Si te has estado preguntando por qué tu blog no ha crecido tan rápida y constantemente como esperabas —escribió Skellie en Enero de 2008— es posible que estés tropezando con uno (o más) de los cinco obstáculos para el éxito de tu blog. Hasta ahora, he cubierto la primera parte: Contenido de importancia insuficiente para tu público meta.

En este post, me referiré a la segunda barrera para el éxito: la falta de puertas de entrada a tu blog, incluyendo algunas indicaciones sobre cómo superarla.

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Barrera 2: Falta de puertas de entrada

Por Skellie

Los visitantes no pueden llegar a tu blog sin una puerta de entrada. Sólo hay tres de estas puertas:

Si tu blog está todavía en sus primeras etapas de crecimiento, tendrás que trabajar bastante duro para crear estas puertas de entrada. En un post que escribí en los primeros días de mi blog Skelliewag llamado “Construcción de enlaces a lo Hansel y Gretel”, me refería a estas puertas de entrada como ‘miguitas’ que usan los lectores para encontrar tu blog. Si los lectores no están aún creando estas ‘miguitas’, tendrás que hacerlo tú mismo. A medida que tu blog crece, puedes asignar poco a poco esta tarea a tus lectores y centrarte casi exclusivamente en el contenido.

Aquí hay algunas cosas que puedes hacer para crear más puertas de entrada en tu blog:

  • Escribe contenido fabuloso y enlaza blogs de alto tráfico.
  • Escribe entradas como invitado para otros blogs.
  • Conoce los conceptos básicos del SEO (aunque yo, personalmente, he sido terrible en esto).
  • Participa en algún servicio de redes sociales y enlaza tu blog en tu perfil.
  • Escribe contenido de alto valor destinados a redes sociales. Si no estás seguro de cómo comenzar, crea una lista de recursos.(*)
  • Únete a un foro frecuentado por tu nicho y enlaza a su blog en tu firma.

Todavía no estoy segura de si la estrategia de tráfico a través de los comentarios representa un uso eficaz del tiempo. Algunos bloggers pueden obtener cientos de visitantes por comentarios durante un período de un mes, pero esto toma horas y horas de trabajo. Por el contrario, un artículo que se coloca bien en Menéame(*) puede reportarte un millar de visitantes con sólo unas cuantas horas de trabajo.

Aunque yo creo que los comentarios son una manera estupenda de contactar otros bloggers y hacerte más visible en su nicho, las estrategias mencionadas te servirán mejor para generar tráfico.

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(*) El enlace apunta a un artículo en inglés. Bastante interesante. Espero poder presentarlo en español en algún momento, especialmente si alguno de mis lectores se ofrece para darme una manita con la traducción.

(**) Skellie se refiere a StumbleUpon. Decidí reemplazarlo por su homólogo español.

Si tu blog está creciendo muy lentamente, si rara vez recibe comentarios o si sientes que escribir en él es como gritar en el vacío —escribió Skellie en Enero de 2008— espero que esta serie te ayude a identificar lo que no funciona y a cambiar para mejor. Durante los próximos cinco fines de semana estaré publicando uno de los 5 obstáculos para el éxito de tu blog.

A continuación, la quinta entrada –por cierto, sorprendentemente corta– de la sección de Skellie de mi blog. Espero que les sea de utilidad.
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Barrera 1: Importancia insuficiente

Por Skellie

Para que un lector enlace, comente o vote por una entrada, el contenido necesita producirle una fuerte reacción, en otras palabras, tiene que resultarle importante, significativo.

Tu entrada puede ser significativa aunque sea corta. Incluso si sólo deseas compartir un enlace, éste será importante si es realmente útil para tus lectores. Si no es muy útil, si no añade algún valor, o si lo han visto antes, estás corriendo el riesgo de crear contenido insignificante.

La creación de largos artículos largos no garantiza la importancia.

