunican con tu computadora, contigo y entre sí en diferentes lenguajes informáticos. El HTML es uno de ellos. Y de ahí viene la “L” de HTML: “language” en inglés, que significa idioma o lenguaje.

No te diré en este punto todavía lo que significa el resto de la sigla. Vamos a continuar entendiendo un poco más lo que es.

El HTML, entonces, es un idioma intermedio entre el tuyo y el de tu computadora y eso es todo lo que es. Es uno de los idiomas que “hablan” los programas navegadores de Internet, como Explorer, Safari, Firefox y todos los demás.

¿Cómo se dice “hola” en HTML?

El HTML es un idioma especial, que está compuesto principalmente de instrucciones u órdenes. No parece ser muy poético a primera vista, ni muy amable, supongo que sus creadores no consideraron que se debía ser amable con las máquinas…. Así que no hay un término para “hola!, aunque sí algo parecido, que veremos en un momento.

Los creadores del HTML, que apareció públicamente por primera vez en 1991, le llamaron a este idioma “Lenguaje de Marcado” (Mark-up Language), porque era muy parecido a las marcas que se hacían en los primeros tiempos de la imprenta de probablemente principios del siglo XIX. En esa época, los “marcadores” (un oficio muy respetable de la época), escribían (marcaban) los manuscritos con las instrucciones para el impresor de cómo debía verse la publicación ya impresa. Marcaban el tipo de letra que debía usarse, el estilo, el tamaño, las medidas de las columnas, etc. Y estas instrucciones, igualmente manuscritas, eran la guía para quienes preparaban las cajas de tipo para la impresión.

Para que tengas una idea aproximada del tipo de impresión de esa época, dale un vistazo a este maravilloso video sobre esa clase de impresión, que todavía se usa en muchos sitos.

El término “marcado” también se usa actualmente (en inglés sobre todo) para describir el trabajo de los correctores de pruebas, de estilo y otras profesiones similares.

El “marcado” también se usa en el lenguaje hablado. La Wikipedia da un ejemplo bastante ilustrativo de la aplicación de un lenguaje de marcado en un dictado en voz alta –me imagino que a una secretaria no muy diestra– y se los presento tal cual aquí:

    Ponga estilo de carta, ponga mayúsculas, Estimado Juan, ponga dos puntos, aparte, sangría, ponga primera letra mayúscula, Te escribo esta carta, abra negrillas, de forma muy urgente, cierre negrillas, ya que no me has enviado…, etc.

Ahora bien, si alguien va a leer lo anterior en vez de escucharlo, va a tener que leerlo al menos 2 veces, a menos que separe lo que es instrucción de lo que es el texto de la carta que se está dictando. Quedaría más o menos así:

    [Ponga estilo de carta] [Ponga mayúsculas] Estimado Juan [Ponga dos puntos] [Aparte] [Sangría] [Ponga primera letra mayúscula] Te escribo esta carta [Abra negrillas] de forma muy urgente [Cierre negrillas] ya que no me has enviado…, etc.

Y lo anterior seria una aproximación al HTML. En este idioma, las instrucciones se ponen entre signos < y >, en vez de corchetes, y son un poco más “maquinales” que las anteriores. Por ejemplo para decir:

    “[Abra negrillas] de forma muy urgente [Cierre negrillas]“, escribimos:
<b>de forma muy urgente</b>

y el resultado es: de forma muy urgente

ya que en HTML, “negrilla” se dice “b” (del inglés bold). De igual modo, como probablemente ya lo adivinaste, para poner itálicas en HTML, escribimos:

<i>de forma muy urgente</i>

y el resultado es: de forma muy urgente

Estas dos simples órdenes las puedes usar cuando escribas tu próximo comentario en un blog, si quieres destacar algo con negrillas o itálicas. :-)

Ese tipo de instrucción entre símbolos < y > se llaman “tags”. Sí igual que tus tags para clasificar tus entradas, pero significan algo diferente: en HTML, el tag de apertura significa: “Comienza a hacer lo que dice aquí” y el tag de cierre (el que tiene la diagonal “/“) significa: “Deja de hacer lo que dice aquí”.

Hay unas 65 tags para las instrucciones que necesitas para construir, por ejemplo, una página web. De éstas, se usan con frecuencia algunas 20.

Y así es como se estructura este lenguaje de marcado llamado HTML. Es simplemente el texto e imágenes, videos, etc. que quieres publicar en internet más las instrucciones en forma de tags. Eso es prácticamente todo.

Entonces, probablemente ya lo adivinaste, de “marcado” viene la “M” de HTML. Es decir que “ML” significa lenguaje de marcado (del inglés Mark-up language).

Por cierto, casi lo olvido. “Hola” en HTML, se dice:

<html>

y “Adiós” se dice, naturalmente,

</html>

O, al menos, así comienzan y terminan todas las páginas escritas en este idioma. ;-)

Los enlaces: diminutas puertas al infinito

En mi opinión, una de las cosas más maravillosas de Internet es la posibilidad de navegar por un océano de información virtualmente ilimitado, donde las rutas posibles se acercan al infinito, por virtud de los enlaces.