Puede resultar fácil rellenar un punto importante con montones de otros carentes de significado, o tomarte demasiado tiempo expresar algo (hasta el punto en donde los lectores pierden la paciencia). Algunos bloggers producen contenidos con valor oculto. Estos podrían ser realmente útiles, pero si el título o la introducción se van por las ramas, tus lectores no sabrán que lo son. Los nuevos visitantes rara vez se quedarán a leer una entrada larga a menos que tengan extremadamente claro lo que esperan obtener a cambio de su tiempo.

Estas son algunas señales de que tu contenido debe ser más significativo para tu público meta:

  • Recibes una cantidad decente de tráfico, pero el número de suscriptores aumenta muy lentamente.
  • Tus visitantes no se motivan a menudo a comentar.
  • Tu tráfico es razonable, pero recibes muy pocos enlaces entrantes.
  • Tu contenido rara vez se presenta en Menéame.(*)

Si tu blog muestra alguno de estos síntomas, te sugeriría revisar tu estrategia de contenidos a fin de imprimir importancia en cada entrada que escribes. Pregúntate: “¿Les importará esto a mis lectores?”

De partida, sospecho que la respuesta a esta última pregunta será “No” en el caso de algunos de mis lectores-amigos. ¿Qué opinas tú? ¿Por qué “sí” o por qué “no”?

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(*) Skellie se refiere a StumbleUpon. Decidí reemplazarlo por su homólogo español.

El posicionamiento es un término de la jerga de marketing que implica el sitio que ocupa un producto en la preferencia del consumidor real o potencial. Existe una serie de técnicas y trucos para subir el rango de un posicionamiento deficiente. Este es todo el propósito del SEO, tan apreciado por los bloggers y webmasters; de eso es que se trata Technorati y PageRank, por ejemplo.

Hay un tipo de posicionamiento, al que acabo de apellidar asociativo para diferenciarlo de los demás, que se refiere a asociar un producto (o un blog, un blogger, etc.) con algo o alguien que tiene un alto rango o una posición buena, deseable y hasta envidiable en las preferencias de cierto mercado o nicho.

Un ejemplo de posicionamiento asociativo, un poco tonto pero ilustrativo, sería lograr que Enrique Dans (un blogger estrella de habla hispana) escribiera y comentara a menudo en mi blog y además lo enlazara. Este sólo hecho subiría mi PageRank a niveles estratosféricos en muy poco tiempo. No me cabe duda alguna de que el Sr. Dans cuenta con toda una corte de lectores genuinamente interesados en sus espléndidos escritos. Pero al mismo tiempo, estoy segura de que tiene un gran cúmulo de pretendidos fans cuya única intención es aprovecharse de una gloria ajena a través del posicionamiento que él podría darles, haciéndole creer que le admiran o le convienen de alguna forma. Mintiendo, en otras palabras. Enrique Dans comparte, así, la desgracia de las chicas bonitas, los dueños de un Ferrari y los políticos con futuro.

Hoy recibí un correo de promoción que, cosa en extremo inusual, despertó mi interés inmediato con sólo dos palabras. Por esas dos palabras fui al Web Site que enlazaba, leí una breve reseña del libro que intentaba vender y entonces seguí el enlace de “más información”. La nueva página presentaba a un “entrenador en destrezas de comunicación” desconocido para mí, cuya foto, aspecto, sonrisa…. por alguna razón me desagradaron… a pesar de lo cual, seguí adelante y vi un video de casi 5 minutos, en inglés. El video presentaba una entrevista a este entrenador, que sorprendentemente parecía tener ahora al menos 20 años más que en la foto, y obtuve así cierta idea del contenido de su libro, que prometía develar los secretos más recónditos de uno de los mejores presentadores del planeta: Steve Jobs.

Y ésas, naturalmente, fueron las dos palabras mágicas que me llevaron hasta allí: Steve Jobs. Las mismas que harán que cientos de miles de usuarios de Windows, y unos cuantos miles de usuarios de Mac y de Linux menos suspicaces que yo adquieran este material titulado Los Secretos de las Presentaciones de Steve Jobs, con el igualmente atractivo subtítulo de Cómo ser locamente fabuloso frente a una audiencia.