No sé si tú, lector o lectora, recuerdas haber vivido cuando no existía el Internet. Si es así, entonces posiblemente te maravillas igual que yo cada vez que lo piensas…

Los enlaces están hechos de una sustancia especial, diferente a la que usa el texto normal. Aunque esta “pasta” originalmente fue azul, actualmente viene en los colores más variados. Este tipo de texto especial, mágico, que te lleva por rumbos insospechados cuando haces click sobre él se llama, muy adecuadamente, hipertexto.

Hiper, como probablemente sabes, viene del griego hiper (ὑπερ), que significa “más allá” y también denota abundancia e incluso exceso. Así, los enlaces están hechos de una clase de texto que te lleva más allá.

El hipertexto se comenzó a crear en los años 60. Veinte años después, con la aparición de la Web, su uso se popularizó extraordinariamente. Actualmente, el HTML también ha evolucionado y existen otros lenguajes de marcado más modernos y con más opciones.

Entonces, “HT”, las dos primeras letras de la sigla significan “HiperTexto”. Porque el HTML no es cualquier lenguaje de marcado, sino uno para navegar en el océano de la Web, cuyas rutas son guiadas básicamente por el hipertexto, en forma de enlaces.

HTML, entonces, es una sigla para “Lenguaje de marcado de hipertexto”. Y ahora sí puedes comprender lo que eso significa. (¡Espero!) :-D Y así, con esta parte completamos la aclaración del término HTML.

Entonces… ¿para qué necesitas saber algo de HTML?

Ahora sí puedes hacerte la pregunta teniendo la posibilidad de responderla. Actualmente, existen miles de programas que le permiten a la gente ser completamente analfabeta en HTML y aún así poder hacer páginas web y blogs, por ejemplo.

WordPress tiene un magnífico editor visual que da muchísimas posibilidades a un principiante. Pero tiene algunos límites. Si conoces algo de HTML, puedes ir más allá de estos límites. Con mucha mayor razón en el caso de una página web. Si conoces HTML, puedes “hablar con el navegador”, para que tu página quede exactamente como tú quieres. Si no, estás limitado a las opciones que te brindan las “páginas al instante” que te ofrece tu servicio de hospedaje.

Tal vez dirás que tienes un programa especial que permite construír páginas Web con un sistema llamado “WYSIWYG”: sigla de “Lo que ves es lo que obtienes” (del inglés What you see is what you get), que funciona de manera similar, aunque mucho más sofisticada, que el editor visual de WordPress. Si es así ¡felicidades! son muy útiles y brindan miles de posibilidades de diseño, especialmente los de la casa Adobe. Pero…..

Sí, hay un pero. Si cometes un error, o si algo te sale mal, no tienes posibilidad de arreglarlo si no conoces HTML.

Sucede como con un automóvil. ¡Necesitas mínimamente saber cambiar una rueda pinchada! Por otra parte, mientras más conoces sobre el funcionamiento de tu automóvil, mejor te funciona, mejor puedes controlarlo y mejor te relacionas con él. Y, aunque no lo creas, si no sabes cómo arreglar una rueda pinchada ¡es más probable que se te pinche que si sabes cómo! ¡En serio!

En toda mi vida, este tema ha sido el único sobre el que he hecho un curso en lo que tiene que ver con computadoras. Ha sido el único tema en el que me sentí incapaz de aprender por mí misma. Tuve la inmensa fortuna de conocer al mejor profesor del mundo, Daniel Matos, que no sólo conoce Y USA la Tecnología de Estudio para enseñar, no sólo conoce informática (entre otros temas) al derecho y al revés, sino que ¡le fascina enseñar! No se encuentran fácilmente personas con esas calificaciones, al menos en nuestro país.

Bueno, pues, la primera pregunta que tuvo que responderme el Profesor Daniel fue precisamente ésa: “¿Para qué?” Y su respuesta fue aproximadamente todo lo que te acabo de explicar en los párrafos anteriores. Pero, naturalmente, no la reproduzco acá porque “él me lo dijo”… ¡Dios me libre! Sino porque muchos años de práctica me han demostrado que tenía absoluta razón.

L. Ronald Hubbard desarrolló un concepto vital, llamado el Triángulo KRC, que explica el porqué de lo anterior (y de munchísimos otros fenómenos en la vida). Los tres vértices de este triángulo son: K, de Conocimiento (del inglés Knowledge); R, de Responsabilidad y C, de Control. Es un triángulo, porque estos 3 elementos se interrelacionan y dependen unos de otros. Si uno “sube” o aumenta, igualmente aumentan los otros dos. Si uno “baja” o disminuye o se bloquea, igual sucede con los dos restantes.

Por esa razón, no puedes ser responsable de algo, ni mucho menos controlarlo, si no sabes nada sobre ese algo. De igual modo, no puedes controlar o conocer algo si no estás dispuesto a asumir un mínimo de responsabilidad sobre él. Y por el contrario, si estás dispuesto a saber cada vez más sobre algo, inevitablemente vas a asumir una responsabilidad cada vez mayor sobre ese algo y tendrás entonces mayor y mayor control sobre ello.