Los “secretos” revelados por el autor durante la entrevista eran tips que conoce cualquier estudiante de primer año de diseño o de primer semestre de comunicación. Ya para estas alturas, yo estaba francamente molesta. Y no porque fueran datos sin ningún valor. No. Eran datos valiosos, aunque de secretos no tenían nada. La molestia fue porque concluí que era un caso más –y esta es apenas mi opinión– de intento de posicionamiento asociativo indecente.

No conozco la obra del autor del libro (a quien concederé el beneficio de la duda, mas no una mención, ni menos un enlace, en mi blog). Tampoco, sus grados de fama ni de experticio. Sin embargo, infiero que deben ser ligeramente menores que los de Mr. Jobs, ya que:

  • en el libro, su propio nombre aparece debajo y con caracteres de un tercio del tamaño de los que usa para el co-fundador de Apple;
  • al buscar su nombre en Google, en las 3 primeras páginas de resultados aparecen apenas tres menciones sobre un libro anterior, 5 de otras personas de igual nombre en Facebook, LinkedIn, etc. y todo el resto con relación a este libro;
  • lo más interesante de todo: ante la pregunta obligada del entrevistador sobre si había consultado o se había comunicado previamente con el propio Jobs, la respuesta fue que no (¿sorpresa?) ya que había visto un número exorbitante de horas de presentaciones de Mr. Jobs y era, además un experto en comunicaciones que trabajaba para firmas muy reconocidas.

Ni el SEO, ni el marketing, ni el posicionamiento –asociativo o no–, ni el hacer dinero con un libro tienen absolutamente nada censurable de por sí.

Deberían poder ser, todas ellas, actividades honrosas para quienes las llevan a cabo.

El problema, cuando lo hay, reside en algo tan inefable como la intención de quien las desempeña. Y sobre ésta, para bien o para mal, a larga distancia, a corto plazo y a insuficiencia de datos, sólo cabe nuestra percepción, algunas interrogantes y la especulación, a menudo inagotable.

¿Qué niño no fue un día completamente ignorado por sus padres, por un amigo, por el maestro? ¿Qué ser humano se atrevería a afirmar que nunca se sentó al lado de un teléfono durante horas a esperar esa llamada que nunca llegó? ¿Qué usuario de internet podría asegurar que nunca abrió diez veces su buzón de entrada un mismo día para recibir la respuesta a ese correo, que se perdió en medio de la nada del buzón del destinatario? ¿Qué blogger sería capaz de jurar que nunca se quedó esperando una avalancha de comentarios a un post que pasó a mejor vida sin pena ni gloria?

Todos hemos sido, en algún mal momento, el efecto indeseado de una falta de respuesta. Para los seres humanos nunca es agradable convertirnos en efecto indeseado, por el contrario, es muy dañino. Por esa razón, sea por un período de tiempo determinado o a través de toda una vida, ese vacío que crea una no-respuesta va creciendo, como La Nada de La Historia Interminable, y nos va hundiendo; desde las alturas emocionales más estelares del entusiasmo, del júbilo, de la estética o de un juego recién echado a andar, hasta las profundidades de la peor de las apatías, luego de haber recorrido todo el infierno de la ira, el odio, el resentimiento, el miedo, el pesar….

Una de las estrategias más exitosas a la hora de ganar cualquier batalla consiste en cortar las líneas de comunicación, incluyendo las de abastecimiento, del enemigo. Y este Universo Físico que habitamos es el especialista número uno en tal acción. El propósito: acabar con la amenaza del contrario. Reducir su alcance. Sumirlo en la apatía. Desaparecerlo. Y sucede que sea o no por coincidencia, en nuestra civilización actual la no respuesta es norma y parte de la Ley de la Selva que gobierna nuestras relaciones. De hecho, se nos enseña desde la más tierna infancia “por nuestro bien” a no responderle nunca a un extraño que nos dirija la palabra y se nos enseña también que todo el mundo es extraño, comenzando con nuestros propios padres, ya que éstos nunca nos responden…. o al menos ésta debería ser la conclusión que sacara cualquier niño con una inteligencia normal.

El poder de la respuesta y por consiguiente de su opuesto, la no-respuesta, es casi infinito, no exagero. Un ejercicio simple de memoria nos permitiría comprobar que de los tres peores momentos de nuestras vidas, al menos dos de ellos (si no los tres) pueden reducirse, a través de un mínimo de análisis, a una no-respuesta de algo o de alguien. Esto funciona, naturalmente, igual de bien a la inversa. Recordar los tres mejores momentos de nuestra vida con bastante seguridad nos llevará a instantes donde recibimos, de una forma u otra, la respuesta que esperábamos, fuera de una persona, de un grupo, hasta de la Vida. No es mala idea que hagas este ejercicio, para que compruebes por ti mismo lo cierto o no de mi afirmación.

Ningún ser humano puede darse el lujo de ignorar o minimizar lo anterior. Sin embargo lo hacemos a cada instante. Y en el caso de los bloggers, este sólo factor tiene el potencial de determinar el éxito o el fracaso del blog y hasta del propio blogger.

Aunque al hablar de respuestas no me refiero únicamente a las verbales, sino también a las de acción, nunca podré insistir demasiado en estos puntos:

  • Responde los comentarios que recibes.
  • Si además quieres ir al blog del comentador y dejarle uno o muchos comentarios; adelante, mucho mejor, pero no dejes comentarios flotando en la nada.
  • Cuando sientas el impulso de comentar una entrada de un blogger, hazlo. No lo dejes para más tarde o para mañana, no sabes si cuando decidas regresar todavía haya blog donde responder.
  • Si le has preguntado algo a un blogger, regresa a recibir la respuesta y acúsale recibo. Si no planeas hacerlo, no le preguntes.

En lo personal, algunas de mis respuestas me han proporcionado las mayores alegrías imaginables: me han hecho acreedora de amigos, de amores, de honores y hasta de glorias. Me encantaría enterarme de que en tu caso han hecho lo mismo. Al fin y al cabo es una cuestión elemental de la Regla de Oro vista desde la orilla opuesta: trata a los demás como quisieras que te trataran a ti.

En la primera entrada de esta serie, veíamos qué es el tráfico y qué lo aumenta. En la segunda, cómo incrementarlo en vista de tu propósito y el nicho que has escogido. Ahora le toca el turno a la calidad; algunas pinceladas de mi experiencia y observación para mejorar la calidad del tráfico de tu blog.

Hay ciertos bloggers que pueden darse el lujo de privilegiar el factor calidad del tráfico frente a la cantidad. Se trata, en general, de artistas de la palabra y la imagen y de filósofos, junto a una lista virtualmente inacabable de personas interesadas en comunicar y ayudar; aquellas que nos proveen incesantemente de consejos sobre informática, sobre la red y sobre blogs; que comparten con nosotros sus mejores recetas de cocina y sus opiniones sobre libros, música y cine, que nos instruyen sobre organización de una empresa o de un closet, que nos informan sobre lo último en leyes, en derechos humanos, en nutrición y medicina alternativa…… En mi humilde opinión, son estos bloggers quienes hacen de la blogósfera, una experiencia valiosa. Para ellos existe este blog, para ellos escribo.

Calidad vs cantidad

La calidad del tráfico se hace a partir de varios ingredientes. De los dos principales está, en primer lugar, todo lo que se relaciona con los enlaces: quién ha enlazado tu blog y cómo “se cuenta” cada enlace. En segundo lugar se encuentran los comentarios: quién te visita y comenta y cómo lo hacen. Las visitas, para fines de la calidad, no son significativas, a menos que se reflejen en comentarios y en enlaces. Entonces viene una colección de lo que yo llamaría “imponderables” y que serán tema de próximas entradas.