Pienso que por el lado del KRC también va la respuesta a la pregunta que da el título a esta entrada.

¡He tenido muchísimas aventuras en las últimas 2 semanas! Una de ellas fue una pequeña zambullida en el mundo de los marcadores sociales. ¿Qué son los marcadores sociales? Son una forma sencilla y popular de almacenar, clasificar y compartir enlaces en Internet. del.icio.us es probablemente el sistema de marcadores sociales más usado. Si deseas ampliar, esta vez la Wikipedia nos da una definición bastante digerible, me imagino que porque el tema en sí es muy simple…

Sirven, por un lado para acceder a tus enlaces desde cualquier computadora, ya que no se almacenan en tu navegador, sino en Internet. Y por otro lado, puedes compartirlos con tus amigos o colegas con intereses similares.

Así por ejemplo, puedes tener tres cuentas en del.icio.us: una para compartir los enlaces de tus tiendas de ropa o de música favoritas, o tus recetas con tus amigos y familiares; otra para tu trabajo como abogado, donde compartir con tus colegas libros, monografías, investigaciones, artículos y noticias de tu área; y otra como scientologist (o budista zen, o judío o musulmán…) para compartir tus sitios favoritos sobre tu religión o sobre aquello que más te apasiona en la vida.

Ahora bien, recordando que estamos en una “primaria” de blogs, si no sabes de qué te estoy hablando y nunca has visto una página de del.icio.us, ve a ver una (la mía) antes de seguir leyendo. Así evitamos que te “aburras”, que te sientas aplastado, te duelan los ojos o la cabeza, te marees o te den sensaciones raras en el estómago o en la cara.

Lo bueno de estos sitios de marcadores sociales es que funcionan con un sistema de tags que te permite organizar como Dios manda tus enlaces para poder encontrarlos y usarlos con facilidad. Esto siempre y cuando logres mantener tus tags en un número manejable y sensato.

Para un blogger en particular, un sistema como del.icio.us. es una herramienta deliciosa, como decía al principio:

  • Permite ampliar tu blogroll hasta el infinito, sin hacer lo mismo con la barra de navegación de tu blog.
  • Te provee de fuentes de información (o inspiración) y referencia constante y siempre a mano, sea a través de tus propios enlaces, de los miembros de tu red, o de los miembros de las redes de cada uno de ellos;
  • Y optimiza tu tiempo de navegación. No sólo porque tienes tus enlaces bien organizaditos y al alcance de un click, sino porque si tu amigo Julián se encuentra al navegar con algo que sabe que te va a interesar, lo puede marcar para ti y enviártelo. Y tú puedes hacer lo mismo.

La única desventaja que le veo a del.icio.us es que por ahora sólo está en inglés. Sin embargo, no hay prácticamente nada que leer, es muy muy sencillo de usar. Esto es lo que haces:

  • Vas y abres una cuenta. Como es usual, das un nombre de usuario, una contraseña y una dirección de email. Te envían un correo de verificación a tu email, lo abres, haces click en el enlace que te envían y listo.
  • Luego, debes asegurarte de colocar los botones para fácil acceso en la barra de enlaces de tu navegador. Así, con un sólo click, vas a tu sitio de del.icio.us o agregas un nuevo enlace a tu colección (y si usas Firefox tienes muchísimas otras opciones desde esos botoncitos). Hay botones para Firefox, para Explorer y para los demás navegadores.
  • Luego comienzas a coleccionar enlaces. La forma más fácil de hacerlo es mientras navegas: encuentras un enlace digno de tu colección y aprietas el botoncito que dice “TAG”. Aparece una ventana que te pide darle un nombre (aunque trae ya por defecto el que tiene asignado la página), una descripción (por favor tómate 30 segundos para describir que es, ya que se supone que es para compartirlo con otras personas) y unos tags a ese enlace, salvas y ya. Para ver y admirar tu espléndida colección, aprietas el botoncito azul, negro y blanco y ya.
  • Cuando estés en tu sitio, bajo tu nombre, arriba a la derecha, vas a ver la opción “your network”. Ahí es donde agregas a tus amigos y vas tejiendo tu red. Para agregarlos debes saber, naturalmente, su nombre de usuario en del.icio.us.
  • Finalmente, promueve la dirección de tu del.icio.us en tu blog o website o por correo electrónico! En mi caso, gracias a la gentileza de José, The Prophet Man, lo he hecho en forma de unos lindísimos botones, bajo la nube de tags, en mi barra de navegación.

Por este medio, además, abusando un poco de su generosidad, aprovecho de pedirle permiso para adaptar los colores de estos botones al verde/gris/cobrizo que predomina en mi blog. (En este caso, sí aceptaría un “no” por respuesta). :-)

Y eso es todo por mi parte. Hay unas cuantas cositas más que aprender pero, como siempre, no deseo robarte el placer del descubrimiento. Pruébalo, es un recurso muy muy útil y divertido.