El tema del tráfico puede obsesionar tremendamente a un blogger. Si has investigado mínimamente sobre el tema, seguramente habrás notado que algunos bloggers parecieran escribir para las arañas de búsqueda, no para sus lectores humanos. Hay otros que –aún pasados los inevitables meses de noviciado– continuan visitando sus estadísticas ocho veces al día, inscribiéndose en cuanto directorio y red social pueda existir sobre la faz de la tierra y, lo peor, martirizándose cuando la estadística de visitas baja o cuando los comentarios escasean…

Pienso que, en general, las obsesiones no son demasiado saludables, por más emocionantes que puedan resultar. Y cuando se trata de una actividad que involucra creación, el consumo de energía no sólo nos deja exhaustos, sino que puede llegar a quitarle buena parte de la magia. Si escribir tu blog es para ti más que nada una labor creativa, es posible que los datos a continuación te ayuden a relajarte un poco, a disfrutar más de tu oficio y, lo más importante, a construir un blog cada vez mejor.

La cantidad y la calidad de tu tráfico no son parámetros que se excluyan mutuamente, pero se obtienen de modo independiente.

Posicionamiento: el tráfico atrae más tráfico

Hay una característica de la cantidad de tráfico que se basa en un aspecto de la calidad y se relaciona con el posicionamiento. Se refiere a qué piensan de tu blog los monstruos, los grandes directorios y buscadores, de la magnitud de Google o Technorati; incluso, de algunos tan aterradores como Alexa

De tu posicionamiento depende con qué facilidad te encuentra en los buscadores alguien que busca algo de lo que tú tienes. Depende si tu blog aparece en la primera página en una búsqueda, por ejemplo de Google, o en la número 350… depende si tu blog aparece en la posición número 1 o en la número 8,734. Naturalmente, la velocidad del aumento de tu tráfico es directamente proporcional a tu posicionamiento. En otras palabras, el tráfico atrae más tráfico.

Como veíamos en las entradas anteriores, el posicionamiento depende principalmente de los enlaces que recibe tu blog. En términos de la cantidad, lo importante es cuántos otros blogs y sitios web diferentes te enlazan. En cuanto a la calidad, quiénes te enlazan. Esa es la razón de que a tu blog “le conviene más” que te enlacen blogs grandes y bien posicionados que pequeños. El “tamaño” grande o pequeño se refiere a la cantidad de tráfico. Como es natural, requiere de mucho más esfuerzo y disciplina obtener los enlaces de los blogs grandes que de los pequeños.

Finalmente, también está lo que tú consideras deseable o no en términos de enlaces. Personalmente, aunque mi posicionamiento subiera a la estratósfera, no me gustaría que me enlazaran todos los sitios porno de la red, por poner un ejemplo.

Comentarios: comunicar o no comunicar, he ahí la cuestión

Comunicar. Siempre. Esa es la respuesta. Y no hay otra respuesta.

En mis paseos por la blogósfera nunca ha dejado de asombrarme la fidelidad de los comentaristas que una y otra vez escriben, responden y acusan recibo a las entradas de bloggers que no les responden. Para mí esto es algo impresionante. Hay casos en que es comprensible que el blogger no responda: por ejemplo, si recibe más de 30 comentarios al día como algo usual, el silencio puede entenderse; pero hasta en un caso así se puede dar un acuse de recibo “genérico” a quienes comentan.

Al principio, yo pensaba que tarde o temprano estos bloggers desatentos se quedarían sin comentaristas, que en algún momento la cantidad de comentarios comenzaría a disminuir (he observado a algunos por plazos de más de 6 meses). Pero no ocurre así, la cantidad se mantiene más o menos estable.

Lo que disminuye es la calidad de los comentarios, la calidad de la comunicación. Tarde o temprano, los comentaristas de un blogger que no responde se van limitando a acusar recibo a la entrada: Me gustó. Me encantó. Gracias. Felicidades. Escribes muy bien…. con variantes infinitas de forma, pero con el mismo fondo. Todo el asunto tiende a volverse algo repetitivo, no se origina nueva comunicación, comunicación fresca.

Naturalmente, no a todo el mundo le interesa que esto pase. A muchos ni siquiera se les ha ocurrido que pudiera suceder, ni se han enterado de que algo como eso existe… Me refiero a cierta clase de comunicación, estimulante, creadora y por sobre todas las cosa, viva… que es como un premio, que es sólo para gourmets, que está fuera del alcance de la gran mayoría de los comentaristas y de la mayoría de los bloggers y sólo puede existir cuando están presentes todos los elementos del ciclo comunicación, entre los cuales está, por supuesto, el acuse de recibo adecuado o la respuesta.

Conclusión: qué hacer

Un blog, al estar a cargo de un ser vivo (tú) que está dispuesto a dar origen a nueva comunicación, que es capaz de hacerlo (y que está consciente de ser capaz y de estar dispuesto) se rige por las mismas leyes que gobiernan la interacción entre las personas, la comunicación.

También, sigue fielmente los dictados de la Regla de Oro: “No hagas a otros…..” y también a la inversa: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti“.

Todo el mundo sabe que para poder dirigir o liderar, hay que ser capaz de seguir instrucciones. Que para controlar, tenemos que estar dispuestos a ser controlados. En el caso que nos ocupa se produce el mismo fenómeno. Para ser un buen blogger necesitas ser un buen lector. Para obtener muchos y buenos comentarios, necesitas ser el mejor de los comentaristas. En esta entrada: Los 15 mandamientos del perfecto lector, encuentras el cómo, con lujo de detalles.

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En la primera entrada de esta serie, veíamos qué es el tráfico, lo que se supone que lo aumenta, lo que yo he visto que lo aumenta y lo que mis lectores hacen para que aumente (en la parte de comentarios).

En esta entrada, voy a ponerme un poco más “esotérica” y veremos cómo se relaciona el tráfico con cosas misteriosas e insondables, como el propósito de tu blog y con el nicho de internet al cual pertenece.

A dónde va tu blog

En condiciones ideales, es bueno que tengas claro a dónde va tu blog antes de crearlo siquiera. Este es el propósito, es la respuesta a las pregunta ¿para qué voy a abrir este blog? y ¿qué quiero lograr con él?

¿Pretendes vivir de tu blog, hacer dinero con él? ¿Buscas darte a conocer como blogger, como escritor/a, como persona, para obtener contactos, trabajo? ¿Pretendes simplemente comunicar lo que piensas a quien quiera leerte? ¿Es tu blog la parte “viva” de un Sitio Web ya establecido? ¿Deseas ayudar a alguien con el contenido de tu blog?

Deben haber tantos propósitos como bloggers, pero muy probablemente los anteriores reflejan una buena parte de ellos.

Si tu blog no tiene un propósito definido, lo primero es que no vas a lograr nada definido con él. Posiblemente, ni siquiera sobreviva por mucho tiempo. Sin embargo, nunca es tarde para definirlo y asignarlo. Nunca es tarde para cambiar de rumbo, tampoco. Así que si tu blog no tiene propósito o ya no te gusta el que tenía, simplemente asígnale uno o cámbiaselo. Es así de sencillo. Decides: “Mi blog servirá para….” o “Mi blog irá en la dirección de lograr….” Y ya. Eso es establecer un propósito, es algo tremendamente sencillo y poderoso.

Claro que si te gustan los efectos especiales, siempre puedes adornarlo un poco, por ejemplo agitando una varita mágica o escribiéndolo en letras de fuego sobre una piedra, o recitándolo con una voz especialmente aterradora, pero al fin y al cabo se trata simplemente de asignar un propósito. Es tu prerrogativa como Ser causativo que eres. Lo haces todos los días, te des cuenta de ello o no.

El “nicho” de tu blog

Este horrible y fúnebre término es el que se utiliza para indicar la clase de público que leerá tu blog, a quién lo diriges, para quién escribes.

Los nichos clásicos son tecnología, Internet, blogging, actualidad noticiosa, profesiones específicas (por ejemplo “abogados”), entretenimiento (por ejemplo “cine”), farándula y chismes sobre celebridades, causas sociales y activismo, deportes en general o en particular, etcétera.

Por ejemplo, yo comencé escribiendo para el “nicho” de bloggers absolutamente principiantes. Además, creativos y de buena voluntad.

Sin embargo, sucedió que muchos de mis lectores se iban haciendo más y más expertos, dejaban de ser principiantes y sin embargo continuaban leyendo mi blog. Así, comencé a ampliar un poco el nicho (¡Dios! ¡cuánto detesto esta palabra!) y con ello, los temas que trataba y su mismo tratamiento. Creo que ahora es algo así como “bloggers principiantes e intermedios, creativos, de buena voluntad e interesados en la comunicación”.

En la vida real, a veces “olvidamos” con quién estamos hablando y entonces ocurren verdaderas calamidades. Cuando nos desubicamos, cuando perdemos de vista –por despiste, por ignorancia o por “ceguera momentánea”– a quién nos estamos dirigiendo, podemos salir muy mal parados de esa situación. Lo mismo ocurre con tu blog. Y los aciertos y las calamidades se reflejan en tus estadísticas de tráfico.

Qué necesitas hacer y en qué medida

Aunque el “qué hacer” no varía significativamente y se responde en buena parte en la primera entrada de esta serie, responder a las preguntas: ¿cuál es el propósito de mi blog? y ¿cuál es el nicho de mi blog? te va dar de inmediato el rumbo y la cantidad necesaria de las acciones que necesitas llevar a cabo para aumentar tu tráfico, así como cuáles puertos se encuentran en tu itinerario.

Por ejemplo, si tu propósito es hacer dinero, pero tu blog no pertence al nicho de la tecnología, ni de Internet, ni de la actualidad noticiosa de España, vas a tener que aprender mucho y trabajar muy, pero MUY duro para construir un nivel de tráfico que te permita acercarte a tu propósito. Porque sucede que la inmensa mayoría de los consumidores de información buscan estos temas y, en general, no les interesa nada más. Y aún si la tecnología es tu nicho tendrás que esforzarte muchísimo. Si no me crees, pregúntale a mi amigo Fernando.

Lo primero que tendrás que aprender es todo lo necesario para tener tu propio dominio y alojar tu blog en otro lado, sea usando WordPress.org o no, ya que en “punto com”, que es donde estamos, no se permiten blogs con fines de lucro. Tendrás que convertirte en un blogger profesional, no sólo en la parte de comunicación, sino de mercadeo y de técnicas de SEO. Y algo de conocimiento de diseño web no te vendría nada mal.

Si, por el contrario, tu propósito no es comercial y es algo relacionado con comunicar ideas, ayudar o darte a conocer, entonces tienes un panorama algo distinto. El contenido de tu blog será diferente, tu forma de escribir no será la misma y los espacios en que promuevas tu blog serán otros. En este caso, quizá tu blog nunca llegue a los Top 100 en español, pero en cambio te será mucho más fácil construir una verdadera comunidad de lectores y bloggers a tu alrededor.

Estos son apenas dos ejemplos de cómo combinas “propósito” con “nicho”. Naturalmente, no son las únicas posibles combinaciones, ni los únicos resultados posibles. Porque sí existen blogs de gran éxito con temáticas personales y que representan una importante fuente de ingresos para el blogger. Y también, hay blogs sobre tecnología, hospedados en “punto org”, montones de anuncios, y con un tráfico que da pena.

La diferencia suele ser el nivel de conocimientos y experiencia del blogger, así como la fuerza de su propósito.

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